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Resto del mundo

Diez claves para entender las elecciones en Gran Bretaña

Llegó el día en Gran Bretaña. Después de semanas de una campaña intensa ante las elecciones más impredecibles de su historia, los británicos acuden hoy a las urnas para elegir al próximo gobierno. Aunque quizás no lo logren. Las posibilidades que algún candidato obtenga los 326 escaños de la mayoría absoluta son bajísimas. Las chances de que las negociaciones en busca de alianzas sean infructuosas también son elevadas, ante un escenario de creciente atomización de partidos vis-à-vis su tradicional bipartidismo. El actual primer ministro, David Cameron , busca sacar el mayor provecho posible de esta situación para lograr un segundo mandato, aunque sea con un inestable gobierno en minoría.

¿Hay riesgo de desgobierno en el Reino Unido? ¿Cómo llegó el país a esta situación? ¿Cómo es su sistema electoral? ¿Cuáles son las propuestas de los principales candidatos? LA NACION elaboró una pequeña guía para seguir durante la jornada las elecciones generales.

¿QUÉ SE VOTA?

Unos 45 millones de británicos mayores de 18 años pueden votar hoy entre las 7 y las 22 (3 y 18 en la Argentina). El voto es optativo.

El sistema electoral británico es de tipo mayoritario uninominal, llamado informalmente «el primero que pase el poste»: en cada una de las 650 circunscripciones (distritos electorales), gana una banca sólo el candidato con más votos y a nivel nacional, el partido con más escaños. Es decir, sacar la mayor cantidad de votos no implica ganar las elecciones. Este sistema favorece el bipartidismo y es rechazado por los partidos más pequeños, que exigen una reforma política para ganar más oportunidades. La mayoría de las circunscripciones están en Inglaterra (con 533 bancas), Escocia (59), Gales (40) e Irlanda (18).

Hoy se eligen, entonces, los 650 diputados de la Cámara de los Comunes, que elegirá a su primer ministro. El Parlamento de Westminster también acoge a la Cámara de los Lores, comparable con el Senado, pero sus integrantes no son elegidos a través del voto. También habrá comicios locales en algunas partes del país.

¿CÓMO SE VOTA?

En Reino Unido hay tres maneras de votar. La más habitual es ir a votar en persona, pero aquellos que no pueden tienen la alternativa de enviar el voto por correo o a través de un «apoderado» (que otra persona sufrague en nombre del elector).

Todos los electores registrados reciben una tarjeta de votación antes de las elecciones que le dice dónde y cuándo votar. No es necesario presentarla en el colegio electoral. En la mesa que le corresponda, recibirá una boleta con una lista de los partidos y los candidatos de esa circunscripción. El elector debe entrar a la cabina de votación y marcar con una cruz a su candidato. Luego dobla la papeleta y la introduce en la urna.

¿QUIÉNES SON LOS PRINCIPALES CANDIDATOS?

 
De izq. a der.: Nigel Farage, David Cameron, Nicola Sturgeon, Ed Miliband y Nick Clegg. Foto: AFP 
 

David Cameron – Partido Conservador

  • Edad: 48 años
  • Profesión: Licenciado en Filosofía, Política y Economía
  • David William Donald Cameron es el líder del Partido Conservador desde 2005 y llegó a Downing Street en 2010, cortando con 13 años de gobiernos laboristas, gracias a una coalición con el partido liberal-demócrata. Asumió como el primer ministro más joven en 200 años. En estos cinco años de gobierno le ha costado trabajo encontrar el punto medio entre el ala dura de su partido, sus socios liberales y los intereses nacionales. Al igual que los príncipes Guillermo y Harry, Cameron asistió a clase en el colegio de élite Eton y después estudió en Oxford.

Ed Miliband – Partido Laborista

  • Edad: 45 años
  • Profesión: licenciado en Filosofía, Política y Economía
  • De familia de inmigrantes judíos polacos, el líder laborista fue durante mucho tiempo el candidato que nadie quiso. Era muy impopular entre los británicos, quienes lo consideraban incompetente y rechazaban su falta de carisma. Pero la situación cambió. Miliband logró quitarle el liderazgo del partido a su hermano David en 2010, algo que al principio fue juzgado por la opinión pública, pero después abrió paso a su nueva versión: «Red Ed», que hasta tiene fama de seductor. Socialista, y ex ministro de Energía en el gobierno de Gordon Brown, apuesta a devolver el Partido Laborista al poder.

Nick Clegg – Partido Liberal-demócrata

  • Edad: 48 años
  • Profesión: Arqueólogo y antropólogo. Magíster en Filosofía Política y Estudios Europeos.
  • Nicholas William Peter «Nick» Clegg es el líder político británico más cosmopolita en estas elecciones. Habla cinco idiomas (además de inglés, alemán, holandés, español y francés), su madre es holandesa, su padre medio ruso, y está casado con una española. Es líder de los liberal-demócratas desde 2007 y propulsó el partido a unos grandes resultados en 2010. Terminó por aliarse con los conservadores la primera coalición de gobierno de Reino Unido en casi 70 años y consiguió el flamante cargo de viceprimer ministro. Fue a escuelas de élite, después estudió en Cambridge y se perfeccionó en Estados Unidos y Bélgica.

Nigel Farage – Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP)

  • Edad: 51 años
  • Profesión: no fue a universidad, se formó como corredor de bolsa en la City londinense.
  • Fue corredor en la bolsa de materias primas antes de dedicarse a la política, entrando por la puerta del Partido Conservador. A principios de los 90, Nigel Paul Farage fue uno de los fundadores del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP), un partido antieuropeo y antinmigrantes, que lidera desde 2006. En 2014 llevó al partido a ganar las elecciones europeas en el Reino Unido y marcó un récord: por primera vez en más de 100 años, no ganaron ni laboristas ni conservadores.

Nicola Sturgeon – Partido Nacional Escocés (SNP)

  • Edad: 44 años
  • Profesión: Abogada
  • Nicola Sturgeon es la excepción de esta campaña. No sólo porque es escocesa y mujer, sino porque procede de una familia de la clase trabajadora. Sus inicios políticos los vivió como opositora a las armas atómicas y a Margaret Thatcher . «Odiaba todo lo que ella apoyaba», dijo alguna vez. «Esos fueron los inicios de mi nacionalismo», explicó. Sturgeon asumió el liderazgo del SNP el año pasado, tras la dimisión de Alex Salmond, que dejó el puesto después de la derrota del referéndum por la independencia escocesa. Sturgeon es la jefa del gobierno regional y la única de los cinco líderes partidarios que no se postula a un escaño.

¿QUIÉN GANA?

Por ser una democracia parlamentaria, los británicos elegirán hoy la nueva composición de la Cámara baja del Parlamento y de allí surgirá el próximo primer ministro. La manera más fácil de acceder al gobierno es obteniendo la mayoría absoluta, la mitad más uno de los asientos (326). Sin embargo, según las últimas encuestas, ningún partido lo conseguiría ya que habría un empate técnico entre los dos grandes partidos del país, el Conservador y el Laborista. Entonces surgen otros escenarios.

  • Gobierno de coalición: En caso de que ninguna de las dos formaciones llegue a los 326 escaños, el Reino Unido tendrá el llamado «Parlamento colgado» («hung Parliament»), una suerte de limbo legislativo hasta que algún partido logre formar gobierno. Los principales espacios políticas deberán buscar un gobierno de coalición con otros partidos para llegar a los 326 votos y salir de esta situación. Es decir, no importa quién obtuvo más votos sino quién teje más y mejores alianzas. En 2010, cuando Cameron salió primero pero sin mayoría absoluta y terminó pactando con los liberales-demócratas.
  • Gobierno en minoría: Si ningún partido logra una clara mayoría y no hay acuerdo para una coalición, conservadores o laboristas podrían intentar formar un gobierno de minoría con menos de 326 escaños y lograr acuerdos puntuales para aprobar cada ley. La primera gran prueba de confianza para el gobierno minoritario sería el discurso de la Reina, el 27 de mayo, cuando el Parlamento debate el programa legislativo del nuevo Gobierno y vota sobre él. Dentro del Partido Conservador se habla de ésta como la opción más viable para Cameron, en función de los últimos números, siempre que los opositores no consigan formar un bloque fuerte para destituirlo en una moción de confianza. La duda es por cuánto tiempo podría gobernar así.
  • Elecciones anticipadas: Si la coalición de gobierno se rompe o el partido que gobierna en minoría recibe una moción de censura en el Parlamento, el Reino Unido puede celebrar otras elecciones generales, incluso este mismo año. En este caso, Gran Bretaña tendrá que renovar el Parlamento dos veces en un año por primera vez desde 1974.
  • Plazos: Si nadie obtiene la mayoría absoluta, Cameron continuaría en Downing Street gobernando con poderes reducidos hasta que haya un nuevo Ejecutivo. La fecha para la apertura del nuevo Parlamento es el 18 de mayo, pero si todavía no hay gobierno, los líderes continuarán negociando con un nuevo límite: el 27 de mayo, fecha del discurso de la Reina ante los nuevos legisladores.

¿QUÉ ALIANZAS SON POSIBLES?

 
Foto: Reuters 
 

Si, tal como anticipan las encuestas, ni los tories (que, según la encuesta final publicada por The Guardian, sacaría un 34%) ni los laboristas (35%) alcanzan la mayoría parlamentaria, mañana mismo Cameron y Miliband saldrán a buscar aliados. Se esperan arduas negociaciones con algunos partidos cuyos escaños serán clave, principalmente el Partido para la Independencia del Reino Unido (11%), los liberales-demócratas (9%), el Partido Nacional Escocés (5%), los Verdes (4%) y los nacionalistas galeses de Plaid Cymru. Las formaciones ya expusieron algunas de sus simpatías o límites de cara a los potenciales acuerdos. Cameron, por ejemplo, dejó en claro que cualquier potencial socio debe aceptar el referéndum sobre la continuidad o salida de la UE en 2017.

Liberal-demócratas

  • Nick Clegg ya se anticipó dispuesto a negociar con cualquiera de los dos grandes partidos británicos, igual que hizo hace cinco años, cuando entró en el gobierno de coalición con Cameron, quien en estos últimos días lo castigó públicamente por sus diferencias durante la gestión, pero no descartó renovar la alianza.
  • Los liberales-demócratas ya establecieron cuatro «líneas rojas», las condiciones que debe cumplir un partido para sumar a su alicaída fuerza (lograrían la mitad de los 57 escaños que obtuvieron en 2010): invertir 8000 millones de libras adicionales en el servicio nacional de salud (NHS), subir el umbral para pagar el impuesto a la renta a unas 12.5000 libras, subir el gasto en educación, y un presupuesto de «equilibrio» en los primeros 50 días de la formación del nuevo gobierno. Además, remarcaron que no entrarán en una coalición en el cual SNP o UKIP tengan «de rehén al gobierno».

Partido Nacional Escocés (SNP)

  • Hacia el final de la campaña, Cameron se centró en sembrar el miedo a que Miliband cerraría un pacto con los independentistas del SNP y, en consecuencia, aceptaría una eventual secesión del Reino Unido. «Prefiero un gobierno no liderado por los laboristas antes que cerrar un acuerdo o una coalición con el SNP», contestó el líder laborista la semana pasada. Mientras tanto, Nicola Sturgeon insiste en ofrecerle al principal partido de la oposición un acuerdo «antitorie» y «antiausteridad», basado en un apoyo ley por ley si gobiernan en minoría, sin necesidad de formar una coalición. Miliband no lo descarta, ya que necesita del medio millar de bacas que le facilitarían los separatistas.

UKIP

  • Mientras los separatistas le guiñan el ojo a Miliband, los ultranacionalistas de UKIP y su excéntrico líder, Nigel Farage, hacen lo propio con Cameron, siempre y cuando garantice que se hará referéndum para decidir si el país sale de la Unión Europea.

Partido Verde

  • El Partido Verde anunció que no va a entrar en una coalición formal pero sí apoyarían a los laboristas ley por ley ya que rechazan a los conservadores en el poder y, principalmente, su política de austeridad, sus inacción en la lucha contra el cambio climático y su programa nuclear.

Partido Unionista Democrático (DUP)

  • El partido protestante que lidera en Irlanda del Norte dijo estar preparado para acordar con cualquiera de los dos principales partidos, pero no en una coalición formal. Además, su líder, Nigel Dodds, descartó ser parte de un gobierno «cautivo de un grupo separatista» y les pide a los laboristas un referéndum sobre la UE a cambio de su apoyo.

Plaid Cymru

  • Igual que el SNP, su líder, Leanne Wood dice estar abierta a un acuerdo con los laboristas con tal de ponerle fin de la austeridad.

¿QUÉ PASARÁ CON ESCOCIA?

 
El futuro de Escocia también está en juego en estas elecciones. Foto: Reuters 
 

El 14 de septiembre pasado, el 55% de los escoceses rechazó la independencia de la región y el SNP, el principal impulsor de la separación, prometió no volver a jugar esa carta en el futuro cercano. Pero el impulso que le dan las encuestas para estas elecciones parece haberles levantado la autoestima y ahora quieren dar una muestra de poder al futuro gobierno, multiplicando por nueve su cantidad de bancas en Westminster (pasaría de 6 a 54).

Nicola Sturgeon, ministra principal de Escocia y líder de los separatistas, ya no descarta conseguir un nuevo referéndum para romper la unión, sobre todo porque no fueron cumplidas las promesas de mayor autonomía que lanzó el oficialismo para evitar la secesión. «No es momento de plantear otro referéndum en el futuro cercano. Habrá que ver las circunstancias de un nuevo gobierno», deslizó Sturgeon la semana pasada.

Entre las causas que podrían reabrir la batalla separatista, Sturgeon citó la posibilidad de que el Reino Unido avance con la idea de romper con la Unión Europea (UE) a que los escoceses son, por lejos, los más europeístas de Gran Bretaña.

SUS PLANES ECONÓMICOS

Uno de los temas que más acapararon la atención durante la campaña era el futuro de la quinta economía del mundo, ahora dominada por las políticas de austeridad impuestos por la Unión Europea.

Partido Conservador

  • Cameron exhibe como un trofeo los resultados del último quinquenio, marcado por los severos y criticados recortes del gasto: la economía británica es la que más crece en Europa (2,5% en 2014), sin inflación y con el desempleo en su mínimo histórico, 5,7%.
  • Los opositores cuestionan la caída de los niveles de ingreso (5,1% menos que en 2007), el «desmantelamiento» de la sanidad pública (uno de los temas que más preocupa a la sociedad británica), el alza de la pobreza y un alarmante déficit habitacional.
  • En este contexto, prometió medidas sociales para suavizar el impacto de la austeridad, como destinar 8000 millones de libras a la salud pública; facilitar el acceso a la vivienda; lograr el pleno empleo y garantizar los «recursos existentes» para las escuelas, pero sin aumentos.
  • También pretende cancelar totalmente el déficit para finales de la próxima legislatura, pero sin subir los impuestos hasta 2020.

Partido Laborista

  • Miliband ofrece un incremento de los fondos para la escuela al paso con la inflación; el congelamiento de las tarifas de transporte por un año, y una reducción solo gradual del déficit financiada.
  • Para eso, buscará a aumentar los impuestos para las personas de mayor poder adquisitivo, por ejemplo, al reponer el tipo impositivo del 50% para las rentas superiores a los 200.000 euros anuales (hoy de 45%) e introducir un impuesto a las mansiones (para propiedades de más de 2,5 millones de euros).
  • Con los nuevos impuestos, más un gravamen sobre el tabaco, Miliband aspira a obtener al menos 3500 millones de euros extras para financiar el Servicio Nacional de Seguridad (NHS), el sistema de salud pública.

Liberal-demócratas

  • Nick Clegg prometió de aumentar a 300.000 el número de nuevas casas, recuperar el sistema de salud (con inversiones de 8000 millones de libras) y de educación pública, con nuevas escuelas.
  • Los liberales-demócratas quieren lidiar con el déficit en 2017/18 con una mezcla de recortes de gastos y aumentos de impuestos, especialmente al sector bancario.

UKIP

  • Como indica su discurso eurófobo, UKIP culpa por los problemas económicos a la inmigración masiva de europeos del Este, gracias al Acuerdo Schengen para la libre circulación de los ciudadanos de la UE. Por eso, quieren «retirar las normas de la UE que obstaculizan la economía británica», negociar un acuerdo comercial con Europa «a medida» y mejorar la posición del Reino Unido en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

SNP

  • Otros paladines de la lucha contra la austeridad, los nacionalistas escoceses del SNP invocan el regreso a un Estado social fuerte, según el modelo de la izquierda escandinava de hace algún tiempo, siempre respetando una autonomía de las cuentas y los recursos fiscales de Escocia. En ese sentido, pretenden aumentar el gasto un 0,5% al año, que se convertirían en 140 billones de libras disponible para gasto público.
  • Además, buscan un acceso más fácil al financiamiento para las empresas en crecimiento escocesas a través del Banco de Desarrollo de Negocios de Escocia

¿BREXIT?

Otro de los temas que dominó la campaña fue el de la relación del Reino Unido con la Unión Europea. ¿Es mejor que se quede o que se vaya? Esa pregunta lanzará Cameron a los propios británicos en 2017, según él mismo prometió, mientras que los otros partidos tienen posturas variables ante este tema.

Una encuesta de YouGov publicada el lunes pasado en The Times halló que el 34% de los británicos votaría con seguridad por la permanencia en la UE, mientras que el 18% dijo que apostaría definitivamente por abandonar el bloque (el llamado «Brexit», por «British Exit»).

  • Partido Conservado: Cameron reafirmó su intención de llevar a cabo el referéndum en el otoño boreal de 2017. Antes de esa fecha, el gobierno británico lucharía por reformar el bloque europeo, fortalecer la posición del Reino Unido en el mismo y evitar que se siga expandiendo.
  • Partido Laborista: Miliband defiende la permanencia del Reino Unido en la UE y se opone al referéndum. No obstante, hizo una salvedad: llamaría a un plebiscito si el país debe entregarle más poder al bloque. Además, si llega al poder, buscará recuperar el liderazgo británico en la UE, reformar la Política Agrícola Común y las normas de inmigración.
  • Liberal-demócratas: Nick Clegg, el más europeísta de los candidatos, admitió que no se opone «en principio» a un referéndum sobre la UE, en una clara señal de conciliación con Cameron. Sin embargo, destaca que a través de la UE, las empresas británicas tienen más oportunidades y, además, que el bloque hace un frente único contra el crimen organizado. Sin embargo, haría un referéndum si el bloque le exige «transferir más soberanía».
  • UKIP: El partido populista que reúne el voto de los euroescépticos deja en claro que, para ellos, el Reino Unido debe abandonar la Unión Europea. En cambio, pretende negociar un acuerdo comercial con la UE como país externo.
  • SNP: Apoyan el referéndum de permanencia o salida del bloque regional.

¿QUÉ HARÁN CON LA INMIGRACIÓN?

Una de las claves de la victoria e impresionante ascenso de UKIP el año pasado en las elecciones europeas es el creciente rechazo de los británicos a los inmigrantes, cuyo desembarco en las islas es cada vez mayor. El año pasado alcanzó un récord de 260.000, según datos de la Oficina Nacional de Estadística, muchos de ellos por las facilidades de circulación entre los países que integran la UE. Con el electorado virando hacia el euroescepticisimo, los candidatos debieron endurecer sus propuestas contra la inmigración.

Partido Conservador

  • Mantener la inmigración neta anual en decenas de miles, no cientos de miles.
  • Las personas podrán reclamar beneficios o viviendas sociales después de pasar cuatro años en el país.
  • No darle beneficios de desempleo a los inmigrantes.
  • Aumentar los poderes para deportar a los criminales extranjeros y prevenir su reingreso.

Partido Laborista

  • Garantizar que los inmigrantes no puedan reclamar los beneficios hasta que hayan vivido en el Reino Unido durante al menos dos años.
  • Mantener las trabas para las personas ajenas a la UE que quieran trabajar en Gran Bretaña.
  • Regular que los empleadores no perjudiquen a los trabajadores británicos mediante la explotación de inmigrantes

Liberal-demócratas

  • Restablecer todos los controles de entrada y salida en la frontera.
  • Exigir a los nuevos solicitantes de permiso de trabajo que no hablen bien inglés asistan a cursos de idiomas.
  • Terminar con la detención indefinida de inmigrantes.

UKIP

  • Establecer un sistema de puntos para seleccionar a los inmigrantes con habilidades y atributos necesitados para trabajar en el país y un tope de 55.000 visas para inmigrantes calificados.
  • Exigir a los inmigrantes un seguro de salud aprobado.
  • Los inmigrantes podrán obtener los beneficios sociales y solicitar la residencia permanente sólo después de haber pagado impuestos y el seguro nacional durante cinco años.
  • Prohibir por cinco años la entrada de inmigrantes no calificados.

SNP

  • Apoyar las políticas de inmigración sensatas que satisfagan las necesidades económicas de Escocia.
  • Buscar la reintroducción de la visa de trabajo post-estudio.
  • Revisar el sistema de detención de inmigración actual, con el fin de ofrecer un sistema «más justo».

EL ROL DE LA REINA

Hoy la reina Isabel II tiene un día de descanso. No está bien visto que vote y, de hecho, no lo hace. Entrará en escena más adelante. Si Cameron gana, seguirá gobernando, y hará una visita de cortesía a la Reina. En cambio, si Miliband gana y Cameron renuncia, la Reina debe invitar al líder laborista a formar gobierno. Si no hay un ganador claro, no deberá involucrarse en las negociaciones y recién aparecerá cuando haya un nuevo primer ministro.

Es tradicional que el flamante premier sea llevado al Buckingham Palace donde se encontrará con la reina, le besará el anillo en su mano, la llevará a Downing Street y comparecerán juntos ante la prensa.

Tomado de La Nación, de Argentina.

Resto del mundo

Pide Biden a Trump trabajar juntos para aprobar un acuerdo migratorio

Joe Biden insistió en la «necesidad» de que el Congreso apruebe un proyecto de ley, el cual incluye restricciones al derecho al asilo y ayuda para Ucrania e Israel.

Washington.- El mandatario de Estados Unidos, Joe Biden, le pidió este jueves al expresidente y líder republicano Donald Trump que trabaje a su lado para conseguir apoyo suficiente en el Congreso a un acuerdo migratorio que se hundió en el Senado ante el rechazo de los opositores.

Durante una visita a la ciudad fronteriza de Brownsville, al sur de Texas, Biden insistió en la «necesidad» de que el legislativo apruebe un proyecto de ley, pactado por un grupo bipartidista de legisladores, que incluye financiación para las autoridades migratorias, al igual que restricciones al derecho al asilo y ayuda para Ucrania e Israel.

«Esto es lo que le digo al señor Trump: únase a mí o me uno yo a usted para que digamos al Congreso que apruebe el proyecto bipartidista de seguridad fronteriza», señaló el mandatario, tras haberse reunido con miembros de la Patrulla Fronteriza y autoridades migratorias.

El demócrata, quien aspira la candidatura de su partido para las presidenciales de noviembre, aseguró que los funcionarios con los que habló le comunicaron que necesitan más apoyo económico.

«Necesitan desesperadamente más recursos, necesitan más agentes, más oficiales, más jueces, más equipo para asegurar nuestra frontera», destacó Biden.

El polémico acuerdo, que nació tras largas negociaciones en las que participaron funcionarios de la Casa Blanca, fue bloqueado por la bancada republicana del Senado a inicios de febrero.

El proyecto mezclaba la ayuda a Ucrania e Israel, las dos principales prioridades de política exterior del Gobierno de Biden, con la cuestión de la frontera, un asunto espinoso en año electoral.

La inmigración a través de la frontera con México, que ha alcanzado cifra récord en el último año, se ha convertido en un tema central de campaña tanto para Biden como para Trump, quien se posiciona ya como el favorito para la candidatura de su partido.

Las negociaciones en el Senado fueron un reflejo de la dificultad de avanzar en cuestiones que toquen la migración antes de unas elecciones:los republicanos rechazaron el acuerdo a pesar de que incluía las mayores restricciones migratorias en décadas.

Trump se posicionó públicamente en contra de este acuerdo y a su vez, según informaron medios estadounidenses, llamó personalmente a algunos legisladores para presionarlos a votar en contra.

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