Ciudad de México.- La reapertura del Estadio Azteca mostró una combinación de mejoras y deficiencias a poco más de dos meses del arranque del Mundial 2026, durante un evento en el que México y Portugal empataron sin goles.
El ingreso al inmueble, ubicado en Santa Úrsula, se desarrolló con orden y rapidez, apoyado por un operativo de seguridad y rutas diferenciadas del Tren Ligero. Sin embargo, al aproximarse al estadio, asistentes reportaron fallas en la señal telefónica que complicaron el acceso con boletos digitales y generaron retrasos en algunos puntos de entrada.
Ya en el interior, el recinto conserva elementos tradicionales como rampas y túneles, mientras que se añadieron actividades y dinámicas para el público previo al partido. No obstante, aún se observaron áreas en obra, con detalles inconclusos como falta de enchufes, así como presencia de tierra y acabados pendientes en distintas zonas.
Entre las mejoras, destaca el nuevo sistema híbrido del terreno de juego, que combina pasto natural con fibras sintéticas, además de pantallas renovadas, mejor sonido y anillos LED. También se retiró la reja en la zona general, lo que amplía la visibilidad para los asistentes.
En contraste, persisten deficiencias en servicios básicos. Los sanitarios en zona general mantienen condiciones anteriores, mientras que los nuevos asientos han sido señalados como más reducidos e incómodos. A esto se suma la ausencia de conectividad, ya que no se dispone de señal estable ni de red wifi funcional dentro del estadio.
El costo de alimentos y bebidas también fue señalado por asistentes, con precios elevados que encarecen la experiencia dentro del inmueble.
Tras el partido, la salida del estadio evidenció problemas en la logística de transporte. A diferencia del acceso, la evacuación se vio afectada por falta de opciones para el regreso, lo que obligó a numerosos aficionados a caminar largas distancias.
La reapertura del recinto ocurre en el contexto de la preparación para la Copa del Mundo 2026, que iniciará el 11 de junio, en un escenario donde aún se identifican áreas que requieren ajustes para cumplir con las exigencias de un evento internacional.