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Nuevo billete de 200 pesos mexicanos comenzará a circular en septiembre

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Fue en agosto del año pasado cuando el Banco de México (Banxico), anunció la nueva generación de billetes que comenzarían a circular en nuestro país de forma gradual, siendo don Benito Juárez y el billete de 500 pesos los primeros en llegar a las carteras de miles de personas –a quienes por cierto, nos costó un poco no confundirlo con el de 20 pesitos, pues se parecían tanto en personaje como en color–, ¿se acuerdan?

No solo fue Benito Juárez. Además del billete de 500 pesos, Banxico anunció que tendremos nuevos billetes en todas las denominaciones.

Y si les dolió despedirse de Diego Rivera y Frida Kahlo, mejor vayan preparándose para decirle adiós a la estimada Sor Juana Inés de la Cruz, pues de acuerdo con el portal Milenio, será en el mes patrio (o sea en septiembre) cuando el nuevo billete de 200 pesitos –con los rostros de Miguel Hidalgo y José María Morelos y Pavón en la parte de adelante, y la reserva de la biósfera El Pinacate y el Gran Desierto de Altar en la parte de atrás– comenzará a circular en México.

El director general de Emisión de Banxico, Alejandro Alegre, explicó a Milenio que los billetes se cambian por tres razones: para ponerles más elementos y no los falsifiquen tan fácil, para hacerlos de mejores materiales y su tiempo de vida sea más, y también para incorporar distintas marca y elementos que le ayuden a las personas ciegas o débiles visuales a utilizarlos mejor (además de que los cajeros los acepten más rápido cuando deposites dinero en ellos).

Alegre también mencionó que un billete sale de circulación cuando ya está gastado y ya no es fácil el identificar los elementos de seguridad en él. O bien, cuando las personas sugieren que la denominación ya no es útil para utilizarlo en sus transacciones cotidianas, ya sea porque pierde poder adquisitivo por la inflación o también porque la gente ya no lo utiliza tanto como se espera.

Fuente Sopitas.com

Dinero

Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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