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Opinión

Es momento de levantar el teléfono. Por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

Muy atrás quedaron esas palabras de Donald Trump dirigidas a los mexicanos, llenas de insultos, estigmatizaciones, maltrato y xenofobia. Ya no se dirige a nuestros paisanos como “violadores”, “asesinos” o “animales”, como lo hizo en 2016.

Ya no recuerda esa promesa fallida de construir un mega muro. En aquella primera vez como candidato decía: «México no se aprovechará más de nosotros, no tendrán más la frontera abierta. El constructor más grande del mundo soy yo, les voy a construir el muro más grande que jamás hayan visto. Adivinen quién lo va a pagar: México».

Trump –el populista conservador– se dio cuenta, muy tarde, que los hispanos están más organizados que nunca. Son 32 millones de votantes latinos que pueden decidir la elección del próximo 3 de noviembre.

El equipo de campaña de Trump va hasta las casas de un millón de votantes cada semana, prácticamente a rogar por su voto. Esa estrategia también la aplicaron en las comunidades latinas que viven en el sur de Florida, especialmente para asegurar el respaldo de los cubanoamericanos.

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Opinión

El cambio se hereda. Por Itali Heide

Itali Heide

En el siglo XXI, las diferencias generacionales están a la orden del día. No es muy sorprendente, dado que en las últimas décadas hemos pasado de la escasez de información, el problema que definió la mayor parte de la historia de la humanidad, a la abundancia de información, el problema definiendo nuestro presente.

Las diferencias ideológicas entre grupos de edad no son nada nuevo, aunque quizás jamás tan notorias como ahora. En la generación mayor, algunos pintan a los jóvenes como personas sin respeto por la tradición y los valores, llevando una vida dictada por redes sociales y superficialidad, flojos por naturaleza e impulsivos. Por una parte, tienen la razón en decir que somos adictos a nuestras pantallas (¿qué más nos queda de hacer en pandemia?). Por otro lado, nuestras vidas aceleradas y virtuales nos han convertido en la generación de la opinión, la libertad y la voluntad.

Las quejas de las generaciones mayores sobre las más jóvenes tienen poco que ver con las generaciones jóvenes en sí mismas – es simplemente el patrón que se ha seguido repitiendo durante la última docena de generaciones, amplificado por la cámara de eco que es el internet. Así como los padres se preocupan por los nuevos valores que van adoptando los jóvenes, en su momento los abuelos se preocuparon por sus hijos, los bisabuelos por los suyos e incluso los hijos del abuelosaurio no se salvaron de su inquietud. El mundo está en constante evolución, y nosotros también.

Podemos remontarnos a la inconformidad con las generaciones más jóvenes hace casi dos mil años. Platón una vez dijo: <¿Qué está ocurriendo con nuestros jóvenes? Faltan al respeto a sus mayores, desobedecen a sus padres. Desdeñan la ley. Se rebelan en las calles inflamados de ideas descabelladas. Su moral está decayendo. ¿Qué va a ser de ellos?>. Sin duda alguna, los mismos jóvenes criticados por Platón terminaron por criticar a la generación que les siguió.

Se entiende el porqué los jóvenes hacen tanto ruido: es imposible callarlos. La generación joven domina la conversación, llevándose una parte de todo, desde la cultura, la religión, el trabajo y hasta la política. Poseen una voz, pero también se enfrentan a las dificultades heredadas: la recesión, la crisis de deuda, gastos de vida imposiblemente caros y una epidemia de salud mental. Sin embargo, investigacionesconcluyen que a pesar de estos problemas, los jóvenes siguen siendo optimistas, con mucha esperanza y visión positiva para las futuras generaciones a través de la búsqueda del bien común.

La siguiente generación siempre será mejor que la anterior, por difícil que sea admitirlo. Cada una se enfrenta a sus retos, y no existe más remedio que aceptar los cambios que vienen con ellos. La razón de ser de la humanidad es simplemente esa: heredar la sabiduría y reconocer el cambio. La tentación es siempre comparar lo peor de hoy con lo mejor de ayer, pero en una era que nos da la oportunidad de mejorar exponencialmente, quizás sea mejor contentarse con la realidad del milisegundo de la historia en la que tocó existir.

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Opinión: Una vida con excesos, por Nancy Anahí Toledo

Creo que todos, de cierta forma, estamos viviendo una vida llena de excesos. No estoy hablando del “sexo-drogas-rockandroll” que caracterizó por mucho tiempo esta expresión.

Pero sí. Me atrevo a decir que todos estamos viviendo así. Con excesos.

Hay una infinidad de información que recibimos por segundo…siempre estamos leyendo mensajes, recibiendo noticias, viendo a detalle la vida de miles de personas, (conocidas o no). Nos llenamos la cabeza de tanto, tenemos exceso de estímulos de todo tipo qué resulta difícil saber cuál de todos nuestros “deseos” es real. O nuestro.

Son pocas las veces que tengo tiempo de ver una película o empezar una serie, y cuando lo hago, paso horas buscando opciones, leyendo reseñas, pidiendo recomendaciones…y hay taaaaaanto que ver, que no veo nada.

El exceso de opciones termina por matar mi momento deseado. Y creo que con este ejemplo nos podemos identificar todos, y también lo podemos llevar a otros aspectos de la vida.

Es bueno que haya un millón de posibilidades para todo. Pero no deja de ser abrumador el exceso. A veces vemos tantas cosas, tanta ropa, tantos viajes, tanta gente haciendo cosas diferentes, que esto termina llenándonos la cabeza, y dejamos de lado nuestro verdadero deseo. O en el peor de los casos, nuestro verdadero yo.

Se pierden las ganas y el tiempo de hacer lo que tú realmente quieres, por estar siguiendo este exceso de opciones y opiniones.

No digo que no debamos echar ojo por ahí, consultar, pedir ayuda o buscar inspiración…es solo que, a veces debemos de escuchar nuestra voz interior, y hacerle caso a las ideas propias…de poner la película! Claro que habrá otras más buenas, y más malas, o más largas. Pero al final de cuentas, todo es experiencia propia, y si tienes tiempo y ganas de hacerlo. Hazlo!!

Nancy Anahí Toledo Rascón
Instagram @eso.pienso
Facebook Eso pienso

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