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México

“No somos tapadera”: AMLO ventila requerimiento de EEUU por información sobre García Cabeza de Vaca por lavado de dinero

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se refirió este jueves a la orden de aprehensión que un juez giró el día de ayer en contra del gobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, por evasión fiscal. Aseguró que él no dio la instrucción de dicha orden, sin embargo, señaló que su gobierno no será la “tapadera de nadie.

“Lo de Cabeza de Vaca es una cuestión que esta tratando la fiscalía de al República que es independiente que es autónoma , yo no estoy dando instrucciones, no es fuerte la venganza no soy hipócrita, no soy de dos caras, como lo son los conservadores que esa es su doctrina la hipocresía, no.

También yo no puedo como titular del Poder Ejecutivo, no pudo encubrir a nadie , no soy tapadera, si al gobierno que represento llega un oficio, para que se entienda bien, con todas las implicaciones que pueda tener, porque por encima de todo esta la verdad, la justicia y yo represento al Estado mexicano por encima de todos, independientemente de si es políticamente correcto o jurídicamente correcto…

Les voy a dar a conocer el oficio de la embajada de EEUU solicitando información del señor Cabeza de Vaca, por una investigación que ellos tienen de un asunto de lavado de dinero. Voy hacer lo mismo que hice cuando lo del general Cienfuegos (mostrar el expediente)”, indicó el mandatario mexicano.

López Obrador pidió al vocero de la Presidencia leer el oficio que el Departamento de Estado de EEUU mandó dirigida al titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, con fecha del 4 de mayo de 2021, pidiendo información, no solo del gobernador panista sino de una lista de mexicanos, vinculados a una investigación sobre lavado internacional.

Información en desarrollo…

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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