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Opinión

El crepúsculo. Por Raúl Saucedo

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Tension en la Linea Ecuatorial

La situación en Venezuela se agrava mientras el aun presidente Nicolás Maduro enfrenta crecientes presiones internas e internacionales. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder, la autodenominada ‘Revolución Bolivariana’ ha transformado el país en un bastión ideologico en el norte de la línea ecuatorial. NicolasMaduro, a pesar de su falta de carisma comparado conHugo Chávez, ha mantenido su dominio mediante elecciones cuestionadas y el respaldo de las Fuerzas Armadas.

La reciente elección del pasado 28 de julio parece marcar un punto de inflexión real en la comunidad democratica internacional, está ha rechazado el último intento de legitimación de Maduro, reconociendo a los opositores Edmundo González y Corina Machado. El presidente Maduro se ve ahora arrinconado, con hasta ahorita escasas opciones para mantener su poder.

Mientras tanto, las crisis internas en Venezuela se multiplican. La presión de la comunidad internacional exige pruebas de elecciones transparentes, algo que Maduro no ha logrado ofrecer.

El aislamiento de Maduro es cada vez más evidente. Países como Chile, liderado por el Milenial Gabriel Boric, han condenado abiertamente su régimen, mientras otros, como Colombia, México y Brasil, demandan evidencias contundentes de transparencia electoral. Sin embargo, el apoyo de viejas alianzas como China y Rusia aún ofrece a Maduro un respiro limitado.

La sociedad Venez debe prepararse para enfrentar a un líder cada vez más desesperado y represivo. La opción de unaPosible tercera vía de entendimiento liderada por Lula da Silva con el respaldo de Estados Unidos y Europa, está en consideración. Sin embargo, el verdadero pulso de la situación lo marcará el norte de la línea ecuatorial donde caracas será el epicentro.

El clamor social espera que las fuerzas del orden público y los ecos democráticos en las instituciones venezolanascomprendan las exigencias de su ciudadanía y se unan a la causas apoyando la democracia y facilitando una transición pacífica de poder. La lucha por la libertad en Venezuela continúa y el mundo observa atentamente el desenlace de este capítulo crítico en su historia.

 

Pareciera que el crepúsculo de aquel sueño del libertador de América latina Simón Bolívar quién por cierto es nacido en Venezuela de crear una América Latina unida y fuerteadelantándose inclusive a los Europeos tendra que seguur esperando en los sueños e ideales de los partidos de izquierda en América Latina y no lo digo yo, si no todos aquellos venezolanos que me encuentro en mi día a día en CDMX, pero eso será otra historia ya están por servirme mi arepa…

Opinión

¿Por qué Roberto Lazzeri? La hora de negociar duro. Por Caleb Ordóñez Talavera

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Cuando un país decide quién lo representa en Washington, no solo elige un nombre: elige una estrategia. Y México acaba de elegir números sobre discursos.

Caleb Ordoñez

Roberto Lazzeri Montaño —economista del CIDE, operador financiero de carrera, arquitecto silencioso de deuda pública y crédito productivo— está a punto de convertirse en el embajador mexicano en Estados Unidos justo cuando la relación bilateral entra a su etapa más técnica, más tensa y más cara de la historia reciente.

No es coincidencia. Es cálculo.

Es un hombre que viene de los números. Lazzeri no llegó a la política por la puerta grande de los partidos ni por los reflectores del activismo. Llegó en 2005 por las hojas de cálculo del entonces Distrito Federal, manejando deuda pública cuando la mayoría de los funcionarios de su generación todavía aprendían el oficio. De ahí pasó a Banobras, luego a la Secretaría de Hacienda, y eventualmente a dirigir simultáneamente Nafin y Bancomext —los dos brazos del crédito productivo del Estado mexicano— en uno de los momentos más volátiles para el financiamiento externo del país.

Su cercanía con la 4T no es ideológica en el sentido clásico: es funcional. Trabajó directamente con Rogelio Ramírez de la O, el cerebro económico del obradorismo, y entendió —mejor que muchos— cómo sostener estabilidad macroeconómica dentro de un proyecto político que desconfía de los mercados pero los necesita. Eso lo hace valioso para Claudia Sheinbaum: no solo entiende el modelo, sino que sabe ejecutarlo sin romperlo.

¿Por qué ahora y por qué él?

Esteban Moctezuma no sale de Washington por fracaso. Sale porque el tablero cambió de juego. Desde 2021 fue el interlocutor ideal para una etapa de transición: perfil conciliador, relaciones sólidas, útil en el paso de Trump a Biden y en la consolidación inicial del TMEC. Cumplió y seguramente seguirá en la vida diplomática de primer nivel.

Pero lo que viene no se gestiona con diplomacia política. Se gestiona con ingeniería económica.

El comercio bilateral entre México y Estados Unidos supera los 900 mil millones de dólares anuales. Más del 80% de las exportaciones mexicanas dependen del mercado estadounidense. La revisión del TMEC se aproxima en 2026 con sectores enteros bajo presión —automotriz, acero, aluminio, energía— mientras Washington mantiene un discurso endurecido sobre fentanilo, migración y crimen organizado que complica cualquier conversación comercial.

A ese escenario se suman dos relojes políticos que corren en paralelo: el Mundial 2026, donde México coorganiza con Estados Unidos y Canadá una logística de seguridad e inversión sin precedentes, y las elecciones intermedias americanas, donde el proteccionismo y la retórica antiinmigrante históricamente se disparan. Lazzeri aterrizaría en Washington justo cuando los tres se cruzan.

La apuesta y el riesgo

Mandar a un financiero a la embajada más importante del país es un mensaje que Washington sabe leer: lo que viene es negociación dura, no protocolo. Pero esa misma fortaleza es su mayor vulnerabilidad.

Lazzeri llega sin red política propia en Estados Unidos, sin los vínculos personales que toman años construir con congresistas, reguladores y grupos empresariales. En una capital donde las relaciones informales mueven tanto como los tratados formales, eso importa. Y el tiempo para construirlas será escaso: la revisión del TMEC no esperará a que el nuevo embajador encuentre su ritmo.

Su verdadero reto no es técnico. Es traducir credibilidad financiera en poder diplomático real: negociar aranceles sin sacrificar industrias mexicanas, defender el tratado sin contradecir la narrativa nacionalista de la 4T y mantener la confianza de los inversionistas extranjeros en un entorno global que premia la certeza y castiga la ambigüedad.

En la relación más importante (y más costosa) que tiene México, no hay margen para la curva de aprendizaje. Lazzeri lo sabe. La pregunta es si Washington también está dispuesto a escuchar al técnico que llega a cambiar las reglas del juego o solo a administrarlas.????????????????

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