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Opinión

Pide Murillo prisión domiciliaria

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El Centro de Justicia Penal Federal del Reclusorio Norte canceló anoche una audiencia en la que un juez de control iba a resolver si concedía a Jesús Murillo Karam llevar fuera de la cárcel su proceso por el Caso Ayotzinapa, debido a sus diversos problemas de salud.
 
La diligencia estaba programada el miércoles a las 19:00 horas, pero por la tarde su abogada Elba Marina Vázquez pidió reprogramarla porque no habían reunido todos los documentos médicos con los que justificaría su solicitud de cambio de medida cautelar.
 
«No obstante, en aras de que la defensora particular pueda allegarse de los datos de prueba que refiere, así como para optimizar los recursos humanos y materiales destinados para el desahogo de las audiencias programadas en esta sede judicial, velando así por la operatividad del Centro de Justicia, se determina dejar sin efectos la diligencia de referencia», se lee en el acuerdo suscrito esta tarde por Pedro Serret Hernández, administrador del centro de justicia.
 
«En la inteligencia que, se deja a salvo el derecho de solicitarla nuevamente en el momento que estime oportuno, aprovechando así la programación de audiencias en otros asuntos, lo cual permite desahogar la carga de trabajo del recinto judicial».
 
Según documentos judiciales, la defensa de Murillo Karam presentó ayer su solicitud para modificarle la prisión preventiva justificada e imponerle otra medida cautelar como la prisión domiciliaria, a la luz de su actual estado de salud.
 
Debido a que Murillo Karam está internado en el área de terapia intensiva del Instituto Nacional de Cardiología, tras una operación de una arteria carótida, esta diligencia originalmente fue programada por videoconferencia y sin la comparecencia remota del ex Procurador.
 
«Por ende, se deja a salvo el derecho de la defensa para alegar lo que a su representación convenga ante el Juez de Control en la propia audiencia, sin que sea el caso ordenar el traslado del imputado ni ordenar su comparecencia vía remota, pues se desconoce si ello podría poner en riesgo su salud», se establece en el citatorio original suscrito ayer por Serret.
 
Desde su internamiento en el Reclusorio Norte, el pasado 19 de agosto, Murillo Karam ha sido excarcelado en cinco ocasiones para distintos estudios médicos y recibir atención especializada, por sus padecimientos de enfermedad pulmonar obstructiva (EPOC), hipertensión y la obstrucción vascular cerebral.
 
El jueves de la semana pasada fue operado en el Instituto de Cardiología de una arteria carótida, tras presentar signos de dislipidemia o altos índices de colesterol y triglicéridos, y a principios de esta semana los médicos valoraban una segunda operación del mismo tipo.
 
El extitular de la otrora PGR está procesado por los delitos de tortura, desaparición forzada y contra la administración de la justicia, supuestamente cometidos durante la investigación del Caso Ayotzinapa.

Opinión

Estados Unidos comienza a sentir los efectos de una política de inmigración cercana a cero

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A un año del endurecimiento de la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, diversas comunidades y sectores económicos de Estados Unidos comienzan a registrar los efectos de una reducción sostenida de la población nacida en el extranjero. Hospitales, empresas, escuelas y organizaciones comunitarias enfrentan ausencias que ya impactan su funcionamiento cotidiano.

De acuerdo con estimaciones de Oxford Economics, la inmigración neta se ubica actualmente en alrededor de 450 mil personas al año, una cifra muy inferior a los dos o tres millones anuales registrados durante la administración anterior. En 2024, la población nacida fuera del país alcanzó el 14.8 por ciento del total nacional, el nivel más alto desde 1890, aunque la tendencia apunta a una desaceleración marcada.

Las restricciones incluyen el aumento de tarifas de visas, una reducción casi total en la admisión de refugiados, la caída en el ingreso de estudiantes internacionales y la eliminación de programas de estatus legal temporal. El gobierno federal ha informado la expulsión de más de 600 mil personas, mientras que funcionarios han señalado que el objetivo es aproximarse a un escenario similar al de la década de 1920, cuando la inmigración neta llegó a cero.

Los cambios ya se reflejan en distintas regiones del país. En Luisiana, empresas constructoras reportan escasez de mano de obra; en Virginia Occidental, hospitales han perdido médicos y enfermeras formados en el extranjero; y en ciudades como Memphis, ligas deportivas comunitarias han visto disminuir su participación. En zonas con alta presencia migrante, comercios, iglesias y eventos culturales registran menor afluencia por el temor a detenciones.

En Marshalltown, Iowa, una ciudad donde cerca del 19 por ciento de la población es extranjera y se hablan decenas de dialectos en las escuelas públicas, las consecuencias también son visibles. Plantas procesadoras han reducido personal por la expiración de permisos laborales, proyectos de construcción se han visto afectados y familias inmigrantes han optado por retirar a sus hijos de las aulas ante la incertidumbre.

El impacto se extiende a sectores clave como la salud, la agricultura y el cuidado de personas mayores, donde una parte significativa de la fuerza laboral es inmigrante. Autoridades locales, empresarios y académicos coinciden en que, aunque los empleadores buscan alternativas como la automatización o el traslado de operaciones, muchas actividades siguen dependiendo del trabajo presencial.

Especialistas advierten que, a largo plazo, una inmigración reducida podría agravar los efectos del envejecimiento poblacional y limitar el crecimiento económico, especialmente en comunidades que han dependido de la llegada de nuevos habitantes para sostener su desarrollo.

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