Opinión
MEXICO Y ESPAÑA la derecha vuelta loca por FRANCISCO RODRIGUEZ PEREZ
En su mensaje, el Ejecutivo Federal mexicano felicitó a Rajoy por trabajar para resolver la compleja coyuntura económica en España, confiado de que saldrán adelante; agradeció, además, el honor de que México sea el primer país latinoamericano que el mandatario español visita de forma oficial.
Aunque, como siempre, cargado a la derecha, el Presidente Calderón afirmó que, históricamente, España ha mostrado contar con principios como la democracia, la libertad, la justicia y la igualdad. Celebró, además, que este 2012 la Cumbre Iberoamericana se llevará a cabo en Cádiz, España, confiando en que será un digno homenaje de las naciones hispanoamericanas a la Constitución de Cádiz, en su Bicentenario.
Calderón concluyó, en su mensaje, que México y España son naciones aliadas, amigas y hermanas que, con esta visita, fortalecerán la cooperación en todos los ámbitos de la agenda bilateral.
Esta situación es más evidente, especialmente ahora, cuando ambos gobernantes comparten la ideología de la derecha. En ese sentido es relevante el mensaje ideológico y político que lleva consigo la presencia de Rajoy no sólo en México, sino en América, como abanderado de la derecha internacional.
En la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron ambos Presidentes, Calderón señaló que ambos países acordaron estrechar sus vínculos económicos y comerciales.
Afirmó también que los empresarios españoles constatan las ventajas competitivas que ofrece México como destino de inversión en sectores como el turístico, en tecnologías de punta, energías renovables, construcción y el sector automotriz. Añadió que España es el segundo socio comercial de México en Europa, con un comercio bilateral alrededor de 8,800 millones de dólares al año.
Calderón indicó, además, que el Presidente Rajoy refrendó su apoyo a la presidencia de México del G-20, respaldando las cinco prioridades establecidas para este año. Los Jefes de Estado coincidieron en que sólo favoreciendo la productividad y competitividad podrán superarse las turbulencias económicas.
Finalmente, México y España acordaron acrecentar sus intercambios culturales. Un área de evidente importancia en la ideologización de la derecha no sólo a nivel nacional sino intercontinental, iberoamericano.
Parte de esa fuerza cultural que vira a la derecha, fue que los Presidentes recorrieran la muestra “Tesoros de los Palacios Reales de España. Una Historia Compartida”.
Para no dejar duda de la inclinación ideológica en el actual gobierno mexicano, el Presidente Calderón condecoró a su homólogo con la Orden Mexicana del Águila Azteca, máxima distinción que otorga nuestro país a extranjeros y cuyo distintivo es el águila real mexicana, que actualmente simboliza el México Independiente.
En la ceremonia oficial de bienvenida del señor Mariano Rajoy Brey, presidente del gobierno de España, Calderón elogió: “Los mexicanos reconocemos en usted a un Presidente que, dadas las adversas circunstancias que encontró al llegar al Gobierno, ha actuado con altura de miras y ha dedicado su vida y trayectoria, precisamente, a solucionar los problemas de España; y, antes de ser Presidente, a fortalecer la democracia y las instituciones españolas y siempre procurar un mayor desarrollo para su país y una mayor prosperidad para todos los españoles”.
Asimismo, dijo que los mexicanos “reconocemos su vocación hispanoamericana que lo inspira, y agradecemos que México sea el primer país que usted visita como presidente de Gobierno”.
Fue más lejos: “Este acto reafirma la profunda hermandad que une a mexicanos y a españoles, y expresa, con meridiana claridad, la prioridad que el Presidente de España, da a la relación con América Latina y, en particular, con nuestro país.
“México se sabe y reconoce sus raíces españolas. Octavio Paz decía que, para reconciliarnos con nosotros mismos, para ser nosotros mismos, tenemos que recobrar a la España que llevamos dentro.”
Recordó que fue una gran alegría para los mexicanos que España se uniera, en 2010, a nuestras celebraciones del Bicentenario de la Independencia nacional y al Centenario de la Revolución Mexicana.
Reconoció también que hoy es España la que, con mucho entusiasmo, está celebrando, a su vez, un Bicentenario de la mayor trascendencia, el de la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de marzo de 1812.
Las vicisitudes de la Constitución de Cádiz, dijo Calderón, indican “que España estaba predestinada a los mayores principios de la humanidad: a la democracia, a la libertad, a la justicia, a la igualdad.”
Tras destacar a Cádiz como futura sede de la Cumbre Iberoamericana, Calderón refrendó las palabras expresadas por Carlos Fuentes al recibir el Premio Cervantes: “El mundo del futuro necesita a España y a la América española. Nuestra contribución es única, también es indispensable. No habrá concierto sin nosotros, pero antes, debe haber concierto entre nosotros”.
Por su parte, en sus palabras Mariano Rajoy destacó la gran satisfacción que éste sea su primer viaje oficial como presidente del Gobierno de España a un país de América Latina.
“Desde que hace 35 años nuestros países decidieron superar diferencias e iniciar conjuntamente una nueva etapa, hemos construido juntos una relación sólida y estable. Una relación basada en la confianza, el apoyo y el respeto mutuos.”
En el contexto de la derechización de España y México, Rajoy dijo que iniciaba ésta “con el orgullo de ver que nuestros países viven hoy, el que considero, es el mejor momento que nuestras relaciones bilaterales hayan atravesado en las últimas décadas.”
Destacó, así la profundización en el diálogo político y en los vínculos comerciales y económicos, la cooperación en un amplísimo abanico de materias: la ciencia, la cultura, la educación o la lengua española, entre muchas otras; también destacó el trabajo conjunto en foros internacionales.
“Todos estos logros no son mérito nuestro, de los políticos o de los Gobiernos. Si hemos llegado hasta aquí, ha sido gracias al empuje de nuestros ciudadanos. Han sido ellos, mexicanos y españoles, quienes nos han reclamado una mayor unión. Quienes nos han guiado en nuestra relación de respeto y amistad para estar a la altura de los estrechos lazos que mantienen nuestras sociedades”, dijo Rajoy.
Con el pretexto del “fin de toda violencia”, el Mandatario español dio un espaldarazo y la promesa de apoyo a Calderón: “…deseo transmitir en mi nombre y en el del Gobierno de España y en el de todos los españoles, la solidaridad de España con las víctimas del terrorismo y de la violencia. Así como mi reconocimiento, el de mi Gobierno y el del pueblo español, por la meritoria lucha que ha emprendido el señor Presidente, para lograr que México sea un país libre y en paz.”
En la conferencia de prensa conjunta, por la visita oficial del presidente del gobierno español, Calderón dijo que los mexicanos apreciamos que esta visita coincida con la celebración del XXXV Aniversario del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestros países, un período que se ha traducido en vínculos políticos, económicos y de cooperación cada vez más estrechos y de beneficios crecientes para ambos pueblos.
Justamente en ese periodo España y México han virado a la derecha hasta mantener la afinidad ideológica en el pensamiento, igualmente conservador, de Calderón y Rajoy.
Por eso Rajoy agradeció que México ha sido generoso y hospitalario con los españoles, por lo que es un país amigo, un aliado fiable y estratégico, desde el respeto mutuo y la confianza que une a España y México.
En el almuerzo dedicado a Rajoy, Calderón expresó que España es para los mexicanos “la mitad de nuestro ser” y destacó el mestizaje.
Luego condecoró a su alter ego ideológico con la Orden Mexicana del Águila Azteca, máxima distinción que otorga nuestro país a extranjeros, con el fin de reconocer los servicios prominentes prestados a la Nación mexicana o a la humanidad.
No cabe duda: la derecha anda “vueltaloca”, tanto en México cuanto en España, con dos mandatarios que coinciden en lo más profundo de su ideología y hasta en sus más sencillos rasgos políticos. ¡Hasta siempre
Opinión
Chihuahua, la gran batalla. Por Caleb Ordóñez T.
Andrea Chávez hizo prácticamente todo lo imaginable para convertirse en candidata a gobernadora de Chihuahua. Recorrió el estado durante años, apareció en espectaculares, inundó las redes, protagonizó polémicas nacionales, consiguió el respaldo de Adán Augusto López y tuvo al PT amenazando prácticamente con una rebelión si Morena no la elegía. Construyó alrededor de su nombre esa sensación tan mexicana, de antaño, de que una candidatura ya estaba decidida antes de decidirse.
Y pues, perdió.
No por mucho. En la pregunta definitiva de Morena, Cruz Pérez Cuéllar obtuvo 31.53% contra 30.61% de Andrea. Apenas 0.92 puntos. Pero debajo de aquella diferencia microscópica aparecieron datos bastante más interesantes: Cruz tenía mayor conocimiento que quizá solo los chihuahuenses entenderían, fue un 64.75% contra 51.17%; también quedó arriba cuando se preguntó quién sería mejor candidato y registró mayor disposición de voto. El mecanismo ponderado terminó otorgándole 8.5 puntos contra 1.5. Una tremenda paliza.
Andrea construyó visibilidad. Cruz conservó los factores reales del poder. Y ésa puede ser la primera gran lección de Chihuahua rumbo a 2027.
Porque Cruz es un político de una estructura de antaño; otra escuela. Fue dirigente estatal partidista, diputado local, diputado federal, senador por Morena y dos veces alcalde de Ciudad Juárez. Ya había perdido una candidatura al gobierno estatal pues no tenía presupuesto, luego regresó a Juárez, hizo puentes con AMLO y Sheinbaum, reconstruyó y esperó.
Pertenece a esa generación que aprendió política de primer nivel antes de TikTok: conocer municipios, relacionarse con empresarios, campesinos, ganaderos, comerciantes, dirigentes seccionales, hacerse amigo de adversarios y hasta esquivar los rencores personales que muchas veces pesan más que cualquier encuesta.
No creo que sea fácil.
Pero suele ser bastante bastante útil.
Quizá por eso su primera reacción después de derrotar a Andrea no fue cobrar facturas. “La voy a buscar”, le dijo con ánimo conciliador al periodista Joaquín López-Dóriga. La llamó un activo de Morena y habló inmediatamente de unidad, estructura territorial y diálogo.
Cruz entendió algo elemental: ganó la candidatura, pero todavía no gana Chihuahua.
Y para ganar Chihuahua necesita a Andrea y a su gente.
Después de semejante inversión política -y económica-, Chávez no desaparece porque perdió una encuesta. Conserva reconocimiento, operadores, seguidores en redes sociales, relaciones nacionales y una estructura construida durante años. Además es juarense, justamente donde Cruz deberá resolver una de las sucesiones municipales más importantes del país.
¿Andrea candidata a la alcaldía de Ciudad Juárez?
Hoy sería especulación.
Pero tampoco hay que ser Maquiavelo para imaginar la posibilidad.
Una Andrea verdaderamente incorporada, llevando a su estructura hacia Juárez mientras Cruz concentra su operación estatal, podría transformar la batalla interna más peligrosa de Morena en una alianza electoral formidable. Ella tendría futuro; Cruz tendría unidad; Morena conservaría dos estructuras que hasta hace unos días estaban intentando derrotarse.
Para conseguirlo ambos tendrían que tragarse algo.
Andrea, el orgullo.
Cruz, las facturas pendientes.
Eso se llama política.
La otra posibilidad es mucho más entretenida para el PAN: que Andrea se retire, que sus operadores se dispersen o, peor todavía, que comience el deporte favorito de los partidos mexicanos cuando alguien pierde una interna: el fuego amigo. Una elección competitiva puede perderse por los votos que obtiene el adversario, pero también por aquellos que tus propios aliados deciden no ayudarte a conseguir.
Cruz parece dispuesto a intentar la operación cicatriz, aunque no con todos. Con Andrea quiere hablar. Con Javier Corral, no se tomará ni un café. Cuando López-Dóriga le preguntó por el exgobernador, respondió que no es su compañero y que no quiere su apoyo. Incluso consideró que ser su enemigo es un gran premio, pues en Chihuahua no quieren al exgobernador.
Ahí también hay oficio.
Cruz parece distinguir perfectamente entre Andrea y todos los personajes que se acomodaron alrededor de Andrea. Una cosa es integrar a quien prácticamente empató la medición final y otra organizar una posada para abrazarse con cada adversario acumulado durante veinte años.
Unidad no significa amnesia.
Mientras tanto, en el PAN deben estar haciendo cuentas.
Marco Bonilla gobierna la capital y pertenece al partido que controla el estado. Tiene estructura, exposición, pocos negativos y el enorme activo de competir desde el principal bastión panista. Pero enfrente tendrá a un político que gobierna la ciudad más poblada de Chihuahua, conoce los sectores económicos y políticos del estado y lleva décadas construyendo relaciones más allá de los partidos.
Las encuestas cuentan historias diferentes. Algunas han colocado a Cruz con ventajas muy importantes; otras han puesto a Bonilla competitivo. Eso significa algo mucho más divertido que una elección resuelta:
Hay elección.
Y Chihuahua capital será una batalla dentro de la gran batalla. El PAN conserva ahí su principal fortaleza, pero también tendrá que administrar sus diferencias internas que son verdaderamente hostiles. Morena deberá demostrar que puede trasladar hacia el centro del estado la fuerza que posee en Juárez. Cruz tendrá que convertir poder territorial en una coalición estatal; Bonilla, transformar una plataforma capitalina en un proyecto para 67 municipios.
Porque Chihuahua no será una elección más.
Para Morena es la joya que todavía no posee. La izquierda contemporánea nunca ha gobernado el estado y conquistarlo tendría un enorme valor político y simbólico. Para el PAN significa exactamente lo contrario: Chihuahua forma parte intrínseca de su historia y perderlo sería entregar uno de sus bastiones nacionales fundamentales.
La paradoja es maravillosa. Un estado que nunca ha tenido un gobierno estatal de izquierda tiene profundas conexiones con la izquierda que gobierna México. Bertha Luján, chihuahuense, presidió el Consejo Nacional de Morena y es madre de Luisa María Alcalde y Bertha Alcalde. María Sorté, madre de Omar García Harfuch, nació en Camargo. Andrea es juarense. Cruz también construyó desde Juárez su principal fortaleza política.
E insisto, Chihuahua nunca ha sido gobernado por la izquierda.
Pero demasiados caminos de la izquierda nacional conducen hacia Chihuahua. Tierra que la presidenta ha llamado “su Estado favorito”.
Por eso todos van a ir.
Morena buscará aquello que todavía no tiene. El PAN defenderá aquello que no puede permitirse perder. El PT tendrá que acomodarse después de haber apostado abiertamente por Andrea. La gobernadora Maru Campos defenderá su legado y Marco Bonilla tendrá que salir de la comodidad de la capital y hacer campaña lo más pronto posible.
Y en medio estarán Cruz y Andrea.
Ella tendrá que decidir qué hacer con su derrota.
Él, qué hacer con su victoria.
Falta más de un año.
Pero Chihuahua ya dejó de prepararse para el 2027.
Chihuahua ya está en el 2027 y el país entero querrá saber qué sucederá ahí. Podría convertirse en la madre de todas las batallas.
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