Elena Rybakina se consagró campeona del Australian Open 2026 tras vencer a la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, en una final de alto voltaje que se definió en tres sets por 6-4, 4-6 y 6-4. La kazaja logró una remontada clave en el tercer parcial y levantó su segundo título de Grand Slam, el primero desde Wimbledon 2022.
El duelo, disputado en la Rod Laver Arena y con una duración superior a las dos horas, enfrentó a dos de las jugadoras más potentes del circuito. Fue la primera vez desde 2008 que ambas finalistas llegaron a la definición de un Grand Slam sin ceder un solo set en el torneo.
Rybakina encontró la revancha de la final de 2023, cuando había caído ante la bielorrusa en Melbourne. En esta ocasión, supo reaccionar tras verse abajo 0-3 en el set definitivo. Un cambio de energía y la efectividad de su servicio marcaron el punto de inflexión para encadenar cinco juegos consecutivos y encaminarse al título.
Aunque Sabalenka logró acercarse 5-4, la kazaja cerró el partido con autoridad en su turno de saque, asegurando el trofeo, un premio de 4.1 millones de dólares australianos y 2,000 puntos del ranking WTA, que la devuelven al Top 3 mundial por primera vez desde enero de 2024.
El camino de Rybakina hacia el título incluyó triunfos ante figuras como Iga Swiatek y Jessica Pegula, confirmando su repunte competitivo. Desde agosto pasado, suma la mayor cantidad de victorias en el circuito femenil, con solo una derrota en sus últimos 21 partidos y tres títulos obtenidos desde octubre.
Para Sabalenka, la derrota representa otro tropiezo en finales de Grand Slam recientes. Entre 2025 y 2026 disputó cuatro finales de Major, con solo un título en ese periodo. Aun así, se mantiene como una de las jugadoras más dominantes en cancha dura y una referencia constante en las instancias decisivas.
La final cumplió con todas las expectativas de paridad e intensidad. Ambas jugadoras terminaron con la misma cantidad de puntos ganados y protagonizaron un partido de intercambios cortos y máxima exigencia, en el que la fortaleza mental y la reacción oportuna de Rybakina terminaron marcando la diferencia.