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Al ser prestanombres podrían acusarte de delitos fiscales: Condusef

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Al ser “prestanombres” puedes ser acusado de cómplices de diversos delitos fiscales o fraudes, advirtió la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

El organismo informó que legalmente al acto de ser prestanombres se le conoce como testaferrato y es un término procedente de un concepto italiano que puede traducirse como “cabeza de hierro”.

Así, un prestanombres es una persona que finge realizar operaciones financieras y asume obligaciones como si fueran suyas, pero el dinero obtenido por dichas transacciones es en realidad para otra persona, explicó en su publicación “Consejos para tu bolsillo”.

La dependencia exhortó a no ser prestanombres, pues los recursos pueden ser utilizados para financiar a la delincuencia organizada, ya que este sector criminal busca mantener el anonimato de sus acciones y mediante el uso de testaferros han encontrado una salida fácil a sus actividades.

Recuerda que es muy importante proteger tu identidad, piénsalo muy bien y no accedas a prestar tu nombre, subrayó la Condusef.

El que presta su nombre u otorga sus datos personas, corre el riesgo de caer en un robo de información e identidad, alertó. Además, podría quedarse con deudas ajenas, pues hay tomar en cuenta que si se solicita un crédito a su nombre y el sujeto que le pidió el favor de hacerlo se retrasa o no lo paga, él será el único responsable de la deuda.

Afirmó que también podría incurrir en lavado de dinero o evasión de impuestos, “ten cuidado, podrías estar ayudando a llevar a cabo actos tipificados como graves”.

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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