Conecta con nosotros

Opinión

¿Por qué contra la Suprema Corte? | Caleb Ordoñez T.

Los desencuentros entre la Suprema Corte de Justicia de la Nación con el presidente López Obrador han sido constantes durante los últimos meses. Pero quizá la declaración de guerra total provino con la anulación de la primera parte del “Plan B”. Una disposición creada por la bancada morenista desde el Congreso de la Unión, pero que ni siquiera fue discutida en debates del pleno. Además de que la reunión extraordinaria no fue convocada con 24 horas de antelación. Y otras fallas legislativas.

Los ministros de la Suprema son los nuevos enemigos públicos del presidente, quien busca desprestigiarlos diariamente.

Este tipo de enfrentamientos políticos son una afrenta cotidiana en las ruedas de prensa mañaneras, cuando el tabasqueño tiene rivales de moda. Sin embargo, esta pelea se vislumbra larga y tediosa.

Es clara la intención de López Obrador por echarle montón con sus millones de fieles, a los ministros.

Les busca pegar donde más cala a los mexicanos: los excesivos sueldos. El pasado 11 de mayo el tabasqueño se lanzó de lleno con ese tema: “Sueldos muy superiores al del presidente de la República: casi 300,000 pesos mensuales cada ministro. Yo gano la mitad de eso”, exhibió López Obrador. Luego criticó que los funcionarios recibieron el año pasado 588,000 pesos, sólo por aguinaldos, así como otros 10 privilegios económicos.

LEER EL TEXTO COMPLETO 

Opinión

No. 59. Por Raúl Saucedo

Ecos Dominicales

En el transcurso del siglo XX, el panorama político electoral mundial fue dominado por partidos hegemónicos que definieron la configuración de muchos países. Estos partidos no solo establecieron sistemas de gobierno, sino que también dieron forma a la identidad nacional y al desarrollo económico, político y social de sus naciones. Estos partidos fueron los arquitectos de las sociedades contemporáneas, marcando una era de estabilidad y continuidad en medio de las convulsiones globales. Sin embargo, en la actualidad política del siglo XXI, estas antiguas estructuras están en franco declive, ya sea por factores externos o internos de las mismas organizaciones.

Durante el siglo XX, partidos en México, la Unión Soviética, en China, y en la India, ejercieron un control casi absoluto sobre sus respectivas naciones. Estos partidos lograron consolidar su poder mediante un entramado de redes sociales estructuradas, de los medios de comunicación, y una fuerte presencia estatal en todos los ámbitos de la vida pública. Para muchos ciudadanos de estos países, estos partidos representaban la estabilidad en tiempos de incertidumbre y la promesa de un futuro próspero.

México tuvo un gobierno durante 71 años consecutivos, creando un sistema que parecía inquebrantable. En la Unión Soviética, el Partido hegemónico no solo dirigía el gobierno, sino que también la vida cotidiana de sus ciudadanos, desde la educación hasta el trabajo y la recreación. En China, fue el bastión del nacionalismo chino hasta la revolución comunista de 1949 y en la India, el Partido lideró la lucha por la independencia y luego la construcción de la nación.

Sin embargo, el mundo ha cambiado drásticamente desde entonces. La globalización, el avance tecnológico y la interconexión global han transformado la forma en que las sociedades se organizan y se gobiernan. Las antiguas estructuras políticas, que alguna vez parecían eternas, ahora se ven desfasadas y anacrónicas. La creciente demanda de transparencia, participación ciudadana y justicia social ha expuesto las limitaciones y corrupciones de estos partidos, que luchan por adaptarse a las realidades contemporáneas.

La necesidad de reformas profundas en las estructuras políticas es innegable. Los partidos deben reinventarse o dar paso a nuevas formas de organización política que respondan a las demandas de una sociedad más informada y conectada. Las protestas y movimientos sociales que han surgido en todo el mundo son testimonio del descontento generalizado con los sistemas políticos tradicionales. Desde el Movimiento 15-M en España hasta las manifestaciones en USA a favor de los afroamericanos y las voces feministas en todo América Latina. la voz del pueblo exige cambios estructurales que permitan una mayor participación y representación.

Para muchos es inevitable sentir una cierta nostalgia al recordar la era de los grandes partidos hegemónicos. Estos partidos no solo representaban de cierta forma estabilidad, sino también una época de crecimiento y desarrollo dentro de la humanidad. Sin embargo, aferrarse a un pasado glorioso sin reconocer las necesidades del presente y futuro es un error.

El mundo necesita estructuras políticas que sean flexibles, inclusivas y capaces de enfrentar los desafíos de un entorno global cambiante.

La nostalgia arquetípica por aquellos tiempos no debe impedir ver el apremio de la reforma y la renovación política en todos sus ámbitos, los partidos del siglo XX no serán la política del siglo XXI, estos están condenados ya sea por su falta de visión o por la cerrazón de quienes toman estos partidos como un botín y dictan su palabra halla por avenida Insurgentes Norte  No…

@Raul_Saucedo

rsaucedo@uach.mx

Continuar Leyendo
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Más visto