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Activistas de Derechos Humanos en México buscan refugio en EU

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El Paso, una de las ciudades más seguras de Estados Unidos, alberga ahora a un creciente número de activistas de derechos humanos mexicanos que escapan de las persecuciones que sufren en Ciudad Juárez, la más violenta de México, ubicada justo cruzando la frontera.

Algunos activistas huyen por miedo a los cárteles de drogas. Otros temen a los militares desplegados desde 2008 en Ciudad Juárez, precisamente para protegerlos.

Saúl Reyes Salazar y su familia, integrada por varios activistas, han pagado un alto precio por denunciar lo que llama la «militarización» de la ciudad mexicana de 1,2 millones de habitantes y ubicada a 1.870 km de la capital: seis familiares han sido asesinados desde 2008.

Reyes Salazar, su esposa e hijos viven ahora en una pequeña casa de alquiler en El Paso (sur de Texas), después de recibir asilo en enero.

«Los primeros días que estuvimos en El Paso representaron la primera vez en mucho tiempo que pude dormir por la noche y despertar en la mañana sin pesadillas», dijo a la AFP.

Hace unos cuatro años esta familia comenzó a denunciar desapariciones forzadas, asesinatos y torturas presuntamente perpetradas por soldados desplegados por el presidente mexicano Felipe Calderón como parte de una ofensiva contra los cárteles lanzada a nivel nacional en diciembre de 2006.

Los operativos, en los que participan miles de militares, han estado acompañados de un crecimiento de los asesinatos brutales. Unas 50.000 personas han muerto en la ola de violencia, la mayoría -según el gobierno- delincuentes, pero también civiles ajenos al crimen organizado.

Sólo en Guadalupe, un poblado de 3.000 habitantes en las afueras de Ciudad Juárez, han sido asesinadas 180 personas, 26 han desaparecido y se han encontrado ocho cadáveres aún no identificados, según conteos de Reyes Salazar.

Los integrantes de su familia, que tenía una panadería cerca a Guadalupe, recibieron amenazas desde que comenzaron a denunciar la violencia contra otros y finalmente se convirtieron ellos mismos en víctimas.

«Tal vez estamos más seguros aquí (en El Paso)», dice Reyes Salazar en su pequeña y oscura cocina. «Pero no me siento bien de saber que sigue existiendo tanta maldad allá», añadió.

Según Carlos Spector, abogado de la familia que ha ganado un puñado de casos similares de mexicanos que piden asilo, unos 21 defensores de derechos humanos han sido asesinados en el estado de Chihuahua, donde se encuentra Ciudad Juárez, desde que llegó el Ejército en 2008.

«La mayoría de los casos de asilo que tenemos y que hemos visto son producto de crímenes de Estado, y no están relacionados con el narcotráfico. Ni uno de los casos están relacionados con drogas», dijo Spector.

«En todos los casos miembros del gobierno mexicano han sido señalados como autores materiales de los crímenes y el gobierno de Estados Unidos ha estado de acuerdo con nosotros mediante la concesión» del asilo, prosiguió.

Al margen de quién está en el origen de los crímenes, para muchos activistas ya es demasiado tarde.

Marisela Escobedo, una madre que batalló durante dos años para llevar al asesino de su hija adolescente a la justicia, fue asesinada a balazos en diciembre de 2010 frente a la gobernación de Chihuahua, mientras efectuaba un plantón de protesta.

Un video tomado por la policía muestra cómo un automóvil se estaciona cerca del edificio y la activista intenta huir de un pistolero que finalmente la alcanza y le dispara a quemarropa. Su asesino sigue libre.

Norma Andrade, que se convirtió en activista luego de que su hija de 17 años fuera secuestrada y asesinada presuntamente por narcotraficantes, huyó de Ciudad Juárez tras ser baleada en diciembre de 2011 y se refugió en Ciudad de México donde fue atacada hace un mes con un arma cortopunzante.

Andrade anunció que buscará asilo fuera de México, mientras su hija, Malú Andrade, también activista, ha sido amenazada y también sufrió el intento de incendio de su casa en Ciudad Juárez. «Eso te vuelve paranoica», dijo Malú Andrade a la AFP.

Pese a que al otro lado de la frontera encuentran tranquilidad, los activistas no viven una vida fácil. «Ahora nos encontramos en una posición mucho más vulnerable económicamente, con menos opciones para el activismo social», dijo Reyes Salazar, quien recordó que su familia tuvo que dejar negocios y bienes.

«Echo de menos México (…) Creo que el sueño de todos los exilia.

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México

El Viceroy obtiene 90 días más para negociar con el gobierno de EEUU

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Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy, ex líder del Cártel de Juárez, mantiene negociaciones con el gobierno de Estados Unidos a casi año y medio de su traslado a una cárcel de Nueva York.

Este martes 28 de julio, se llevó a cabo una audiencia ante la jueza Joan M. Azrack, en donde se sumó un nuevo plazo de 90 días para continuar con las conversaciones con la defensa del ex líder del Cártel de Juárez.

Con esto se dio a conocer que se programó la próxima audiencia para el 20 de octubre de este año, y que El Viceroy renunciaba a enfrentar un juicio rápido en la Corte de Distrito Este de Nueva York.

Mientras se mantiene este proceso, Vicente Carrillo Fuentes se mantendrá en prisión. Cabe destacar que está acusado de delitos ligados al narcotráfico y lavado de dinero.

¿Quién es El Viceroy?

Vicente Carrillo Fuentes, alias El Viceroy,heredó el Cártel de Juárez en 1997, luego de que su hermano, Amado Carrillo Fuentes,conocido como El Señor de los Cielos, muriera en medio de una cirugía plástica. En ese momento el Cártel de Juárez era una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de México.

Nació en Novolato, Sinaloa. Junto a él, Juan José Esparragoza, alias El Azul, quien más tarde formaría parte del Cártel de Sinaloa,tomó el control del Cártel de Juárez en 1997.

Desde el 16 de agosto del año 2000, El Viceroy fue buscado por el Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (US Federal Bureau of Investigations, FBI) luego de que un jurado federal del estado de Texas lo acusara de homicidio, narcotráfico y lavado de dinero. El gobierno estadounidense ofrecía hasta 5 millones de dólares de recompensa por información que diera con su paradero.

El Cártel de Juárez se encargaba de transportar múltiples toneladas de cocaína provenientes de Colombia hacia Estados Unidos, pasando por México. Durante el liderazgo de Amado Carrillo Fuentes, el Cártel de Juárez mantuvo la hegemonía sobre este negocio gracias a sus vínculos con autoridades federales mexicanas, mismas que les ofrecían protección.

Vicente continuó con el traslado de droga de una manera más modesta, pero en un contexto más violento.

Hasta el 2004, el Cártel de Juárez estuvo aliado con el Cártel de Sinaloa, cuando el líder de este grupo, Joaquín El Chapo Guzmán, presuntamente ordenó el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, hermano de El Viceroy. Tras esto, este devolvió el ataque ordenando la muerte de El Chapo Guzmán, quien estaba preso.

Amado Carrillo, 'El Señor de los Cielos', exlíder del Cártel de Juárez
Amado Carrillo, ‘El Señor de los Cielos’, exlíder del Cártel de Juárez (Infobae)

La ruptura de la alianza entre ambos cárteles desató una violenta guerra de varios años enCiudad Juárez, en el estado norteño de Chihuahua, principal bastión de Carrillo Fuentes.

Ambos grupos se enfrentaron por el control del mercado y de las rutas del narcotráfico. Desde el 2007, El Viceroy también enfrentó al Cártel de Golfo. Este conflicto hizo a Ciudad Juárez la ciudad más violenta del mundo por varios años, lo que dejó un saldo de, por lo menos, 8 mil muertos.

Para enfrentar al Cártel de Sinaloa y a su grupo de sicarios, conocido como Gente Nueva, El Viceroy se valió de un brazo armado conocido como La Línea y del Barrio Azteca, un grupo criminal con base en Estados Unidos.

Pero estos no fueron suficientes para derrotar al Cártel de El Chapo Guzmán, pues presuntamente contaba con apoyo de autoridades federales, y logró debilitar al Cártel de Juárez e incrementar su propio poder.

El Viceroy, debido a su aparente derrota, cambió su apariencia, su nombre y se trasladó a Torreón, en Coahuila, donde fue capturado el 9 de octubre de 2014. Fue condenado a 28 años de prisión por la Fiscalía General de la República (FGR) en junio de 2015.

En un juicio de amparo del año siguiente, se le concedió protección constitucional, sin embargo, siguió en prisión. En 2017 se le volvió a dictar prisión formal.

Estuvo en Puente Grande, en Jalisco, hasta el 27 de febrero de 2025, cuando fue trasladado a Estados Unidos junto a otros 28 narcotraficantes mexicanos de alto perfil.

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