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Boicotean defensa del libre comercio

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Los ministros de Finanzas del Grupo de los 20 (G-20) alcanzaron un acuerdo para reforzar la contribución del comercio en sus economías, aunque no se pronunciaron en forma unánime a favor del libre comercio, ante la oposición de EU.
La nueva política proteccionista que está esbozando el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump fue desde el primer momento el principal escollo en el encuentro de ministros de Finanzas que se celebró el viernes y ayer sábado en Baden-Baden, en el sur de Alemania.
El cónclave sirve como cita preparatoria de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno, que acogerá la norteña ciudad germana de Hamburgo en julio próximo.
Sin embargo, en lugar de comenzar a solucionar temas de cara a la cumbre, en Baden-Baden estalló abiertamente un conflicto comercial con Washington, que se negó a incluir en el comunicado final una cláusula a favor del libre comercio y contra el proteccionismo comercial, como es habitual en los encuentros del G-20.
Frente al multilateralismo, el nuevo gobierno estadunidense ya ha dejado en claro su intención de poner por encima de todo los intereses económicos y comerciales de los estadounidenses y de revisar todas las políticas anteriores para alcanzar ese objetivo.
Ante ello, el consenso entre los ministros de Finanzas y jefes de bancos centrales de los países del G-20 (bloque integrado por países industrializados y emergentes), se limitó a un consenso de mínimos, señalando: «Trabajamos para reforzar la contribución del comercio en nuestras economías».
Alemania, como país anfitrión, no logró más, pese negociaciones que se prolongaron durante gran parte de la noche del viernes, por lo que temas como la defensa de principios en busca de economías más fuertes o la búsqueda de asociaciones de inversión para África quedaron en un segundo plano.
El secretario estadounidense de Finanzas, Steve Mnuchin, dejó en claro que no le interesaban los acuerdos establecidos con anterioridad por el G-20.
«Lo que se acordó en comunicados anteriores no es necesariamente relevante desde mi punto de vista (…) El lenguaje histórico no es relevante. Es el nuevo lenguaje el que tiene sentido», dijo el exbanquero.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, alertó sobre el peligro de frenar la recuperación de la economía.
Sin embargo, las diferencias fueron matizadas por el responsable de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, quien descartó que esté en peligro la cooperación económica entre el G-20 y consideró incluso que salió reforzada.
«Naturalmente que existen diferencias de opinión», reconoció Schäuble, al señalar que algunos de los presentes en el círculo del G-20 son ministros nuevos.
El ministro alemán opinó que Estados Unidos está a favor del mercado abierto y nadie quiere el proteccionismo, lo que no está claro es «lo que uno u otro entiende con ese término».
Explicó que además Mnuchin no tenía mandato para negociar sobre nuevas formulaciones en torno al libre comercio. «Hay que respetarlo», dijo Schäuble, al tiempo que consideró que en la regulación de los mercados financieros no hay preocupación de que se pueda dar marcha atrás tras el endurecimiento de las normas.
Bajo supervisión del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), los miembros del G-20 abogan, sin embargo, por revisar las reformas del mercado financiero realizadas hasta el momento.
El presidente del banco central alemán, el Bundesbank, Jeans Weidmann, también consideró que en la reunión de este fin de semana hubo un «amplio respaldo» al mercado abierto, aunque faltó «el consenso para trazar una evolución de las relaciones comerciales».
En Baden-Baden hubo un amplio debate sobre si el G-20 seguirá regulándose con base en los acuerdos multilaterales, en el marco,por ejemplo, de la Organización Mundial del Comercio (OMC), o si en el futuro prevalecerán los convenios a nivel bilateral, como propugna Trump.
Como anteriores ocasiones, los ministros de Finanzas del G-20 renunciaron a manipular sus divisas para abaratarlas y así ser más competitivos comercialmente.
El comunicado final del encuentro establece que la recuperación económica continúa, «pero el crecimiento es aún más débil de lo deseado y los riesgos para la economía mundial siguen existiendo».
Además, el texto menciona la intención de mejorar las condiciones marco para fomentar la inversion privada en África e impulsar la cooperación.
Sin embargo, la organización humanitaria ONE denunció que se envió una «señal decepcionante para África» y criticó la falta de medidas ambiciosas concretas, al destacar que, para cambiar esa postura, quedan menos de cuatro meses para la reunión de jefes de Estado y de gobierno.

EFE

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Amenaza comercial por Groenlandia: Trump sacude a Europa con aranceles para forzar la venta de la isla

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles adicionales del 10 por ciento a las exportaciones de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia a partir del 1 de febrero, como medida de presión para concretar la compra de Groenlandia y en respuesta al despliegue militar europeo en ese territorio ártico.

De acuerdo con información difundida por Europa Press, el gravamen se elevará al 25 por ciento desde el 1 de junio y permanecerá vigente hasta que se formalice un acuerdo de adquisición. La tarifa afectará a todos los bienes enviados desde esas naciones hacia el mercado estadounidense y endurece el pulso con aliados de la OTAN que mantienen presencia militar en la isla.

Trump reiteró que Groenlandia es estratégica para la seguridad global ante el interés de China y Rusia en la región, y sostuvo que Dinamarca carece de capacidad para defenderla. “Solo Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald J. Trump, puede participar en este juego”, afirmó el mandatario, quien vinculó la eventual integración del territorio al sistema de defensa denominado “Cúpula Dorada”, necesario —dijo— para proteger incluso a Canadá.

La reacción europea fue inmediata. Los gobiernos de Dinamarca y de Groenlandia rechazaron cualquier intento de adquisición forzada y recibieron el respaldo de diversos líderes del continente. Según la BBC, los países involucrados consideran el Ártico un espacio de seguridad compartida que debe gestionarse dentro del marco de la OTAN, sin acciones unilaterales. Algunas naciones enviaron contingentes limitados a la isla para subrayar su relevancia estratégica.

En paralelo, una delegación bipartidista del Congreso estadounidense viajó a Groenlandia para dialogar con autoridades locales y danesas. El senador demócrata Chris Coons explicó que el objetivo fue escuchar de primera mano las posturas de la población y trasladarlas a Washington, mientras en el Capitolio surgieron iniciativas para frenar cualquier intento de anexión.

El presidente estadounidense insistió en que Dinamarca no tiene medios reales para resguardar el territorio y, en tono irónico, aseguró que “su única protección ahora mismo son dos trineos tirados por perros, y uno de ellos es nuevo”. Para Trump, la incorporación de Groenlandia es un asunto de seguridad nacional impostergable.

Ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia sostuvieron reuniones en la Casa Blanca para explorar salidas diplomáticas y evitar una escalada mayor. Un funcionario danés reconoció la presión constante de Washington desde 2019, aunque descartó que se haya puesto sobre la mesa la opción militar.

El mandatario dejó abierta la posibilidad de negociar, al invitar a Copenhague y a los países implicados a dialogar, pero subrayó que Estados Unidos ha protegido a Europa durante décadas y espera reciprocidad en este momento decisivo.

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