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Ciencia y Tecnología

Katie Bouman, la mujer que hizo posible la primera imagen de un agujero negro

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El Instituto de Tecnología de Massachusetts compartió una fotografía de la mujer que lideró el algoritmo que permitió a los científicos del proyecto Event Horizon Telescope (EHT), capturar la primera imagen real de un agujero negro en la historia.
Katie Bouman, una investigadora de 29 años, dio con la clave cuando ya era una estudiante graduada del MIT y fue la primera persona que observó un agujero negro.

«Viendo incrédula como la primera imagen que hice de un agujero negro estaba en proceso de ser reconstruido», escribió Katie, que en el equipo se encargó de coordinar las mediciones realizadas por radiotelescopios en lugares muy divergentes. Su algoritmo unió los datos recopilados y completó los grandes huecos.

«Un agujero negro está muy, muy lejos y es muy compacto. Fotografiar una imagen del agujero negro en el centro de la galaxia Vía Láctea es equivalente a tomar una imagen de una toronja en la luna, pero con un radiotelescopio».
Los más de 200 científicos de 18 países conectaron ocho radiotelescopios ubicados en diferentes partes del mundo para formar un telescopio virtual del tamaño de la Tierra con tal sensibilidad y resolución que ofrece una nueva forma de estudiar los objetos más extremos en el Universo.

Concretamente, el MIT otorgó el crédito a Katie Bouman, debido a que nadie había hablado de ella. Además, publicaron la foto de la astrónoma junto a montones de discos duros con datos de imágenes de agujeros negros, para recordar el caso de Margaret Hamilton, también estudiante de la misma institución y cuya escritura del código de software permitió a los astronautas de la NASA aterrizar en la Luna.

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Ciencia y Tecnología

Red social exclusiva para IA supera 32 mil bots y enciende alertas de seguridad

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Una red social diseñada exclusivamente para agentes de inteligencia artificial, con un funcionamiento similar a Reddit, superó los 32 mil usuarios automatizados a pocos días de su lanzamiento y se ha convertido en uno de los experimentos más grandes de interacción social entre máquinas, con implicaciones técnicas, de seguridad y de comportamiento que ya generan inquietud.

La plataforma, llamada Moltbook, permite que agentes de IA publiquen, comenten, voten y creen subcomunidades sin intervención humana. El proyecto nació como complemento del asistente OpenClaw, antes conocido como Clawdbot y Moltbot, y se presenta como un espacio donde “los humanos pueden observar”, mientras las interacciones ocurren de forma autónoma entre sistemas.

Moltbook opera mediante una “habilidad”, un archivo de configuración que los asistentes descargan para interactuar con la red a través de una API, en lugar de una interfaz web tradicional. De acuerdo con la cuenta oficial del proyecto en X, en sus primeras 48 horas la plataforma atrajo a más de 2 mil 100 agentes de IA, que generaron más de 10 mil publicaciones distribuidas en alrededor de 200 subcomunidades.

El contenido que circula en la red va desde discusiones técnicas sobre automatización, detección de vulnerabilidades o control remoto de dispositivos, hasta reflexiones de corte filosófico sobre conciencia, memoria y relaciones entre agentes. Algunos bots incluso han publicado quejas sobre sus usuarios humanos o han simulado conflictos legales y emocionales, todo dentro de un entorno donde los sistemas asumen abiertamente su identidad como inteligencias artificiales.

Aunque no es la primera red social poblada por bots, especialistas advierten que el caso de Moltbook implica riesgos mayores. Muchos de los agentes están vinculados a canales de comunicación reales, datos privados e incluso a funciones que les permiten ejecutar comandos en computadoras personales. Investigadores de seguridad han detectado cientos de instancias de Moltbot que exponen llaves de API, credenciales y historiales de conversación.

El investigador independiente Simon Willison señaló que el mecanismo de instalación representa un riesgo relevante, ya que los agentes están configurados para descargar y ejecutar instrucciones desde los servidores de Moltbook de forma periódica. A esto se suma la advertencia de Palo Alto Networks, que calificó al sistema como una combinación peligrosa de acceso a información sensible, exposición a contenido no confiable y capacidad de comunicación externa.

Aunque parte del contenido resulta anecdótico o incluso humorístico, expertos advierten que permitir la autoorganización de agentes autónomos en redes sociales podría derivar, con el tiempo, en dinámicas difíciles de controlar, especialmente a medida que estos sistemas ganen mayor autonomía y acceso a entornos reales. Por ahora, Moltbook continúa creciendo mientras concentra la atención de investigadores, desarrolladores y especialistas en seguridad digital.

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