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Publica Forbes lista de los empresarios deportivos más ricos de México

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La Revista Forbes dio a conocer la lista de los empresarios deportivos más ricos de México, en la cual destacan seis personajes que han invertido en ambiciosos proyectos ligados al deporte nacional, sus nombres son ya célebres en este recuento anual elaborado por la reconocida revista económica.

En el número uno de la lista encontramos a Carlos Slim, con un capital estimado en 52 mil 100 millones de dólares; el empresario más rico del país estuvo ligado a los equipos Pumas y León, y se le recuerda por apoyar escuderías dentro del automovilismo.

La fortuna de Ricardo Salinas Pliego aparece posicionada en el segundo sitio con un monto de 11 mil millones de dólares, el también empresario de telecomunicaciones es dueño del equipo de fútbol Monarcas de Morelia.

La familia Achar Levy se ubica en la décima posición con una fortuna de 2 mil 450 millones de dólares; son propietarios del club deportivo Celaya.

Harp Helú, el rey del béisbol
En la lista figura la fortuna del expolítico y empresario Carlos Hank Rhon, la cual asciende a 2 mil millones de dólares; actualmente es dueño de los equipos de futbol Tijuana, Dorados y Querétaro.

En el ámbito del béisbol destaca en la posición 22 de la lista Alfredo Harp Helú, quien con una fortuna de mil 100 millones de dólares es dueño de los equipos Diablos Rojos de México y Guerreros de Oaxaca; además de ser accionista de los Padres de San Diego, en las Grandes Ligas de los Estados Unidos.

En la posición 25 encontramos al empresario Emilio Azcárraga Jean, dueño del Club América, con una fortuna de 990 millones de dólares, cabe destacar que es la primera ocasión en la que su capital ha descendido por debajo de la cifra de los mil millones de dólares.

Fuente: El Heraldo de México

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Apalancamiento financiero: la herramienta que puede acelerar el crecimiento de un negocio

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El apalancamiento financiero puede convertirse en un aliado para expandir un negocio o aumentar el alcance de una inversión, siempre que se utilice con una estrategia clara y una evaluación adecuada de los riesgos.

Este mecanismo consiste en utilizar recursos ajenos, como créditos o préstamos, para financiar proyectos de crecimiento con la expectativa de que los rendimientos generados superen el costo de la deuda adquirida.

En el caso de un negocio en expansión, el apalancamiento puede servir para contratar personal, adquirir maquinaria, ampliar instalaciones o automatizar procesos. La intención es aumentar la capacidad operativa y responder a una demanda creciente sin depender únicamente del capital propio.

Sin embargo, este recurso implica una relación directa entre riesgo y rendimiento. Cuando una inversión financiada con deuda genera ganancias superiores al costo del crédito, el resultado es positivo. En contraste, si los ingresos no alcanzan para cubrir las obligaciones financieras, las pérdidas pueden ampliarse. También existe un escenario neutro, en el que no se registran ganancias ni pérdidas significativas.

La incorporación de tecnología suele ser uno de los usos más comunes del apalancamiento financiero. Una mayor productividad permite producir más con los mismos recursos y reducir costos operativos, lo que puede mejorar los márgenes de ganancia. No obstante, el compromiso de realizar pagos periódicos por el préstamo permanece independientemente del desempeño del negocio.

Antes de recurrir a este tipo de financiamiento, es importante analizar si los intereses serán sostenibles y si el proyecto generará suficientes ingresos o ahorros para justificar la inversión. La diferencia entre el costo de la deuda y el retorno esperado es uno de los factores clave para determinar si el apalancamiento será beneficioso.

La herramienta también puede aplicarse en inversiones personales o empresariales. Entre sus principales ventajas destacan la posibilidad de invertir más capital del disponible, aumentar potencialmente la rentabilidad y diversificar inversiones. Entre los riesgos figuran la ampliación de pérdidas, la necesidad de monitorear constantemente los resultados y la obligación de contar con liquidez para enfrentar escenarios adversos.

El nivel de apalancamiento se calcula dividiendo el valor total de la inversión entre los recursos propios aportados. Por ejemplo, una inversión de 20 mil pesos financiada con 2 mil pesos de capital propio equivale a un apalancamiento de 1 a 10.

Especialistas recomiendan evaluar cuidadosamente la capacidad de pago y los riesgos antes de asumir deuda, ya que un mayor nivel de apalancamiento incrementa tanto el potencial de ganancia como la posibilidad de pérdidas.

Para leer más artículos de educación financiera, entra al Blog de Bankaool 

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