Conecta con nosotros

Opinión

Opinión: No pierdas el tiempo…déjalo ir, por Nancy Toledo

Perder el tiempo es algo que puede sonar malo o decepcionante. Esa sensación de haber fracasado en lograr algo que esperabas o invertir tiempo en alguna persona, proyecto o ilusión que por algo no se dio…o simplemente sentir que has “perdido” el tiempo por qué no has cumplido con tus pendientes en el día o los propósitos en un lapso de tu vida.

Entonces eso hiciste con tu tiempo, lo perdiste. Ya no es tuyo. Has dejado de poseer esos minutos, esos días.

Queriendo ver de otra forma esto, y darle otro sentir…pienso que nada se pierde mientras sepas dónde lo dejaste.

Todo pasa por algo, y nada de lo que vives es en vano…hasta los momentos de no hacer “nada” son útiles. Dale propósito a todo lo que hagas…si tiempo de descansar, trabajar, socializar, reír, hacer ejercicio o nada!

Si sabes donde estabas, con quien, qué hacías, que esperabas, y que salió mal. No es un tiempo perdido. Ahí está. Sabes donde está. En el pasado.

En esa dimensión donde están todos los días y horas y segundos que has vivido…ahí donde se van acumulando tus logros, fracasos, anécdotas, alegrías y decepciones. En tu pasado. En lo que has vivido.

No pierdas el tiempo, déjalo ir…aprende de él, y déjalo en tu pasado, así cuando tengas esa sensación de haberlo perdido, sabrá donde lo vas a encontrar.

Nancy Anahi Toledo Rascón
Facebook.com/eso pienso
Instagram @eso.pienso

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo
Publicidad

Opinión

AMLO, ¡aguas con Chihuahua! Por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

El ambiente político se va calentando cada día, rumbo a la gran elección del 6 de junio del 2021. Allá en el norte, en el estado más grande de la República, las cosas suelen estar siempre calientes. Ya sea por la inseguridad, los enfrentamientos partidistas o las altas temperaturas causadas por la escases de lluvias.

Como toda tierra árida y brava, la gente de Chihuahua ha tenido que aprender a sobrevivir a través del trabajo duro y a soportar las inclemencias. Ya sea que vivan en el desierto, en la montaña o las ciudades que tienen una alerta enorme de inseguridad a causa de la cercanía que se tiene con el país que consume más drogas: Estados Unidos.

En esa tierra norteña, se han realizado decenas de enfrentamientos que tienen mucho que ver con el establecimiento de la patria. Desde la ejecución de Miguel Hidalgo en la capital del estado, Chihuahua comenzó a ser parte muy importante para el país. Incluso, hay dos eventos que no pueden pasar inadvertidos.

PARA SEGUIR LEYENDO HAZ CLICK AQUÍ 

 

Escribe tu comentario

Comentarios

Continuar Leyendo

Especiales

Kuira-Bá, ¿y mis derechos humanos? Por Itali Heide

Itali Heide

Indignados estamos ante el racismo sistémico en Estados Unidos. Muchos conocemos a quienes han cruzado la frontera para darles a sus familias una mejor vida. Percibimos las políticas que discriminan, las dificultades que enfrentan, el miedo que sienten los mexicanos, los afroamericanos y otras minorías al otro lado del Río Bravo.

En México no somos racistas, somos clasistas, decimos con orgullo (como si discriminar al 60% de la población mexicana que vive en situaciones de pobreza no es para tanto). Desafortunadamente, en México es clasista y también es racista. Ignorarlo no lo desaparece del país, incluso se relacionan intrínsecamente: suponemos el nivel socioeconómico de las personas por su aspecto físico. Tal es el caso con la comunidad rarámuri y otras etnias en el país.

Gloria vende las artesanías que fabrica su abuelita, a orillas del Lago Arareko en Creel. (Foto: Itali Heide)

Como cada año, cientos de personas de la comunidad rarámuri viajan a diversos municipios en Chihuahua a trabajar en las huertas de temporada. Detrás de la distribución de manzana chihuahuense por el país y el mundo, está el trabajo arduo de quienes hemos pisado para lucrar. El resto del año, muchos buscan ganarse su día del turismo que se ha generado en sus pueblos, gracias a la apropiación de su cultura y sus tradiciones.