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Salud y Bienestar

¿Podría servir la Vitamina D contra el coronavirus?; López-Gatell respondió

El Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, respondió que la vitamina D no tiene efectos para prevenir o contrarrestar el coronavirus (COVID-19), esto luego de que algunos estudios españoles dijeran que la sustancia podría tener efectos positivos contra la enfermedad.

De acuerdo al funcionario, aún no hay fundamentos que avalen el uso de la vitamina D, también conocida como calciferol, como un tratamiento útil contra el virus SARS-CoV-2.

“La vitamina D tiene múltiples funciones, las más amplia en términos metabólicos es participar en el metabolismo de los huesos, en la incorporación de calcio en los huesos (…) Permite el metabolismo del calcio en el organismo, su absorción (…)”, señaló desde Palacio Nacional.

“Se ha pensado que la inmunidad necesaria para resistir o modular la afección que puede ocurrir por el virus SARS-CoV-2, causante de COVID-19, pudiera ser beneficiada por la vitamina D; sin embargo, hasta el momento, consideramos que no existe suficiente evidencia que sea consistente

Tras ello, el especialista en epidemiología reprochó que haya quienes dan falsas esperanzas a la población sobre productos que pueden ayudar contra el coronavirus.

“Es frecuente que aparezcan noticias, nacionales o internacionales, que de repente posicionan en la conciencia del público la esperanza de que hay una medicina o un producto que puede ayudar a prevenir. Las noticias son más rápidas que la investigación científica, cuando se leen en un periódico nacional o internacional, hay personas que asumen que eso es evidencia científica”, apuntó.

Dicho estudio de origen español fue retomado el pasado 27 de octubre por varios medios de circulación nacional. En él, algunos especialistas apuntaron que la falta de vitamina D podría ser un factor en común entre las personas con un cuadro más grave de coronavirus que requieren hospitalización.

Dicha investigación salió publicada en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism de la Endocrine Society, apuntando que el 80% de los pacientes con COVID-19 en un hospital de España tenía poco calciferol en el cuerpo.

Para llegar a esa conclusión, los especialistas compararon los niveles de vitamina D en 216 pacientes con coronavirus del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla con los de 197 personas sanas con características de edad y sexo similares.

Encontraron que el 82,2% de los pacientes con COVID-19 tenían deficiencia de vitamina D, en comparación con el 47,2% de las personas que tomaban suplementos de la sustancia. Además, los niveles de vitamina D de los pacientes masculinos con COVID-19 eran más bajos que los de las mujeres.

También, analizaron la gravedad del padecimiento con los niveles de la vitamina D, en los pacientes contagiados.

De tal modo, sus hallazgos sugirieron que identificar y tratar a enfermos de coronavirus con falta de calciferol, principalmente a los que se encuentran dentro de la población vulnerable, podría ayudar a mejorar sus síntomas.

En la investigación sugirieron que el tratamiento con vitamina D debía recomendarse en pacientes con coronavirus, principalmente en aquellos con niveles bajos de calciferol en la sangre, ya que esto podría tener efectos positivos en el musculoesquelético como en el inmunológico.

Pese a los posibles efectos que pudiera tener la vitamina D en los pacientes con coronavirus, lo cierto es que es importante que toda la población la tenga en su cuerpo para mantener salud en general. Esta puede adquirirse a través de la luz solar, suplementos alimenticios, o en comida como el pescado graso. Las deficiencias de la vitamina D están asociadas a enfermedades cardíacas, diabetes, trastornos del sistema inmunológico, ciertos tipos de cánceres y problemas óseos como la osteoporosis.

Fuente: Infobae

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Estudio sugiere que pacientes recuperados de Covid-19 reciban solo una sola dosis de vacuna

La respuesta de anticuerpos a una dosis de la vacuna en individuos con inmunidad preexistente «es igual o supera» a la de quienes no han padecido COVID-19

Las personas que han superado el COVID-19 podrían tener bastante con una sola dosis de las vacunas de Pfizer y Moderna (basadas en ARN mensajero), pues tras el primer pinchazo tienen una rápida y mayor respuesta de anticuerpos, según investigadores estadounidenses.

El artículo ha sido incluido en un repositorio de estudios científicos, lo que supone que aún no ha pasado la preceptiva revisión de sus datos por otros expertos, para poder ser publicado en una revista científica.

Los autores consideran que cambiar la política para dar a las personas que ya ha sufrido la enfermedad una sola dosis de vacuna “no tendría un impacto negativo” en sus cantidad de anticuerpos, “les evitaría un dolor innecesario y liberaría muchas dosis de vacunas que se necesitan urgentemente”.

Liderado por el microbiólogo Florian Krammer del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, el estudio también apunta que los curados de COVID-19 experimentan más efectos secundarios al recibir la vacuna, aunque son leves.

La investigación se realizó con 109 personas de las que 68 no habían pasado la enfermedad y 41 sí la habían sufrido, las cuales recibieron este año la primera dosis de vacuna.

Los resultados indican que la respuesta de anticuerpos a la primera dosis de la vacuna en individuos con inmunidad preexistente “es igual o incluso supera” a la encontrada en quienes no han padecido COVID-19 y que han recibido ya una segunda dosis.

Estas observaciones están en consonancia con el hecho de que la primera dosis de la vacuna sirva de refuerzo en las personas infectadas de forma natural, “lo que justifica la actualización de las recomendaciones de vacunación para considerar que una sola dosis es suficiente para alcanzar la inmunidad“.

Después del primer pinchazo, quienes no habían pasado el SARS-Cov-2 crearon respuestas de anticuerpos IgG “variables y relativamente bajas” entre los nueve y doce días posteriores a la vacunación

Sin embargo, los individuos con respuestas inmunitarias preexistentes al coronavirus “desarrollan rápidamente títulos de anticuerpos uniformes y elevados a los pocos días de la vacunación”, escriben los autores.

Los anticuerpos de los vacunados con inmunidad preexistente no son solo entre diez y veinte veces más altos, sino que también superan “en más de diez veces” la media, tras la segunda dosis, de los que no habían sufrido COVID-19.

El equipo considera que “los estudios de seguimiento en curso mostrarán si estas diferencias tempranas en las respuestas inmunitarias se mantienen en el tiempo”.

El estudio también observó la frecuencia de reacciones locales, tanto relacionadas con la inyección como sistémicas después de la primera dosis, para lo que participaron 231 individuos (148 seronegativos y 83 seropositivos).

En general, ambas vacunas son bien toleradas, sin efectos secundarios que requiera atención médica adicional, pero 159 de los vacunados que completaron la encuesta después de la primera dosis experimentaron algún tipo de esas reacciones (66 por ciento seronegativos y 73 por ciento seropositivos).

Los efectos más comunes fueron los síntomas localizados en el lugar de la inyección (dolor, hinchazón y eritema), que se produjeron con igual frecuencia independientemente de haber pasado o no la enfermedad y que se resolvieron espontáneamente a los pocos días de la vacunación.

Sin embargo, los vacunados con inmunidad preexistente experimentan efectos secundarios sistémicos con una frecuencia “significativamente mayor”, como fatiga, dolor de cabeza, escalofríos, fiebre y dolores musculares o de articulaciones.

Fuente: López Dóriga

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Coronavirus puede alojarse en el cerebro y llevar a la muerte

Si bien ya previamente se conocía las complicaciones que el Covid-19 puede provocar en el cerebro, un nuevo estudio ofreció más información sobre lo que ocurre en este órgano, arrojando que el nuevo coronavirus puede permanecer allí incluso después de la infección.

Mukesh Kumar, investigador de la Universidad Estatal de Georgia, fue quien dirigió este estudio que develó en ratones que el virus una vez estando oculto puede provocar recaídas severas, lo cual daría una explicación de porqué a pesar de que las personas se recuperan pueden tener recaídas que los conduzcan a la muerte.

«El cerebro es una de las regiones donde al virus le gusta esconderse», afirmó el experto quien infectó a los ratones con el SARS-CoV-2 a través de los conductos nasales, provocándoles enfermedades graves debido a infecciones cerebrales.

De acuerdo con el autor de la investigación publicada en Viruses, es debido a lo anterior que la humanidad presencia una enfermedad grave y a su vez todos los demás padecimientos múltiples, tales como enfermedades del corazón y derrames cerebrales.

El estudio encontró que el coronavirus se encontraba en el cerebro de los ratones a un nivel mil veces superior al de cualquier otra parte del cuerpo, e incluso pese a que la carga viral disminuyera era en su escondite donde permanecía intacto.

Covid-19 en el cerebro, ¿más allá de una enfermedad respiratoria?

«Una vez que infecta el cerebro, puede afectar cualquier cosa porque el cerebro controla los pulmones, el corazón, todo. El cerebro es un órgano muy sensible. Es el procesador central de todo «, afirmó el experto a través de un comunicado, mismo en el que destacó que el Covid-19 no necesariamente es solo una enfermedad respiratoria.

Kumar sostiene que la gravedad de la infección por SARS-CoV-2, así como los síntomas que presenten las personas, pueden ser no solo por la carga viral, sino por la forma en que ingresó el virus al cuerpo.

El profesor asistente de la Universidad Estatal de Georgia comentó que los conductos nasales son el camino más directo al cerebro, además que aunque los pulmones están bien equipados para defenderse de las infecciones, el órgano rector del cuerpo no lo está.

Así, una vez que las infecciones virales llegan al cerebro, desencadenan una respuesta inflamatoria que puede persistir indefinidamente y causar un daño continuo.

El Parkinson, la esclerosis múltiple y el deterioro cognitivo general son otras enfermedades que se pueden desarrollar como consecuencia de que el Covid-19 llegue al cerebro, aún cuando los pacientes sobrevivan.

«Mucha gente piensa que tiene Covid y cuando se recupera piensa que está fuera de peligro, pero siento que eso nunca va a ser verdad. Puede que nunca salgas de peligro», lamentó el experto.

Además, en septiembre pasado se indicó que algunos efectos de que el coronavirus llegue al cerebro pueden ser el padeimiento de dolores de cabeza, confusión y delirios.

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