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México

AMLO se lanza contra Salinas Pliego: “Me daría vergüenza”

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La polémica entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el empresario Ricardo Salinas Pliegocontinúa. Lo que empezó al inicio del sexenio como una relación de amistad, terminó por romperse y ahora están inmersos en una guerra de declaraciones. La última vino por parte del mandatario mexicano, quien aseguró que a él le daría pena presumir lujos como lo hace el magnate.

¿Cómo empezó la rivalidad entre AMLO y Salinas Pliego?

Como señalamos, en el inicio del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, Ricardo Salinas Pliego era parte de su equipo de asesores. Sin embargo, con el paso del tiempo, la relación se fue fracturando. La rivalidad comenzó cuando el Sistema de Administración Tributaria (SAT) le cobró un millonario pago de impuestos, el cual el dueño de TV Azteca se ha negado a pagar, asegurando que no los debe.

El asunto ya llegó hasta el Poder Judicial, donde determinarán si Ricardo Salinas Pliego debe hacer el pago o no. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha pedido a los ministros que resuelvan el caso antes de que acabe su sexenio, el cual culminará el próximo 30 de septiembre y no el 30 de noviembre, como ocurría anteriormente.

Otra polémica entre el gobierno y el empresario de Banco Azteca fue por un campo de golf en Huatulco, el cual el presidente aseguró que era propiedad de la nación, pero estaba en posesión de Ricardo Salinas Pliego. Ahora, el mandatario mexicano ha dicho que ese terreno se convertirá en una playa pública para los mexicanos.

La última disputa entre AMLO y el empresario se debe al tema de las Afores. Luego de que el presidente enviara una iniciativa al Congreso de la Unión para que, por ley, los trabajadores que empezaron a cotizar a partir de 1997 en el IMSS y del 2006 en el ISSSTE se jubilen con el 100 por ciento de su salario y no como está en la actualidad, donde apenas si se alcanza el 60 por ciento del mismo.

https://x.com/ricardobsalinas/status/1783518517561594084?s=46&t=GhsXBOfp4KbORpvn2vciow

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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