Los New England Patriots volvieron a la Final de la Conferencia Americana cinco años después de la salida de Tom Brady, tras un proceso de reconstrucción marcado por errores, cambios de mando y apuestas fallidas que finalmente derivaron en un nuevo proyecto encabezado por Drake Maye y el entrenador Mike Vrabel.
La ruptura con Brady comenzó a gestarse antes de su salida en marzo de 2020, cuando ambas partes firmaron un contrato que facilitó la separación. La franquicia apostó a un declive por edad que no se materializó, mientras que Nueva Inglaterra se quedó sin un plan sólido para la sucesión en la posición de quarterback. En paralelo, el talento del roster se fue erosionando con selecciones de primera ronda que no se consolidaron como pilares.
Tras la salida de Brady, el equipo apostó internamente por Jarrett Stidham como solución de transición. Seleccionado en la cuarta ronda del Draft 2019, el quarterback no logró afianzarse cuando tuvo oportunidades y su paso por la franquicia terminó sin impacto competitivo. Hoy, Stidham llega a la Final de Conferencia como rival de los Patriots, encabezando a Denver tras la lesión de Bo Nix.
Entre 2020 y 2023, la organización intentó competir sin asumir una reconstrucción profunda. Cam Newton fue el primer titular de la era post Brady y dejó marca de 7-9 en 2020. En 2021, la selección de Mac Jones permitió un regreso a playoffs con récord de 10-7, aunque el equipo fue eliminado de forma contundente. El punto de quiebre llegó en 2022 con una ofensiva sin dirección clara, lo que derivó en retrocesos deportivos y, finalmente, en la salida de Bill Belichick tras la temporada 2023.
En 2024, la franquicia apostó por Jerod Mayo como entrenador, pero el proyecto no prosperó y el equipo volvió a cerrar con marca de 4-13. Drake Maye, elegido en el Draft de ese año, mostró señales positivas en su temporada de novato, aunque el entorno fue insuficiente. Mayo fue despedido tras un solo año.
El cambio decisivo llegó en enero de 2025 con la contratación de Mike Vrabel. Bajo su mando, los Patriots pasaron de 4-13 a 14-3, lograron el mejor récord del Este de la AFC y cortaron la hegemonía de Buffalo. La reorganización del cuerpo técnico y los ajustes defensivos impulsaron una mejora inmediata.
En 2025, Drake Maye se consolidó como pilar del proyecto al cerrar la temporada con más de 4,300 yardas, 31 touchdowns y un porcentaje de pases completos del 72. La directiva utilizó el espacio salarial para reforzar el plantel, combinando nuevas incorporaciones con jugadores clave que aportaron continuidad.
Con liderazgo definido y una identidad clara, Nueva Inglaterra dejó atrás la transición más compleja de su historia reciente y regresó a la élite de la NFL con una base joven y competitiva.