Las apuestas no sólo se ven en los deportes sino también en la política. La herramienta predictIt, una casa de apuestas online, abrió la apuesta para conocer quién será el próximo presidente de México.
Las casas de apuestas son famosas por blindarse con la elaboración de momios (razón de oportunidad) que toman en cuenta con gran precisión una gran cantidad de variables. Las estadísticas que presentan al calibrar cuánto se paga por una apuesta son una especie de barómetro del nuevo oráculo, llamado Big Data.
En ese sentido, las apuestas son una forma de predecir el futuro, pues entre más gente apueste, más información se agrega al mercado de las apuestas y, por tanto, suelen hacer predicciones más certeras.
Dicha herramienta calcula los posibles resultados de acuerdo con las apuestas que reciban los candidatos.
Hasta el momento, los apostadores ven a López Obrador como el favorito para ser el próximo presidente de México, pues registra una ganancia de 1 dólar por cada 60 centavos de apuesta, Mientras que Ricardo Anaya paga 1 dólar por cada 30 centavos y José Antonio Meade paga 1 dólar por cada 16 centavos.
Las apuestas políticas tienen una fuerte tradición en Estados Unidos. Sin embargo, en México el negocio de las apuestas online sigue siendo muy pequeño comparado con otros países.
Las apuestas también se equivocan
Un día antes de la votación de Brexit en Reino Unido, los apostadores daban un 25% de probabilidad al resultado de que Inglaterra abandonara la Unión Europea. Esto contrastaba con la mayoría de las encuestas que indicaban una elección mucho más reñida.
Muchos apostadores pensaban que Brexit era una locura y pensaron que los votantes, al final del día, escucharían el enorme cúmulo de razones para no votar a favor de la propuesta. El resultado finalmente contradijo apuestas, encuestas y mercados.
A finales del año pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había redoblado las apuestas 4:1 entre lo que creían que sería destituido antes de finalizar el año. Trump, quien se ha convertido en un fenómeno mediático, ha acaparado todo tipo de apuestas no convencionales desde que asumió la presidencia, desde su posible divorcio con Melania, o que la Casa Blanca sea pintada de oro, hasta que se tome una foto junto al líder norcoreano Kim Jon Un.