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Revelan las verdaderas causas de la derrota de Canelo Álvarez ante Terence Crawford

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La derrota de Saúl “Canelo” Álvarez frente a Terence Crawford sigue generando debate en el mundo del boxeo. Aunque la mayoría de los análisis han destacado la brillante actuación del estadounidense, quien mostró una precisión y resistencia excepcionales al subir dos divisiones de peso, algunas voces críticas apuntan a que el mexicano no llegó en condiciones óptimas a la pelea.

Uno de los más duros en su evaluación fue Ángel García, padre y entrenador del boxeador Danny García, quien aseguró que Canelo lució “quemado” y físicamente agotado durante el combate. En entrevista con FightHype, el experimentado entrenador señaló que el alto ritmo de actividad del mexicano —con tres peleas en un solo año— podría haberle pasado factura. “Eso es demasiado para un peleador con su historial y los años que lleva en el ring”, afirmó.

Álvarez, de 35 años, inició su carrera profesional a los 15, acumulando dos décadas de combates de alto nivel. García recordó que las batallas más exigentes, como las que sostuvo con Gennadiy Golovkin, dejaron secuelas físicas evidentes. Añadió que el jalisciense enfrenta ahora una cirugía de codo, lo que demuestra que no estaba en su mejor estado para medirse ante un rival tan técnico y veloz como Crawford.

“Canelo fue inteligente al no enfrentarse a David Benavidez, pero debió aplicar esa misma inteligencia con Crawford. No debió haber tomado esa pelea”, sentenció García.

Mientras tanto, la atención se centra en el futuro del estadounidense. El promotor Eddie Hearn aseguró en entrevista con TMZ Sports que el próximo gran reto para Crawford podría ser Jaron “Boots” Ennis, a quien considera el único capaz de destronarlo. “Será el número uno libra por libra durante los próximos años”, afirmó Hearn, reavivando el debate sobre quién podrá detener al nuevo rey del boxeo mundial.

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Miami sorprende a Ohio State y avanza a semifinales del College Football Playoff

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Miami firmó uno de los golpes más grandes del College Football Playoff al vencer 24-14 a Ohio State en el Cotton Bowl, con un plan claro: pegar primero, proteger la ventaja y obligar al campeón defensor a jugar a contracorriente.
El duelo, disputado el miércoles 31 de diciembre en Arlington, Texas, fue el primer cruce de cuartos de final del CFP y enfrentó al sembrado número 10 Miami contra el número 2 Ohio State, que llegaba con la etiqueta de campeón nacional vigente.
La historia se inclinó temprano con dos jugadas que marcaron el guion. Carson Beck conectó un pase de touchdown de 9 yardas con Mark Fletcher Jr. y, apenas después, Keionte Scott devolvió una intercepción 72 yardas hasta la zona de anotación para el 14-0 que cambió el tono del partido.
Ese arranque le dio a Miami margen para administrar series largas y reducir el margen de error. Beck terminó 19 de 26 para 138 yardas y un pase de anotación, mientras que Fletcher cargó con 19 acarreos para 90 yardas y también aportó el touchdown por aire que abrió el marcador.
Ohio State reaccionó después del descanso con mayor consistencia en el ataque terrestre. Bo Jackson acortó con carrera de 1 yarda y el partido entró en una zona donde cualquier entrega podía definir el cierre, sobre todo con una diferencia corta y posesiones completas de por medio.
La presión creció cuando Jeremiah Smith atrapó un pase de touchdown de 14 yardas de Julian Sayin para poner el 17-14 con 13:28 por jugar en el último cuarto. En ese punto, el campeón defensor ya estaba a una serie de empatar o tomar la ventaja, justo el escenario que buscaba tras sobrevivir al inicio.
Miami respondió con la serie que necesitaba. Los Hurricanes recorrieron 70 yardas y sellaron con carrera de 5 yardas de CharMar Brown a 55 segundos del final, una posesión que cerró la puerta a la remontada y devolvió el control a un equipo que nunca soltó su libreto: ventaja, reloj y defensa.
El sello del partido estuvo en la defensa. Sayin completó 22 de 35 para 287 yardas, con un touchdown y dos intercepciones, además de cinco capturas, números que reflejan el costo de jugar desde atrás y tomar riesgos. Para Miami, el pick-six y la presión constante funcionaron como el diferencial más allá del marcador.
Con el triunfo, Miami avanzó a las semifinales del CFP y jugará el Fiesta Bowl el 8 de enero ante el ganador de Georgia vs Ole Miss. El programa mantiene viva la ilusión de volver a una final nacional, algo que no consigue desde 2001, y dio un paso más en una ruta que ya es histórica para su temporada.

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