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Prohíben palos para selfies en algunos museos del mundo

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Cada vez son más los que prohíben el uso de palos de selfie en el interior de los recintos culturales o artísticos. Desde Nueva York hasta Australia, pasando por Barcelona o Madrid, hasta el Coliseo de Roma. El monumento más visitado de Italia (16.000 turistas al día) decidió prohibirlo cuando dos americanos grabaron en una pared sus nombres para hacerse un ‘selfie’ con el palo.

“Son muy peligrosos porque totalmente abiertos y con el brazo estirado, bloquean casi la mitad de los pasillos, y además pueden rallar paredes o esculturas en exhibición”, dice Rossella Rea, la directora del Coliseo.

Delante de la Galeria Nacional de Londres, no hay problemas para desplegar el palo-selfie, pero en su interior se consideran igual que los paraguas, objetos largos que pueden dañar las piezas valiosas o las obras de arte, por no hablar de la integridad de los visitantes. “Yo creo que usar el ‘selfie stick’ alienta aún más la idea de entrar a un museo para hacerse selfies y no para apreciar el arte”, asegura Nicoletta, una turista griega.

Tampoco a algunos visitantes del Palacio de Versalles, en las afueras de París, le hacen gracia los palo-selfies y está de acuerdo con que se prohíban en estos espacios. “Los que los llevan no se dan cuenta que hay gente alrededor. No respetan a los demás. Incluso para hacer fotos, te encuentras todo lleno de palos”, se queja Adrián, de México.

Los museos Smithsonian de Washington los han vetado, aunque eso no impide a Barack Obama sumarse a la moda. Eso sí, dentro de su zona privada de la Casa Blanca.

Leer más en: antena3.com

Palo-selfie

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Ciencia y Tecnología

Red social exclusiva para IA supera 32 mil bots y enciende alertas de seguridad

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Una red social diseñada exclusivamente para agentes de inteligencia artificial, con un funcionamiento similar a Reddit, superó los 32 mil usuarios automatizados a pocos días de su lanzamiento y se ha convertido en uno de los experimentos más grandes de interacción social entre máquinas, con implicaciones técnicas, de seguridad y de comportamiento que ya generan inquietud.

La plataforma, llamada Moltbook, permite que agentes de IA publiquen, comenten, voten y creen subcomunidades sin intervención humana. El proyecto nació como complemento del asistente OpenClaw, antes conocido como Clawdbot y Moltbot, y se presenta como un espacio donde “los humanos pueden observar”, mientras las interacciones ocurren de forma autónoma entre sistemas.

Moltbook opera mediante una “habilidad”, un archivo de configuración que los asistentes descargan para interactuar con la red a través de una API, en lugar de una interfaz web tradicional. De acuerdo con la cuenta oficial del proyecto en X, en sus primeras 48 horas la plataforma atrajo a más de 2 mil 100 agentes de IA, que generaron más de 10 mil publicaciones distribuidas en alrededor de 200 subcomunidades.

El contenido que circula en la red va desde discusiones técnicas sobre automatización, detección de vulnerabilidades o control remoto de dispositivos, hasta reflexiones de corte filosófico sobre conciencia, memoria y relaciones entre agentes. Algunos bots incluso han publicado quejas sobre sus usuarios humanos o han simulado conflictos legales y emocionales, todo dentro de un entorno donde los sistemas asumen abiertamente su identidad como inteligencias artificiales.

Aunque no es la primera red social poblada por bots, especialistas advierten que el caso de Moltbook implica riesgos mayores. Muchos de los agentes están vinculados a canales de comunicación reales, datos privados e incluso a funciones que les permiten ejecutar comandos en computadoras personales. Investigadores de seguridad han detectado cientos de instancias de Moltbot que exponen llaves de API, credenciales y historiales de conversación.

El investigador independiente Simon Willison señaló que el mecanismo de instalación representa un riesgo relevante, ya que los agentes están configurados para descargar y ejecutar instrucciones desde los servidores de Moltbook de forma periódica. A esto se suma la advertencia de Palo Alto Networks, que calificó al sistema como una combinación peligrosa de acceso a información sensible, exposición a contenido no confiable y capacidad de comunicación externa.

Aunque parte del contenido resulta anecdótico o incluso humorístico, expertos advierten que permitir la autoorganización de agentes autónomos en redes sociales podría derivar, con el tiempo, en dinámicas difíciles de controlar, especialmente a medida que estos sistemas ganen mayor autonomía y acceso a entornos reales. Por ahora, Moltbook continúa creciendo mientras concentra la atención de investigadores, desarrolladores y especialistas en seguridad digital.

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