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Efecto coronavirus: las ventas de autos en México caen 25% en marzo

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Las ventas de vehículos nuevos en México cayeron 25.5% durante marzo en medio de una creciente amenaza de pérdida de empleos y del endurecimiento de medidas para restringir la movilidad de las personas, a fin de reducir el riesgo de contagio de coronavirus Covid-19.

Durante marzo, los concesionarios de vehículos comercializaron 87,517 unidades, 29,996 menos que en marzo de 2019, cuando vendieron 117,513 vehículos, según el reporte mensual de Inegi publicado este jueves.

“Es la mayor caída mensual desde septiembre de 2009”, dice Guillermo Rosales, director general adjunto de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMDA).

En las últimas dos semanas, alrededor de 70 millones de mexicanos han reducido su movilidad en medio de la contingencia sanitaria, lo cual bajó en 85% el número de clientes en los pisos de venta de algunos fabricantes de vehículos y en 60% las visitas a los talleres de mantenimiento automotriz de los concesionarios, según cálculos de AMDA.

Aunque varias marcas han empezado a ofrecer esquemas de venta remota, con videollamadas explicativas y pruebas de manejo y entregas a domicilio, los consumidores mexicanos están posponiendo la compra de autos ante la incertidumbre de perder su empleo, en medio de un paro generalizado de empresas.

“La llegada de la pandemia causada por el Covid-19 ha modificado el escenario económico global y en México las repercusiones se manifiestan ya en los datos del mercado automotor del mes de marzo”, dice Rosales.

Algunas marcas, como Ford, Honda, Hyundai, Mazda, Mitsubishi y Baic, registraron caídas en sus ventas mensuales de entre 40% y 50%, comparadas con las reportadas en marzo de 2019. También en el segmento premium hubo caídas estrepitosas: las ventas de Jaguar se desplomaron 79.2%, las de Land Rover 60%; las de BMW bajaron 50.3%; las de Audi, 47.2%, y las de Infiniti, 54.9%, según datos de Inegi.

Entre las marcas que menos cayeron, y que ayudaron a compensar el resultado general del sector, están Toyota, cuyas ventas bajaron solo 7.2% en marzo, comparado con el mismo mes de 2019, y General Motors, que cerró marzo con una caída de 9.65%. Las ventas de Volkswagen bajaron 15.1%; las de FCA 16.7% y las de Kia 16.8%.

El sector cierra el primer trimestre del año con una caída acumulada de 10.91% en comparación al año anterior. Entre enero y marzo se comercializaron 296,677 vehículos, 36,323 menos frente a las 333,000 unidades vendidas en el primer trimestre de 2019, según datos de Inegi.

Ante la estrepitosa desaceleración en la demanda de vehículos proyectada tras la llegada del coronavirus Covid-19 al país, que hasta ayer sumaba 1,215 contagios, la AMDA ha reducido su pronóstico de ventas para este año a 980,000 unidades, 26% menos desde las 1.32 millones vendidas en 2019.

Fuente: Expansión

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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