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¿Cuál es el banco con más reclamaciones?

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Durante el primer semestre de este año, usuarios levantaron alrededor de 1.9 millones de reclamaciones contra instituciones bancarias, principalmente por cargos indebidos en tarjetas de crédito y débito informó la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

El organismo especificó, mediante un comunicado, que los bancos que encabezaron el número de quejas fueron CitiBanamex y Santander aunque, aclaró, está revisando las reclamaciones de BBVA Bancomer al considerar que pudo haber existido alguna subestimación.

El monto total reclamado por lo usuarios superó los 14 mil 500 millones de pesos, siendo la causa principal de las quejas los cargos no reconocidos a tarjetas de crédito y/o débito.

Los reclamos por tarjeta de crédito encabezaron la lista con 55 por ciento, seguidos de los referentes a las tarjetas de débito con 36 por ciento; siendo ambos productos los que concentraron 9 de cada 10 reclamaciones.

Por su parte, las reclamaciones relativas a un posible fraude continuaron en crecimiento, ya que el 78 por ciento del total, es decir 3.5 millones, fueron originadas por un posible fraude, lo que afectó a 1.2 millones de usuarios.

El resto obedecieron a Movimientos Operativos del Banco, como pueden ser cobros no reconocidos por comisiones, intereses, pagos mal aplicados, depósitos no acreditados, entre otros; los mismos registraron una disminución con respecto al primer semestre de 2017.

Los fraudes cibernéticos que incluyen al comercio por internet, la banca móvil, los pagos por celular y las operaciones por internet, ascendieron a poco más de 2 millones de reclamaciones, es decir, tuvieron un crecimiento del 31 por ciento con respecto al primer semestre del año pasado, con un monto reclamado de 4 mil 412 millones de pesos.

Fuente: Indigo

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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