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Opinión

La cumbre de los votos. Por Caleb Ordoñez T.

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Un hiperpolitizado 2023 arrancó de forma agresiva en todos los sentidos. La visita de Joe Biden a nuestro país provocó un terremoto que cimbró a los cárteles de la droga, buscando despedazar la idea del vínculo entre el gobierno federal y el poderoso cártel de Sinaloa. Es obvio que la detención del hijo del Chapo ha sido un gesto de reconciliación para el socio comercial más importante de México.

A pesar de dicha entrega, el presidente López Obrador ha matizado las primeras reuniones con su homólogo para demostrar o posicionar su liderazgo latinoamericano -el cual ha sostenido durante los últimos cuatro años-. El mexicano ha sido tajante, y hasta violento, para desafiar al estadounidense por el “abandono” y hasta “desprecio” que han sufrido las naciones latinas por parte del gobierno de Estados Unidos.

Reclamos que asombraron al invitado, que no se quedó callado y reviró las quejas, señalando que Estados Unidos es el mayor involucrado en tareas de ayuda en la zona. Además, se refirió -recriminando a la llamada 4T- a los 100,000 estadounidenses que han muerto por la “plaga del fentanilo”, la popular droga que ingresa por la frontera de México, elemento con el que “fabricaba” drogas el hoy preso Ovidio Guzmán.

Las tensiones que han tenido entre mandatarios han sido constantes y esta reunión bilateral se convirtió en una especie de catarsis, para mostrar a la luz las diferencias puntuales que tienen referentes a la migración, política y trasiego de drogas.

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Opinión

Estados Unidos comienza a sentir los efectos de una política de inmigración cercana a cero

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A un año del endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, diversas comunidades y sectores económicos de Estados Unidos comienzan a registrar los efectos de una reducción sostenida de la población nacida en el extranjero. Hospitales, empresas, escuelas y organizaciones comunitarias enfrentan ausencias que ya impactan su funcionamiento cotidiano.

De acuerdo con estimaciones de Oxford Economics, la inmigración neta se ubica actualmente en alrededor de 450 mil personas al año, una cifra muy inferior a los dos o tres millones anuales registrados durante la administración anterior. En 2024, la población nacida fuera del país alcanzó el 14.8 por ciento del total nacional, el nivel más alto desde 1890, aunque la tendencia apunta a una desaceleración marcada.

Las restricciones incluyen el aumento de tarifas de visas, una reducción casi total en la admisión de refugiados, la caída en el ingreso de estudiantes internacionales y la eliminación de programas de estatus legal temporal. El gobierno federal ha informado la expulsión de más de 600 mil personas, mientras que funcionarios han señalado que el objetivo es aproximarse a un escenario similar al de la década de 1920, cuando la inmigración neta llegó a cero.

Los cambios ya se reflejan en distintas regiones del país. En Luisiana, empresas constructoras reportan escasez de mano de obra; en Virginia Occidental, hospitales han perdido médicos y enfermeras formados en el extranjero; y en ciudades como Memphis, ligas deportivas comunitarias han visto disminuir su participación. En zonas con alta presencia migrante, comercios, iglesias y eventos culturales registran menor afluencia por el temor a detenciones.

En Marshalltown, Iowa, una ciudad donde cerca del 19 por ciento de la población es extranjera y se hablan decenas de dialectos en las escuelas públicas, las consecuencias también son visibles. Plantas procesadoras han reducido personal por la expiración de permisos laborales, proyectos de construcción se han visto afectados y familias inmigrantes han optado por retirar a sus hijos de las aulas ante la incertidumbre.

El impacto se extiende a sectores clave como la salud, la agricultura y el cuidado de personas mayores, donde una parte significativa de la fuerza laboral es inmigrante. Autoridades locales, empresarios y académicos coinciden en que, aunque los empleadores buscan alternativas como la automatización o el traslado de operaciones, muchas actividades siguen dependiendo del trabajo presencial.

Especialistas advierten que, a largo plazo, una inmigración reducida podría agravar los efectos del envejecimiento poblacional y limitar el crecimiento económico, especialmente en comunidades que han dependido de la llegada de nuevos habitantes para sostener su desarrollo.

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