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Influenza y COVID-19: la peligrosa combinación que anticipa un otoño complicado en México

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Esta mañana, en conferencia de prensa del presidente Andrés Manuel López López Obrador, el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, explicó que un nuevo reto vendrá con la temporada otoño e invierno ya que además del repunte en casos de coronavirus llegará la influenza, por lo que la suma de estas enfermedades podría incrementar el número de muertes en el país.

“La temporada de influenza va de octubre hasta marzo y existe la sospecha de que COVID-19 puede repuntar”, refirió.

La neumonía (inflamación de los pulmones por infecciones creadas por influenza u otras enfermedades) está dentro de las primera 10 causas de muertes en México, es la octava. Tan sólo en 2018 murieron por esta enfermedad 28,000 personas, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, explicó el epidemiólogo.

“La perspectiva que preocupa es que se junten dos enfermedades causadas por virus diferentes producen la misma enfermedad (neumonía) y podrían hacer que aumente por supuesto el número total de personas que fallezca pero más importante es que algunos de su fallecimiento podrían estar determinados por la falta de un espacio para la atención hospitalaria, es por ello que no vamos a bajar la guardia en la reconversión hospitalaria con los 900 hospitales”, expuso.

“En un reto importante en México y en todo el hemisferio norte. La influenza es una enfermedad causada por un virus distinto al virus que causa el Covid, pero que producen enfermedad muy parecida, 8 de cada 10 personas afectadas por influenza tienen en una enfermedad leve parecido a un catarro, síntomas poco más intensos que desaparecen solos, sin embargo el 20% restante pueden tener una enfermedad suficientemente grave para requerir hospitalización. La forma grave de ambas enfermedades causa neumonía, en los casos más graves que son del 3 al 5% puede requerir terapia intensiva, ventilación mecánica con alto riesgo de complicaciones y de muerte”, acotó.

López-Gatell detalló que el comportamiento de la epidemia se comporta diferente en cada estado debido a la movilidad y cantidad de población de cada uno.

Entidades grandes y densamente pobladas como la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey podrían extender epidemia hasta septiembre o incluso octubre, sin embargo también en contraste ciudades como Tijuana, que crecieron su índice de contagios muy rápido, han disminuido su curva de contagios en siete semanas.

Fuente: Infobae

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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