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¿Quiénes nos quieren gobernar? Por Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

Caleb Ordóñez T.

Todos deberían de vivir la experiencia de un atardecer en Acapulco. La combinación de colores, que se reflejan en el mar son un escenario glorioso que puede encender el alma de cualquier humano en la tierra.

El estado de Guerrero es sin igual, con unos atributos físicos impresionantes, pero también, el cálido talante de sus habitantes, que demuestra nobleza y una amabilidad que envidian en muchos de los puntos turísticos más importantes del mundo. También en ese gran estado vive Félix Salgado Macedonio.

El polémico político nació en el poblado de Las Querendas, Pungarabato, en el estado guerrerense. Fue dos veces alcalde de Acapulco. Ha sido diputado y senador. Tiene apenas dos años en el partido Morena y ya lo cimbró.

Dos acusaciones tienen en vilo su candidatura al gobierno por el partido del presidente de la República. No son cualquier denuncia, se trata de uno de los crímenes más terribles que puede cometer un ser humano contra otro: una violación sexual.

Según el reporte de las acusaciones hechas por dos mujeres, Salgado Macedonio no solo abusó sexualmente de ellas, sino que las amenazó y chantajeó a su placer. La más sonada imputación narra sucesos que solo un enfermo sexual podría cometer. No solo, asegura la afectada, que fue ultrajada, sino que Salgado tomó fotos de ella desnuda para extorsionarla.

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Opinión

A dieta, de dietas. Por Itali Heide

Itali Heide

Cada vez que aparece un nuevo año, millones de resoluciones son prometidas para remediar lo que nos atormentó en el último año. Algunos de los propósitos más comunes, que inducen a la culpa, la frustración y son rutinariamente olvidados, son las dietas y el ejercicio. Desde un cambio tan simple como dejar de comer comida chatarra hasta un cambio total de estilo de vida para alcanzar un objetivo físico, el Año Nuevo parece despertar motivación en las personas. En cualquier caso, buscar formas de estar y sentirse más saludable es siempre una buena idea. Si los cambios de hábitos alimenticios y unas visitas al gimnasio lo apoyan de forma sana: ¡chido!

Desafortunadamente, como la mayoría de las tendencias que han aparecido en nuestras vidas a través de generaciones siempre más conectadas y consumistas, hay una sombría realidad en la cultura de la dieta. Esta llamada <diet culture> se refiere a la priorización del peso, la figura y el tamaño sobre la importancia de la salud. Básicamente, la cultura tóxica de las dietas implica las prácticas que sugieren que la salud tiene un tamaño y aspecto específico. En realidad, la salud puede presentarse en cuerpos de todos los tamaños, formas y tallas.

En el 2016, 8 de 10 mexicanos afirmaron estar siguiendo alguna restricción alimenticia. (Imagen: Siora Photography)

Así como hay personas delgadas genéticamente, envidiadas por no subir ni un gramo a pesar de comer sin parar; unos ‘kilitos de más’ no determina la salud de nadie. Vivimos en una sociedad en la que los tipos de cuerpos se convierten en tendencia, evolucionando y cambiando cada mes para entretener esta consciencia colectiva que glorifica el objetivo que para siempre estará más allá de nuestro alcance: la perfección.

Aunque existe un creciente enfoque en el movimiento de <body positive>, el cual busca normalizar y resaltar que todos los cuerpos son valiosos gracias a (y no a pesar de) su diversidad, las dietas siguen siendo una gran parte de nuestra cultura, comprendiendo una industria de miles de millones de dólares. Productos dietéticos, endosos de celebridades e influencers, dietas personalizadas y promesas de resultados milagrosos gracias a superfoods y suplementos son algunos de los contribuyentes a las tendencias dañinas para nuestra salud física y mental.

Hoy por hoy, es casi imposible escapar de la constante glorificación de la belleza percibida en un margen muy delgado, y entre millones de productos y servicios  que promueven una visión desorientada y superficial de cómo debería ser la salud, hay formas de reconocer e ignorar la toxicidad de la cultura de la dieta. Debemos expandir nuestra concepción de la salud en más que sólo las dimensiones del cuerpo.

La verdadera salud se enfoca más en un bienestar general: no sólo de cuerpo, sino de mente y relación. Más allá de la salud física, nuestros hábitos y formas de vida deben beneficiar también a nuestra salud mental y socio-emocional. Tal vez deberíamos introducir una nueva e innovadora ‘dieta’: ¡escuchar a nuestros cuerpos! ¿Hambre? Se come. ¿Sed? Se bebe. Se comen vegetales, frutas, pasta y chocolate. Se bebe agua, té y la cerveza ocasional. Se camina, se corre, se respira, se ríe, y se vive. La salud no es talla única, y es hora de que nos enfoquemos en sentirnos bien sobre vernos bien.

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