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México

En su primer día, “ponchallantas” daña neumáticos de tráiler

Este martes entró en operación el sistema de “antievasión” de peajes de la caseta T2 de Las Américas, ubicada en el Circuito Exterior Mexiquense, para evitar que automovilistas no paguen su peaje.

Algunos vehículos quedaron varados en las inmediaciones de la mencionada caseta. Tal es el caso de un tráiler de plataforma, el cual resultó con daños en sus 22 llantas al intentar evadir el cobro.

“Un tractocamión decidió seguir su camino y, posteriormente, a la caseta; una vez que pasó por el sistema “antievasión”, ocho kilómetros adelante sus neumáticos se desinflaron”.

Javier Castro, director de Operaciones del Circuito Exterior Mexiquense.

Durante este primer día de operaciones, al menos dos automóviles y una camioneta intentaron volarse la pluma, pero, al percatarse del nuevo sistema, decidieron regresar y pagar su peaje.

Pese a que, con esta acción, se evita que automovilistas se “salten” la pluma, Javier Castro reconoció que los motociclistas aún logran pasar evitando el sistema de “antievasión”.

Datos de la Asociación Mexicana de Concesionarios de Infraestructura Vial indican que, anualmente, en toda la red carretera del país, entre 18 y 19 millones de vehículos y motocicletas evaden el pago de peaje. De esa cifra, en el último año, en el Estado de México, al menos 250 mil conductores han caído en esta práctica.

En todo el país, otras concesionarias tienen instalados sistemas semejantes en estados como: Chihuahua, Guadalajara, Colima y San Luis Potosí. Mientras que en el Estado de México operan también sistemas similares en la caseta Peñón-Texcoco y el muro hidráulico de la México-Pirámides.

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Caleb Ordoñez Talavera

México

Defiende AMLO propuesta de nombramientos en el servicio exterior

El presidente Andrés Manuel López Obrador defendió hoy su propuesta de nombramientos en el servicio exterior -que aún habrán de ser ratificados en el Senado-, dijo que no existen pruebas que puedan controvertir esa decisión, y si existieran que se presenten. También negó que sus conferencias de prensa se constituyan en un foro que señale a periodistas y de ahí se atente contra los profesionales de los medios de comunicación, “eso es una especulación”.

De los cambios que propone al servicio exterior minimizó las críticas, sobre todo al historiador Pedro Salmerón, propuesto como embajador en Panamá. “La mayoría fue bien aceptada en las redes sociales básicamente y en los medios de comunicación. Sí hubieron cuestionamientos para exgobernadores del PRI (Partido Revolucionario Institucional), básicamente para el presidente de ese partido.

“En el caso de Pedro Salmerón la denuncia no existe, según entiendo, ninguna denuncia legal, y hay que esperar a que se presenten pruebas en este caso”.

El tabasqueño añadió que tiene buena opinión de todos los propuestos y en el caso de los ex gobernadores del PRI, no hay denuncias en contra de ellos, y “ojalá se presenten. Me consta que en los procesos electorales actuaron con imparcialidad, me tocó ir a sus estados y no tuvimos reclamos de sus pueblos”.

Una reportera le inquirió de Salmerón, sobre quien pesan señalamientos de acoso sexual en lo que se conoce como el «MeToo académico». López Obrador ubicó al investigador -desde su opinión- al nivel del historiador austriaco Friedrich Katz: “ Es un historiador de primera, después de Katz. Desde mi punto de vista es el mejor historiador después de Katz, él es un doctor en historia, es una gente muy preparada. Y vamos a esperar que haya pruebas”.

—¿Por qué los gobernadores del PRI son buenos candidatos?

—Porque gobernamos un país plural y todos tenemos derecho a participar. El gobernador no debe de ser faccioso, no debe representar a un partido, el gobierno es de todos. Ustedes creen que en el servicio exterior, todos son de Morena, les aseguro que son la minoría. No importa de qué partido son. También invite a participar a Javier Corral, nada más que tiene doble nacionalidad, y se requiere tener una para ser embajador.

Al insistirle sobre la reacción de Alejandro Moreno, el dirigente del PRI, quien reaccionó advirtiendo a los exgobernadores del PRI que serían expulsados si aceptan el nombramiento, el presidente repuso:

“Eso lo deben decidir los exgobernadores, se me hace muy rudo, muy excesivo porque no dejan su militancia, no están vendiéndose, no van a afiliarse a otro partido, van a representar a México.

“Con todo respeto se me hace muy poco político, muy poco tolerante, ojalá y cambien de opinión”.

Agencias

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México

En el olvido, cumple el expresidente Luis Echeverría cumple 100 años de edad

Este lunes 17 de enero, Luis Echeverría Álvarez, el único expresidente mexicano que ha sido llevado ante la justicia por los delitos de lesa humanidad y genocidio, cargos que le fueron retirados por falta de pruebas, cumple 100 años de edad. Actor clave de las matanzas del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971, durante su sexenio se llevó a cabo una persecución y represión sistemática de los opositores del sistema, un pasaje obscuro conocido como la “guerra sucia”; desde que dejó el poder ha vivido alejado de los reflectores, confinado, repudiado por la sociedad y por su propia familia en una fortaleza de la soledad.

Hasta el 2018, cuando entró en vigor la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, a Luis Echeverría se le pagaron casi 80 millones de pesos por concepto de pensión presidencial en tres décadas; estas prestaciones significaron para el país un gasto estimado de 44.4 millones de pesos al año. El 31 de marzo de 1987 por acuerdo de Miguel de la Madrid Hurtado se estableció que los expresidentes disfrutarían de una pensión equivalente al sueldo total correspondiente a los servidores públicos que ocupan el cargo de secretario de Estado.

«Me parece que podemos esperar una relación de trabajo extremadamente feliz con Echeverría», indicó en octubre de 1969 el entonces embajador estadunidense en México, Robert McBride, en un telegrama enviado al Departamento de Estado, cuando se conoció la nominación del secretario de Gobernación como candidato presidencial del PRI.

Durante ese periodo Winston Scott Mackinley, jefe de la estación de la Agencia Central de Investigación (CIA, por sus siglas en inglés) en México de 1956 a 1969, reclutó como sus informantes bajo el nombre clave de Litempo, a los expresidentes Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría.En 2017, el gobierno Donald Trump desclasificó 2 mil 891 documentos sobre el magnicidio del presidente estadunidense John F. Kennedy en 1963. Uno de esos papeles confirmó que el priista era un informante de la CIA. El 23 de noviembre, un día después del asesinato ocurrido en Dallas, la estación de la agencia envió un cable a Echeverría, entonces encargado del despacho de la Secretaría de Gobernación para que se detuviera a Sylvia Tirado Bazán de Durán, una mujer que trabajó como secretaria del embajador de Cuba en nuestro país y que en septiembre de ese año había conocido a Lee Harvey Oswald a quien el gobierno estadunidense califica como el único autor del atentado presidencial. El documento 180-10142-10133 de la CIA revela que el subdirector de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), Fernando Gutiérrez Barrios la interrogó y permaneció incomunicada hasta que contó todo lo que sabía de Oswald, quien había visitado la Ciudad de México.

Tlatelolco
No hay ningún responsable en la cárcel por la masacre del 2 de octubre de 1968, donde oficialmente murieron una veintena de personas. Las organizaciones civiles dicen que fueron 200 o 350 los fallecidos, pero la cifra real es desconocida. Al rendir su informe presidencial, el presidente Gustavo Díaz Ordaz dijo que asumía “íntegramente la responsabilidad: personal, ética, social, jurídica, política e histórica, por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado”, exonerando así al entonces secretario de Gobernación, Luis Echeverría para poder sucederlo en el cargo.

Luis M. Farías, quien era líder de la Cámara de Diputados en ese año, declaró a Proceso en 1993 que «la mano dura en los hechos de Tlatelolco salió de la Secretaría de Gobernación» y que Luis Echeverría «aisló al presidente Díaz Ordaz y le tamizó la información sobre el movimiento estudiantil, para calentarle la cabeza y empujarlo a una solución violenta».

Como titular de la Segob, Echeverría fue responsable de la DFS, la policía política del régimen priista, encargada del seguimiento a los líderes del movimiento y aunque Díaz Ordaz asumió la responsabilidad de la represión, los estudiantes siempre señalaron a Echeverría como una de las cabezas detrás de la matanza. Lo mismo hizo, en 2002, la fiscalía encargada de investigar los delitos cometidos por el régimen priista, que lo procesó por genocidio y por el que tuvo prisión domiciliaria en 2009, a los 87 años.

De acuerdo con su carta de renuncia, dada a conocer por el fundador de Proceso, el periodista Julio Scherer García, en su libro Los patriotas. De Tlatelolco a la guerra sucia, Echeverría hizo suyas las acciones y decisiones de Díaz Ordaz.

“Hoy expreso a usted, como ciudadano mexicano, mi solidaridad sin reservas hacia todos los actos de su Gobierno y mi sincera admiración por la obra moral, cultural y material que ha desarrollado, en estos cinco años, para bien del país”, escribió Echeverría el 10 de noviembre de 1969.

El Halconazo
«La matanza del Jueves de Corpus fue preparada por Luis Echeverría para matar dos pájaros de un tiro: escarmentó a quienes, decía él, querían provocar a su gobierno al inicio de su mandato, y se deshizo de mí. Yo tenía pasado, fuerza política. Le hacía sombra», declaró a Proceso Alfonso Martínez Domínguez, jefe del Departamento del Distrito Federal (DDF). El 10 de junio de 1971 alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) protestaron en apoyo a la huelga que se había conjurado en la Universidad de Nuevo León, la marcha se realizó en las inmediaciones del Casco de Santo Tomás, cuando un grupo paramilitar conocido como “los halcones” atacó al contingente, provocando la muerte de 120 personas.

Martínez Domínguez aseguró que ese día, Echeverría le dijo: «Quieren a mi gobierno, pero los vamos a escarmentar; la izquierda me está toreando, quieren que muestre debilidad y entonces se me subirán a las barbas. Los meteremos al orden”. Años más tarde, el exregente afirmaría que en esa época todas las Fuerzas Armadas estaban bajo las órdenes de la Presidencia de la República”.

Proceso (edición 1770) documentó como en el libro Conversaciones en San Jerónimo, basado en una serie de entrevistas hechas por el periodista Salvador del Río, Luis Echeverría alegó su inocencia en torno a la matanza perpetrada por “los Halcones”. “Yo puedo precisar ahora, después de haber visto las fotografías, y con la reflexión natural y hablando con muchas personas que observaron aquel acontecimiento, que el gobierno del DF seguramente pensó en evitar actos de provocación de los que siempre intervienen para hacer grandes los acontecimientos como ese.

“Pero estos muchachos (del grupo paramilitar Los Halcones, organizado y entrenado por el general Manuel Díaz Escobar) fueron con palos de tipo japonés, y tan luego como los vieron los estudiantes sobrevinieron hechos violentos. “Nunca se ha publicado quiénes fueron los muertos. Más bien, en la refriega –eran muchachos unos y otros– algunos fueron a dar al hospital Rubén Leñero y estaban allí heridos, y en la noche siguiente fueron recuperados, inclusive sacados de las camas del hospital, por compañeros suyos. Y claro, se afirmó que se trataba de estudiantes heridos que estaban en ese hospital oficial y que habían sido secuestrados por el grupo. La verdad es esa y se supo oportunamente”.

La guerra sucia
En 1972 el gobierno de Estados Unidos reportaba sobre las actividades de la guerrilla de Lucio Cabañas en Guerrero, documentos desclasificados del Departamento de Estado daban cuenta que Luis Echeverría utilizó la persecución contra los grupos radicales y la violencia para preservar el statu quo y así apaciguar al Ejército, luego de que su imagen pública se había visto afectada por la masacre de Tlatelolco. Por lo que una posibilidad era que el mandatario otorgara mayor libertad y recursos a las tropas, quienes «probablemente se olvidarían de sus dificultades temporalmente si les dieran la oportunidad es aplastas algunas cabezas» (Proceso edición 1414). Cabañas murió a manos del ejército el 2 de diciembre de 1974; organizaciones de derechos humanos recopilaron evidencias sobre 650 desapariciones, más 400 procedían de Atoyac de Álvarez, el poblado donde vivía Cabañas.

Durante el gobierno de Vicente Fox, la Fiscalía Especializada para Movimientos Políticos y Sociales del Pasado (Femospp) intentó reconstruir cuál fue la cadena de mando que autorizó, propició, ordenó y ejecutó la tortura, desaparición y asesinato de estudiantes, guerrilleros y organizaciones subversivas en el país durante la década de los 60 y 70, efectuada por los elementos del Ejército Mexicano y los agentes de la extinta Dirección Federal de Seguridad (DFS).

Tan sólo el Comité ¡Eureka! contabilizó 557 personas arrestadas por motivos políticos y que hasta el día de hoy continúan desaparecidas.

El golpe a Excélsior
Durante el cenit del poder presidencial que impuso el PRI, en una era en que la prensa, la radio y la televisión eran controladas por presidente y su gobierno, Luis Echeverría patrocinó el derrocamiento de Julio Scherer García, elegido director del periódico Excélsior desde 1968. El ataque al diario que dirigía Scherer comenzó en agosto de 1972 con el boicot publicitario empresarial que encabezó el empresario Juan Sánchez Navarro, ante la actitud crítica y cargada a la izquierda que el diario asumía. Los hombres del poder económico se reunieron en la casa del fundador de ICA, Bernando Quintana, a donde el presidente había acudido, quien sugirió que el rumbo de la empresa periodística sólo podía ser frenado si se le cortaba la publicidad que ellos mismos le suministraban, esto provocó una crisis financiera editorial.

Después, el 10 de junio de 1976 ejidatarios encabezados por el diputado priista Humberto Serrano, líder del Consejo Agrarista Mexicano invadió los terrenos de Paseos de Taxqueña, desarrollo urbanístico que pertenecía desde décadas atrás a la cooperativa del diario. Esto provocó una campaña contra Scherer en el Consejo de Vigilancia del diario, por radio, televisión y en los diarios capitalinos oficialistas. Echeverría secretamente se apoyó en Regino Díaz Arredondo para dar un golpe interno y tomar control de la cooperativa, expulsando a quienes le incomodaban en una asamblea el 8 de julio de 1976, que derivó en la destitución de Scherer y de sus colaboradores cercanos.

En su libro Los Presidentes, el fundador de Proceso diría: “Los ladrones se quedaban en Excélsior”… El presidente Echeverría nos expulsó de nuestra casa. Combinó, como es usual, la fuerza, el sometimiento y una gran recompensa”.

Fuente: proceso

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