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Encarcelan a mujer por bautizar a su hija en Carolina del Norte

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Kendra Stocks, una madre de 36 años de edad, deberá cumplir una pena de una semana de encierro por haber bautizado a su hija en Carolina del Norte, Estados Unidos. La Justicia le había advertido que no realizase el rito sin la autorización del padre de la menor. Unas fotos en Facebook la terminaron de condenar.

El papá de la niña, Paul Schaaf, se encuentra se parado de Kendra Stocks. Él estaba de acuerdo con el bautizo de la niña, pero se enteró después de que este se había llevado a cabo gracias a fotografías que halló en Facebook.

«Tengo miedo. Es muy triste. Todo esto es una situación triste. Pasaré esto y espero salir como una mejor persona», dijo Stocks desde la cárcel a la cadena «WSOC».

Cuando los padres de la menor enfrentaron un litigio por su tenencia, un tribunal sentenció que Stocks debía contar con la venia del padre de la niña para tomar todas las decisiones que conciernen a la menor de edad. Pero las imágenes colgadas en Facebook evidenciaron que hizo oídos sordos a a decisión tomada por esta instancia.

A pesar de ello, la madre decidió llevar a cabo la ceremonia sin avisarle de ello a Schaaf oportunamente, ya que lo hizo un día después de la orden judicial. «Para que el sistema funcione, debe haber consecuencias para una violación intencional a una orden de la corte», indicó el abogado del padre de la menor.

Esta disposición del juzgado se sostiene en que la madre de la niña demostró una conducta «errática y extravagante» durante la relación con Schaaf y tras el nacimiento de la niña «malas decisiones y poca disposición para colaborar» con la crianza.

«Me arrepiento de que el padre no haya participado del bautismo, pero no me arrepiento de criarla en la fe católica, que es lo que ambos queríamos», dijo la madre. La condena inicial era de 10 días, pero logró rebajarla a siete.

El Comercio

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Ordenan indemnización millonaria por accidente aéreo en Cuba que dejó 112 muertos

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Un juez mexicano ordenó el pago de indemnizaciones tras el accidente aéreo ocurrido en 2018 en Cuba, donde murieron 112 personas, al determinar que el siniestro estuvo relacionado con fallas en el mantenimiento de la aeronave.

De acuerdo con documentos judiciales fechados el 31 de marzo y consultados por The Washington Post a través de la Agencia AP, un peritaje independiente concluyó que el hecho fue un “accidente institucional” derivado de negligencia sistemática en los trabajos de mantenimiento, señalando que el avión no debió despegar.

Con base en estos hallazgos, el juez resolvió que la empresa Aerolíneas Damojh, que operaba bajo el nombre comercial Global Air, deberá pagar 1.5 millones de dólares a cada una de las familias de los cuatro tripulantes mexicanos que promovieron la demanda inicial. La aerolínea no se presentó al juicio, por lo que fue sentenciada en ausencia.

El accidente involucró un Boeing 737 que se desplomó en un campo agrícola poco después de despegar del Aeropuerto Internacional José Martí. De las 113 personas a bordo, solo una mujer sobrevivió, mientras que la mayoría de las víctimas eran de nacionalidad cubana.

El informe pericial citado establece que los pilotos fueron la última línea de defensa, sin lograr evitar el impacto. Asimismo, señala que la causa principal fue la falta de mantenimiento adecuado por parte de la empresa propietaria.

El abogado de los demandantes, Samuel González, afirmó que desde el primer día en La Habana, el jefe de mantenimiento de la compañía reconoció ante los familiares que la aeronave no debía estar en operación.

La sentencia también identificó omisiones en los protocolos y deficiencias en la supervisión, factores que derivaron en el accidente y en la apertura de procesos legales por homicidio y demandas colectivas.

Mientras en Cuba las autoridades atribuyeron el hecho a error humano, en México se suspendió temporalmente a la empresa y se inició una investigación, sin que hasta el momento se haya informado su avance.

El litigio continúa, ya que se mantiene una demanda civil colectiva en representación de las víctimas, además de una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República. Según la defensa, la investigación enfrenta obstáculos debido a la falta de información por parte de autoridades cubanas.

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