La Cadena Comercial Oxxo, S.A de C.V. reveló por qué nunca tiene abierta la segunda caja de cobro en sus tiendas: “Pues para ahorrar luz”.
El video de 1:05 minutos de duración busca responder a las acusaciones del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que pagan menos por la electricidad que una vivienda.
En el video se asegura que las tiendas propiedad de Femsa, en cuyo consejo de administración están el presidente, José Antonio Fernández Carbajal, Alberto Bailleres, también accionista de Grupo Peñoles, y Carlos Salazar Lomelín, exdirector de Coca-Cola Femsa, pagan lo justo y protegen al medio ambiente.
Una voz en off dice: “Oxxo paga lo justo y protege al medio ambiente”, y luego aparece un cajero hablándole con confianza a “Doña Lupe”, quien le contó que estaba ahí para pagar su recibo de luz; mientras el joven capturaba los datos, la señora le preguntó:
“Mijo, dicen que ustedes pagan menos de luz que yo”, a lo que el cajero le explica: “No, mire”. Entonces regresa la voz en off que presenta un recibo de luz de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con el nombre del usuario borrado, para explicarle a la señora que ella paga 682 pesos al bimestre, mientras esa tienda Oxxo paga 16 mil 870 pesos al mes, es decir, 33 mil 740 pesos al bimestre.
“Usted paga 1.53 pesos por kilowatt hora y Oxxo 2.51 pesos por kilowatt hora, pero la mayoría de las tiendas Oxxo reciben energía limpia de parques eólicos. Les cuesta alrededor de 14 mil pesos al mes y una parte se le paga a CFE. Además, ahorramos con refrigeradores de bajo consumo y luces led”, indicó.
Los montos promedio de facturación, asegura, son ratificados ante notario público, y publica la dirección web www.oxxo.com/energialimpia si la gente quiere saber más sobre el tema.
De pronto, el cajero le pregunta a la señora: “¿Qué le parece?”, Y ella le responde: “Pues yo pago muchísimo menos de luz que Oxxo”, a lo que el joven responde: “Papelito habla, la verdad siempre sale a la luz”.
Para terminar el spot, la mujer aprovecha para preguntar por qué la segunda caja de cobro de las tiendas Oxxo están generalmente cerradas.
“Pues para ahorrar luz”, aunque luego le informa que, en esa tienda, la segunda caja sí está abierta, lo que generó memes, burlas y comentarios irónicos en redes sociales.
A un año del endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, diversas comunidades y sectores económicos de Estados Unidos comienzan a registrar los efectos de una reducción sostenida de la población nacida en el extranjero. Hospitales, empresas, escuelas y organizaciones comunitarias enfrentan ausencias que ya impactan su funcionamiento cotidiano.
De acuerdo con estimaciones de Oxford Economics, la inmigración neta se ubica actualmente en alrededor de 450 mil personas al año, una cifra muy inferior a los dos o tres millones anuales registrados durante la administración anterior. En 2024, la población nacida fuera del país alcanzó el 14.8 por ciento del total nacional, el nivel más alto desde 1890, aunque la tendencia apunta a una desaceleración marcada.
Las restricciones incluyen el aumento de tarifas de visas, una reducción casi total en la admisión de refugiados, la caída en el ingreso de estudiantes internacionales y la eliminación de programas de estatus legal temporal. El gobierno federal ha informado la expulsión de más de 600 mil personas, mientras que funcionarios han señalado que el objetivo es aproximarse a un escenario similar al de la década de 1920, cuando la inmigración neta llegó a cero.
Los cambios ya se reflejan en distintas regiones del país. En Luisiana, empresas constructoras reportan escasez de mano de obra; en Virginia Occidental, hospitales han perdido médicos y enfermeras formados en el extranjero; y en ciudades como Memphis, ligas deportivas comunitarias han visto disminuir su participación. En zonas con alta presencia migrante, comercios, iglesias y eventos culturales registran menor afluencia por el temor a detenciones.
En Marshalltown, Iowa, una ciudad donde cerca del 19 por ciento de la población es extranjera y se hablan decenas de dialectos en las escuelas públicas, las consecuencias también son visibles. Plantas procesadoras han reducido personal por la expiración de permisos laborales, proyectos de construcción se han visto afectados y familias inmigrantes han optado por retirar a sus hijos de las aulas ante la incertidumbre.
El impacto se extiende a sectores clave como la salud, la agricultura y el cuidado de personas mayores, donde una parte significativa de la fuerza laboral es inmigrante. Autoridades locales, empresarios y académicos coinciden en que, aunque los empleadores buscan alternativas como la automatización o el traslado de operaciones, muchas actividades siguen dependiendo del trabajo presencial.
Especialistas advierten que, a largo plazo, una inmigración reducida podría agravar los efectos del envejecimiento poblacional y limitar el crecimiento económico, especialmente en comunidades que han dependido de la llegada de nuevos habitantes para sostener su desarrollo.