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La NFL confirma su regreso a México en 2026 y anuncia ligas profesionales de fútbol bandera

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La NFL volverá a la Ciudad de México en 2026, después de una pausa provocada por las renovaciones del Estadio Azteca con miras a la Copa Mundial de futbol. El comisionado de la liga, Roger Goodell, confirmó este jueves en Londres que el coloso capitalino volverá a recibir un partido oficial de temporada regular.

“Volveremos a Ciudad de México el próximo año, lo cual nos entusiasma mucho”, declaró Goodell en la conferencia Leaders in Sport. El último encuentro en el país se disputó el 21 de noviembre de 2022, cuando los San Francisco 49ers derrotaron 38-10 a los Arizona Cardinals frente a más de 78 mil aficionados.

Actualmente, la NFL disputa un récord de siete partidos internacionales en una sola temporada, seis de ellos en Europa y uno en Brasil. Goodell adelantó que el plan es expandir el calendario a 16 juegos fuera de Estados Unidos, con Australia ya confirmada para la próxima campaña y Asia como la siguiente región en la mira, aunque no precisó el país anfitrión. “Si vas a ser global, tienes que hacerlo más allá de Europa y América”, subrayó.

Además, el comisionado anunció que la liga trabaja en la creación de ligas profesionales de fútbol bandera, tanto femeniles como varoniles, con el objetivo de que estén consolidadas antes de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, en los que esta disciplina debutará como deporte olímpico. “Estamos comprometidos a establecer una estructura que permita a jóvenes jugadores desarrollarse desde ligas juveniles hasta el nivel profesional”, explicó.

Goodell insistió en que el fútbol y los deportes en general son un factor de cohesión social en tiempos de tensiones políticas y conflictos internacionales. “Creo que los deportes unen a las comunidades. Eso es algo positivo que necesitamos un poco más”, dijo.

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Miami sorprende a Ohio State y avanza a semifinales del College Football Playoff

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Miami firmó uno de los golpes más grandes del College Football Playoff al vencer 24-14 a Ohio State en el Cotton Bowl, con un plan claro: pegar primero, proteger la ventaja y obligar al campeón defensor a jugar a contracorriente.
El duelo, disputado el miércoles 31 de diciembre en Arlington, Texas, fue el primer cruce de cuartos de final del CFP y enfrentó al sembrado número 10 Miami contra el número 2 Ohio State, que llegaba con la etiqueta de campeón nacional vigente.
La historia se inclinó temprano con dos jugadas que marcaron el guion. Carson Beck conectó un pase de touchdown de 9 yardas con Mark Fletcher Jr. y, apenas después, Keionte Scott devolvió una intercepción 72 yardas hasta la zona de anotación para el 14-0 que cambió el tono del partido.
Ese arranque le dio a Miami margen para administrar series largas y reducir el margen de error. Beck terminó 19 de 26 para 138 yardas y un pase de anotación, mientras que Fletcher cargó con 19 acarreos para 90 yardas y también aportó el touchdown por aire que abrió el marcador.
Ohio State reaccionó después del descanso con mayor consistencia en el ataque terrestre. Bo Jackson acortó con carrera de 1 yarda y el partido entró en una zona donde cualquier entrega podía definir el cierre, sobre todo con una diferencia corta y posesiones completas de por medio.
La presión creció cuando Jeremiah Smith atrapó un pase de touchdown de 14 yardas de Julian Sayin para poner el 17-14 con 13:28 por jugar en el último cuarto. En ese punto, el campeón defensor ya estaba a una serie de empatar o tomar la ventaja, justo el escenario que buscaba tras sobrevivir al inicio.
Miami respondió con la serie que necesitaba. Los Hurricanes recorrieron 70 yardas y sellaron con carrera de 5 yardas de CharMar Brown a 55 segundos del final, una posesión que cerró la puerta a la remontada y devolvió el control a un equipo que nunca soltó su libreto: ventaja, reloj y defensa.
El sello del partido estuvo en la defensa. Sayin completó 22 de 35 para 287 yardas, con un touchdown y dos intercepciones, además de cinco capturas, números que reflejan el costo de jugar desde atrás y tomar riesgos. Para Miami, el pick-six y la presión constante funcionaron como el diferencial más allá del marcador.
Con el triunfo, Miami avanzó a las semifinales del CFP y jugará el Fiesta Bowl el 8 de enero ante el ganador de Georgia vs Ole Miss. El programa mantiene viva la ilusión de volver a una final nacional, algo que no consigue desde 2001, y dio un paso más en una ruta que ya es histórica para su temporada.

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