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Opinión: Con una mano trato de estado, con la otra bofetada de partido, por Diana Avitia

Las expectativas que creamos en torno a un tema nos pueden salir muy caras y causarnos grandes decepciones; en la vida laboral, amorosa, académica o simplemente en la cotidianeidad, pues justo eso paso el martes, esperábamos grandes resultados de la tan esperada reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores CONAGO, después de tantos dimes y diretes de algunos gobernadores, respecto a la seguridad, el pacto fiscal, el manejo de la pandemia y un sinfín de temas, se llegó el día en el que los mandatarios estatales tuvieron a las cabezas del gobierno federal, frente a frente, ¿y saben qué?, el resultado fue deprimente, fue algo así como lo que nos pasa en la oficina en junta de diferentes coordinadores con el jefe, en secreto se preparan para decirle todo y a la hora de la hora, nadie sabe, nadie supo.

Siempre he tenido jefes que exigen que con el problema adjunte la probable solución, es decir, si el problema es en torno a un tema en específico desarrollarle el tema y la probable solución bajo mi criterio, solo así se avanza de manera pronta y efectiva, pero en esta ocasión los problemas de siempre se quedaron en… después lo trabajamos, lo vemos el lunes sin falta, porque fue tan general el planteamiento como la respuesta, como dicen muchos, fue una reunión que perfectamente pudo ser un mail.

Sánchez Cordero, quien por fin tomo la batuta y se puso la camiseta que debería haber portado desde el inicio del sexenio, señaló; “Hoy quedó claro que través del diálogo y de escucharnos unos a otros, las diferentes posturas, se pueden crear acuerdos para seguir avanzado en la construcción de nuestro país”, pero del ¿Cómo?, ¿cuándo?, ¿con que método?, de eso hablamos después…

El único enfatico fue el gobernador Cabeza de Vaca, el tamaulipeco fue tajante respecto a los señalamientos que frente a la Secretaria de Gobernación hizo en contra de uno de los autonombrados apóstoles de la Cuarta Transformación; Ricardo Peralta, el gobernador lo relaciono con cabecillas del crimen organizado, se mostró duro y sobre todo muy a descontento con absolutamente todo, textualmente afirmaba que; “Asistimos peligrosamente a la judicialización de la política y ello conlleva un gran riesgo para la vida democrática del país”. Además, el gobierno federal “pide el trato que no da; con una mano pide trato de Estado, pero con la otra da bofetadas de partido”.

Esto se ha convertido en un circo, señalamientos de uno y de otro lado, la división de poderes inexistente, las pruebas filtradas a medios descaradamente como parte de una estrategia política. El mismo día se hizo viral una fotografía en la que el presidente veía con una mirada penetrante y de rabia al gobernador de Querétaro, Francisco Domínguez, quien al tomar la palabra desde el púlpito presidencial aseguró que las acusaciones de Emilio Lozoya, exdirector de Pemex, de supuestamente haber recibido sobornos para aprobar la reforma energética son una bajeza inaudita, después de que la estrategia del presidente para atacar a la oposición ha sido el caso Lozoya, no le cayó absolutamente nada en gracia la retante respuesta de Dominguez.

Pero, ¿qué tienen en común estos gobernadores que alzaron la voz?, efectivamente, son oposición, panistas para ser específicos. En política la ausencia habla más que la presencia, es mas, una ausencia política grita atención, los gobernadores de oposición que faltaron a la tan esperada reunión fueron Alfaro de Jalisco y Corral de Chihuahua, ¿irresponsabilidad?, ¿reto? o ¿simplemente sin importancia?, el tiempo lo decidirá, la único cierto aquí es que todos ellos hoy están ponderando su futuro político sobre el bien común y la voluntad de llegar a acuerdos ciertos, precisos, estratégicos no solo dimes y diretes al aire.

La realidad es que aquí solamente hay un ganador, Andrés Manuel López Obrador, el presidente sabe perfectamente que su estrategia es impecable, ayer las acusaciones sobre los expresidenciales Anaya y Meade, centran el ojo público, se desvía la mirada de la crisis sanitaria y económica, las fichas del caso Lozoya le darán para maniobrar hasta el 2021. Hoy de los Bejaranos y Padiernas que forman parte de la cuarta, nadie se acuerda. Hoy las decenas de razones para señalar la inefectividad de este gobierno quedan atrás, la oposición mas desdibujada que nunca, por mas golpes con razón o no que se le dan a AMLO no afecta en una caída drástica en los niveles de popularidad del mandatario, hoy la doble moral de los regímenes anteriores les está pasando factura, el miedo de ser señalados es inmenso y deciden mejor callar, el video que surgió esta semana es solo una muestra de lo que puede llegar a exponerse, el mandatario dijo que no se fabricaran pruebas, creo que no lo necesita, pero esta vocación de buscar la verdad sería tan creíble y de origen genuino cuando veamos que inicie a buscar dentro de su propio partido, esos videos, esos testigos, esos culpables.

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AMLO, ¡aguas con Chihuahua! Por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

El ambiente político se va calentando cada día, rumbo a la gran elección del 6 de junio del 2021. Allá en el norte, en el estado más grande de la República, las cosas suelen estar siempre calientes. Ya sea por la inseguridad, los enfrentamientos partidistas o las altas temperaturas causadas por la escases de lluvias.

Como toda tierra árida y brava, la gente de Chihuahua ha tenido que aprender a sobrevivir a través del trabajo duro y a soportar las inclemencias. Ya sea que vivan en el desierto, en la montaña o las ciudades que tienen una alerta enorme de inseguridad a causa de la cercanía que se tiene con el país que consume más drogas: Estados Unidos.

En esa tierra norteña, se han realizado decenas de enfrentamientos que tienen mucho que ver con el establecimiento de la patria. Desde la ejecución de Miguel Hidalgo en la capital del estado, Chihuahua comenzó a ser parte muy importante para el país. Incluso, hay dos eventos que no pueden pasar inadvertidos.

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Especiales

Kuira-Bá, ¿y mis derechos humanos? Por Itali Heide

Itali Heide

Indignados estamos ante el racismo sistémico en Estados Unidos. Muchos conocemos a quienes han cruzado la frontera para darles a sus familias una mejor vida. Percibimos las políticas que discriminan, las dificultades que enfrentan, el miedo que sienten los mexicanos, los afroamericanos y otras minorías al otro lado del Río Bravo.

En México no somos racistas, somos clasistas, decimos con orgullo (como si discriminar al 60% de la población mexicana que vive en situaciones de pobreza no es para tanto). Desafortunadamente, en México es clasista y también es racista. Ignorarlo no lo desaparece del país, incluso se relacionan intrínsecamente: suponemos el nivel socioeconómico de las personas por su aspecto físico. Tal es el caso con la comunidad rarámuri y otras etnias en el país.

Gloria vende las artesanías que fabrica su abuelita, a orillas del Lago Arareko en Creel. (Foto: Itali Heide)

Como cada año, cientos de personas de la comunidad rarámuri viajan a diversos municipios en Chihuahua a trabajar en las huertas de temporada. Detrás de la distribución de manzana chihuahuense por el país y el mundo, está el trabajo arduo de quienes hemos pisado para lucrar. El resto del año, muchos buscan ganarse su día del turismo que se ha generado en sus pueblos, gracias a la apropiación de su cultura y sus tradiciones.