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Opinión

El Comentario Obligado: PARA EMMA por Caleb Ordóñez Talavera

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Hola Emma, no te conozco en persona, lamentablemente eres una de las personas más famosas del país en este momento, efímero será, no te preocupes al rato la gente se entretendrá con otros temas igual de intrascendentes.

Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

Por: Caleb Ordóñez Talavera

Pero, seguramente sabes lo que han ocasionado las imágenes y vídeos de tu despedida. Quiero decirte que, lo que has sufrido aunque es muchísimo, es muy normal en este país. Denigrar a las mujeres es algo tan común que incluso muchas mujeres son asesinadas, solamente por ser mujeres.

A ese odio se le llama misoginia y tú lo has vivido en carne propia. Es aún más lamentable que algunas mujeres después de haber sufrido el machismo, se convierten en machistas en lugar de defenderse unas a otras.

Emma, en nuestro país, la mayoría de las mujeres sufren acoso sexual en sus trabajos, la gran mayoría ganan menos de la mitad de dinero que los hombres en su sueldo. Este país sufre de mucho dolor y división, las mujeres en ocasiones son las víctimas visibles, quizá una madre soltera te explicará mejor como un hombre puede prejuzgar y denigrarla. Todos nos convertimos en ocasiones en verdugos, queriendo hacer bromas de mal gusto, destruyendo el honor de otros, sin saber que a todos nos afecta.

No voy a defender lo que sucedió, pero jamás podría culparte por un error, porque no tendría cara ni la suficiencia moral para juzgar a alguien. Hoy los ojos de muchísima gente llena de traumas, errores y doble moral tiene los ojos sobre ti, no debes de odiarlos ni guardarles rencor, al contrario debes entenderlos y entender también que el problema es nuestra cultura, la educación en la que nos han querido instruir cómo debemos ser y actuar sin enseñarnos a corregirlos. Sería demasiado pedirte que los perdones, pero es lo que mejor te conviene.

Tienes todo el derecho a cometer todos los errores, como tienes el derecho de levantarte de ellos. Piensa que en ocasiones la fama da una gran oportunidad para demostrar quienes somos por dentro. Y hoy, miles de personas se han identificado con tu problema y algunos piensan que no podrán salir adelante.

Tienes una gran oportunidad, estoy seguro de que me entiendes. No te escondas más, no sientas vergüenza de ser quien eres luego de pedir perdón SOLAMENTE a quien debas pedirlo.

Todas las mujeres, merecen que te levantes.

Opinión

¿Por qué Roberto Lazzeri? La hora de negociar duro. Por Caleb Ordóñez Talavera

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Cuando un país decide quién lo representa en Washington, no solo elige un nombre: elige una estrategia. Y México acaba de elegir números sobre discursos.

Caleb Ordoñez

Roberto Lazzeri Montaño —economista del CIDE, operador financiero de carrera, arquitecto silencioso de deuda pública y crédito productivo— está a punto de convertirse en el embajador mexicano en Estados Unidos justo cuando la relación bilateral entra a su etapa más técnica, más tensa y más cara de la historia reciente.

No es coincidencia. Es cálculo.

Es un hombre que viene de los números. Lazzeri no llegó a la política por la puerta grande de los partidos ni por los reflectores del activismo. Llegó en 2005 por las hojas de cálculo del entonces Distrito Federal, manejando deuda pública cuando la mayoría de los funcionarios de su generación todavía aprendían el oficio. De ahí pasó a Banobras, luego a la Secretaría de Hacienda, y eventualmente a dirigir simultáneamente Nafin y Bancomext —los dos brazos del crédito productivo del Estado mexicano— en uno de los momentos más volátiles para el financiamiento externo del país.

Su cercanía con la 4T no es ideológica en el sentido clásico: es funcional. Trabajó directamente con Rogelio Ramírez de la O, el cerebro económico del obradorismo, y entendió —mejor que muchos— cómo sostener estabilidad macroeconómica dentro de un proyecto político que desconfía de los mercados pero los necesita. Eso lo hace valioso para Claudia Sheinbaum: no solo entiende el modelo, sino que sabe ejecutarlo sin romperlo.

¿Por qué ahora y por qué él?

Esteban Moctezuma no sale de Washington por fracaso. Sale porque el tablero cambió de juego. Desde 2021 fue el interlocutor ideal para una etapa de transición: perfil conciliador, relaciones sólidas, útil en el paso de Trump a Biden y en la consolidación inicial del TMEC. Cumplió y seguramente seguirá en la vida diplomática de primer nivel.

Pero lo que viene no se gestiona con diplomacia política. Se gestiona con ingeniería económica.

El comercio bilateral entre México y Estados Unidos supera los 900 mil millones de dólares anuales. Más del 80% de las exportaciones mexicanas dependen del mercado estadounidense. La revisión del TMEC se aproxima en 2026 con sectores enteros bajo presión —automotriz, acero, aluminio, energía— mientras Washington mantiene un discurso endurecido sobre fentanilo, migración y crimen organizado que complica cualquier conversación comercial.

A ese escenario se suman dos relojes políticos que corren en paralelo: el Mundial 2026, donde México coorganiza con Estados Unidos y Canadá una logística de seguridad e inversión sin precedentes, y las elecciones intermedias americanas, donde el proteccionismo y la retórica antiinmigrante históricamente se disparan. Lazzeri aterrizaría en Washington justo cuando los tres se cruzan.

La apuesta y el riesgo

Mandar a un financiero a la embajada más importante del país es un mensaje que Washington sabe leer: lo que viene es negociación dura, no protocolo. Pero esa misma fortaleza es su mayor vulnerabilidad.

Lazzeri llega sin red política propia en Estados Unidos, sin los vínculos personales que toman años construir con congresistas, reguladores y grupos empresariales. En una capital donde las relaciones informales mueven tanto como los tratados formales, eso importa. Y el tiempo para construirlas será escaso: la revisión del TMEC no esperará a que el nuevo embajador encuentre su ritmo.

Su verdadero reto no es técnico. Es traducir credibilidad financiera en poder diplomático real: negociar aranceles sin sacrificar industrias mexicanas, defender el tratado sin contradecir la narrativa nacionalista de la 4T y mantener la confianza de los inversionistas extranjeros en un entorno global que premia la certeza y castiga la ambigüedad.

En la relación más importante (y más costosa) que tiene México, no hay margen para la curva de aprendizaje. Lazzeri lo sabe. La pregunta es si Washington también está dispuesto a escuchar al técnico que llega a cambiar las reglas del juego o solo a administrarlas.????????????????

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