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Depreciación del peso.

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Ciudad de México.- El peso tendrá una depreciación «inminente» de 20 por ciento frente al dólar a finales de este año o en 2023, pese a que la moneda mexicana ha sido de las de mayor fortaleza ante la divisa de Estados Unidos, advirtió Moody’s Analytics.

En un reporte titulado «La depreciación que viene», Moody’s Analytics estimó una «corrección depreciatoria significativa en los próximos meses» a partir de un modelo que replica las condiciones monetarias y financieras de las últimas dos crisis globales: la de 2009 y 2020.

«El apretamiento monetario en marcha en Estados Unidos podría detonar una corrección cambiaria como la que ocurrió durante el ciclo anterior de alza de tasas por parte de la Reserva Federal (Fed), que inició a finales de 2015. Bajo esta condición, la depreciación del peso mexicano se ve inminente», alertó.

En el documento, Moody’s Analytics reconoce que el peso mexicano se ha mantenido relativamente estable después del choque inicial generado por la pandemia de Covid-19 en la primera mitad de 2020.

Pese a ello, anticipó la «corrección depreciatoria» por el apretamiento monetario por parte de la Fed ante la elevada inflación que enfrenta Estados Unidos.

Detalló que esto podría suceder entre finales de 2022 y a lo largo de 2023, aunque aclaró que incluso podría retrasarse hasta 2024 dependiendo de la velocidad del ciclo de apretamiento monetario por parte de la Fed y de la reacción de la política monetaria en México.

Moody’s Analytics recordó al respecto que en 2009 el peso mexicano experimentó un ciclo de tres fases: una depreciación inicial causada por el comienzo de la recesión, seguida de una revaluación de magnitud menor y después una depreciación de magnitud similar a la inicial.

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Sube el salario mínimo y aprieta a las PyMES: piden apoyos para evitar despidos y alza de precios

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El incremento del 13 por ciento al salario mínimo, que entró en vigor al inicio de 2026, representa un avance importante para la recuperación del poder adquisitivo de las familias, pero también plantea un desafío significativo para las pequeñas y medianas empresas, advirtió el maestro Isaac González Granados, docente de la Facultad de Economía Internacional de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

El especialista reconoció que el aumento es una medida positiva desde el punto de vista social, al permitir que los trabajadores enfrenten mejor el costo de vida. Sin embargo, subrayó que las decisiones económicas tienen efectos en cadena y no ocurren de manera aislada.

Explicó que mientras las grandes empresas suelen tener mayor capacidad para absorber el incremento en la nómina, las PyMES enfrentan un escenario mucho más complejo. Negocios como tiendas de barrio, talleres o comercios locales podrían verse presionados si sus costos laborales aumentan sin que exista un crecimiento proporcional en sus ventas.

De no existir apoyos, alertó, esta situación podría traducirse en un alza de precios para los consumidores o, en el peor de los casos, en recortes de personal, afectando tanto al empleo como a la estabilidad económica local.

Ante este panorama, González Granados hizo un llamado a no dejar solas a las pequeñas empresas y a impulsar medidas de acompañamiento por parte de las autoridades, como subsidios temporales a las cuotas de seguridad social o periodos de gracia en el Impuesto Sobre Nómina.

Este tipo de apoyos, explicó, permitirían amortiguar el impacto inicial del aumento salarial mientras las empresas ajustan su productividad y modelo financiero, generando un equilibrio entre el bienestar de los trabajadores y la viabilidad del sector productivo local.

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