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Envenena y lanza de un edificio a su bebé recién nacida

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La policía de Tailandia arrestó a una mujer luego de que comprobaran -gracias a las cámaras de seguridad de un edificio- que había lanzado desde un tercer piso a una bebé envuelta en una toalla y una bolsa de plástico. La niña era su propia hija y había nacido sólo unos minutos antes.

Los hechos ocurrieron el pasado 23 de julio en Nonthhaburi en donde los vecinos de un conjunto residencial notaron que algo extraño estaba pasando y junto con empleados del lugar, encontraron a la menor entre la basura por lo que alertaron a las autoridades.

Cuando los testigos desenvolvieron a la víctima, se dieron cuenta que esta aún estaba viva, por lo que la trasladaron a un hospital en donde el personal médico descubrió que, previo a la caída, fue envenenada con detergente líquido administrado vía oral.

Ante el terrible panorama, autoridades locales comenzaron a buscar a la persona culpable; observando los videos grabados pudieron determinar desde dónde había caído la niña y al llegar al lugar señalado encontraron a una adolescente de 18 años que estaba aún sangrando como consecuencia de un parto mal atendido, y al supuesto padre de la bebé, un hombre de 23 años.

Al ser interrogada, la acusada admitió que la bebé era suya y dijo que el alumbramiento la tomó por sorpresa, pues no sabía que estaba embarazada. También aceptó haber dado de beber detergente a su hija, aunque no especificó por qué lo hizo, simplemente dijo que «fue su reacción».

Finalmente, la madre menor de edad, el padre y la recién nacida fueron sometidos a una prueba de ADN para corroborar el lazo familiar. Los resultados fueron positivos. Desafortunadamente, tras una semana de luchar por su vida, la bebé murió en un hospital como consecuencia del envenenamiento.

Con información de RT.

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Amenaza comercial por Groenlandia: Trump sacude a Europa con aranceles para forzar la venta de la isla

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles adicionales del 10 por ciento a las exportaciones de Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido, Países Bajos y Finlandia a partir del 1 de febrero, como medida de presión para concretar la compra de Groenlandia y en respuesta al despliegue militar europeo en ese territorio ártico.

De acuerdo con información difundida por Europa Press, el gravamen se elevará al 25 por ciento desde el 1 de junio y permanecerá vigente hasta que se formalice un acuerdo de adquisición. La tarifa afectará a todos los bienes enviados desde esas naciones hacia el mercado estadounidense y endurece el pulso con aliados de la OTAN que mantienen presencia militar en la isla.

Trump reiteró que Groenlandia es estratégica para la seguridad global ante el interés de China y Rusia en la región, y sostuvo que Dinamarca carece de capacidad para defenderla. “Solo Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald J. Trump, puede participar en este juego”, afirmó el mandatario, quien vinculó la eventual integración del territorio al sistema de defensa denominado “Cúpula Dorada”, necesario —dijo— para proteger incluso a Canadá.

La reacción europea fue inmediata. Los gobiernos de Dinamarca y de Groenlandia rechazaron cualquier intento de adquisición forzada y recibieron el respaldo de diversos líderes del continente. Según la BBC, los países involucrados consideran el Ártico un espacio de seguridad compartida que debe gestionarse dentro del marco de la OTAN, sin acciones unilaterales. Algunas naciones enviaron contingentes limitados a la isla para subrayar su relevancia estratégica.

En paralelo, una delegación bipartidista del Congreso estadounidense viajó a Groenlandia para dialogar con autoridades locales y danesas. El senador demócrata Chris Coons explicó que el objetivo fue escuchar de primera mano las posturas de la población y trasladarlas a Washington, mientras en el Capitolio surgieron iniciativas para frenar cualquier intento de anexión.

El presidente estadounidense insistió en que Dinamarca no tiene medios reales para resguardar el territorio y, en tono irónico, aseguró que “su única protección ahora mismo son dos trineos tirados por perros, y uno de ellos es nuevo”. Para Trump, la incorporación de Groenlandia es un asunto de seguridad nacional impostergable.

Ministros de Asuntos Exteriores de Dinamarca y Groenlandia sostuvieron reuniones en la Casa Blanca para explorar salidas diplomáticas y evitar una escalada mayor. Un funcionario danés reconoció la presión constante de Washington desde 2019, aunque descartó que se haya puesto sobre la mesa la opción militar.

El mandatario dejó abierta la posibilidad de negociar, al invitar a Copenhague y a los países implicados a dialogar, pero subrayó que Estados Unidos ha protegido a Europa durante décadas y espera reciprocidad en este momento decisivo.

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