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Sémafoto COVID-19 en México: Chihuahua aún en amarillo, 19 estados en verde

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La Secretaría de Salud (SSa) actualizó este viernes el Semáforo Epidemiológico de coronavirus (COVID-19), el cual estará vigente del 5 al 18 de julio.

A través del su comunicado en videoclip, el Gobierno de México indicó que el país se coloreará de la misma manera que hace dos semanas.

Por decima vez consecutiva, ningún estado se pintará de color “rojo” (máximo riesgo de contagio). Los últimos habían sido Guerrero y Guanajuato (del 15 al 28 febrero).

Por el contrario, en color “verde” (bajo riesgo de contagio) estarán 19 estados: Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Coahuila, Durango, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nayarit, Oaxaca, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala y Zacatecas.

En “amarillo” o riesgo moderado estarán 8 entidades: Campeche, Chihuahua, Ciudad de México, Colima, Nuevo León, Sinaloa, Sonora y Veracruz.

Mientras que en “naranja” (alto riesgo) estarán cinco: Baja California Sur, Quintana Roo, Tabasco, Tamaulipas y Yucatán. Es importante destacar que en estos Estados se encuentran los destinos playeros más importantes del país.

Contagios y hospitalizaciones

Personal del sector salud, aplica pruebas rápidas contra la covid-19, en la ciudad de Villahermosa, en el estado de Tabasco (México). EFE/Manuel López/Archivo
Personal del sector salud, aplica pruebas rápidas contra la covid-19, en la ciudad de Villahermosa, en el estado de Tabasco (México). EFE/Manuel López/Archivo

Por otra parte, la Ssa informó que en las últimas 24 horas se registraron 5,879 nuevos contagios de COVID-19, así como 117 nuevas muertes. Esto significa que hay un acumulado de 2,531,229 casos de infección y 233,425 fallecimientos por la enfermedad.

Asimismo, se tienen detectados en el país 39,451 casos activos de SARS-CoV-2; es decir, los enfermos que comenzaron a presentar síntomas en los últimos 14 días (19 de junio al 02 de julio).

Las entidades con mayor número de casos activos en orden descendente son: Ciudad de México,  Baja California Sur, Tabasco, Estado de México, Yucatán, Quintana Roo, Tamaulipas, Veracruz, Sonora, Sinaloa y Nuevo León, que en su conjunto concentran el 85% de dichos casos en el país.

En cuanto a hospitalizaciones,  Baja California Sur es el estado con mayor índice de ocupación en camas generales, con 68.68 por ciento. Le siguen  Quintana Roo, Tamaulipas, Sonora, Sinaloa y la Ciudad de México se encuentran por encima del 30% pero no superaron el 40% de su capacidad.

Mientras que en camas con ventilador para pacientes graves, Baja California Sur también es la entidad más afectada, con 56.95% de ocupación. Le siguen Yucatán (44.15%), Tabasco (33.86%) y Sinaloa (31.36%), únicos con ocupación superior al 30 por ciento.

Vacunación

Personal de salud aplica la segunda dosis de la vacuna Pfizer a ciudadanos en el rango de edad de 50 a los 59 años hoy, en el gimnasio Universitario de Ciudad Juárez, estado de Chihuahua (México). EFE/Luis Torres
Personal de salud aplica la segunda dosis de la vacuna Pfizer a ciudadanos en el rango de edad de 50 a los 59 años hoy, en el gimnasio Universitario de Ciudad Juárez, estado de Chihuahua (México). EFE/Luis Torres

De acuerdo con la información difundida a través del perfil de Twitter de Dr. Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el día de ayer de aplicaron 551,751 dosis de la vacuna contra COVID-19. Con ello, el 35% de las personas mayores de 18 años ya cuentan, por lo menos, con la primera dosis de cualquiera de los esquemas empleados.

De esa forma, la inoculación ha llegado a 31,510,606 personas desde el inicio de la campaña. Del total, más de 19 millones ya cuentan con las dos inyecciones que completan la inmunización. En tanto, el 38% restante aún se encuentra a la espera de recibir la dosis de refuerzo.

México

México y Estados Unidos pactan entregas de agua del río Bravo bajo tratado de 1944

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México y Estados Unidos alcanzaron un acuerdo técnico para la gestión y entrega de agua en la cuenca del río Bravo, en apego al Tratado de Aguas de 1944, en un contexto marcado por una sequía extrema que ha presionado a comunidades, productores agrícolas y ecosistemas a ambos lados de la frontera.

El entendimiento es resultado de meses de negociaciones técnicas y políticas, y tiene como objetivo garantizar el cumplimiento del tratado, al tiempo que se protege el derecho humano al agua y a la alimentación. A través de un comunicado conjunto, las secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura y Medio Ambiente, junto con la Comisión Nacional del Agua, confirmaron el compromiso de México para realizar entregas mínimas anuales conforme a las condiciones hidrológicas de la cuenca y a los mecanismos establecidos en el acuerdo binacional.

Como parte del nuevo esquema, México se comprometió a entregar al menos 350 mil acres-pie de agua por año, equivalentes a 431.7 millones de metros cúbicos, durante el próximo ciclo de cinco años. Este volumen permitirá avanzar en el cumplimiento del tratado mientras se implementa un plan para saldar la deuda acumulada del periodo quinquenal anterior y evitar nuevos déficits hídricos.

La presidenta Claudia Sheinbaum informó que el acuerdo fue construido en coordinación con los gobernadores de los estados del norte del país, con el fin de diseñar un esquema de afectación mínima que permita cumplir con los compromisos internacionales sin comprometer el abasto interno. Entre las entidades involucradas se encuentran Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y Sonora, regiones que dependen en gran medida del río Bravo para el consumo humano y las actividades productivas.

El plan técnico acordado contempla una gestión más ordenada del recurso, reuniones mensuales de seguimiento y acciones de planeación de largo plazo que incluyen infraestructura, adaptación al cambio climático y una distribución más previsible del agua. Autoridades mexicanas subrayaron que el Tratado de 1944 continúa siendo un instrumento clave para salvaguardar los intereses nacionales y la estabilidad agrícola.

Desde Estados Unidos, funcionarios señalaron que el acuerdo fortalece la seguridad hídrica del sur de Texas y beneficia a agricultores y ganaderos del Valle del Bajo Río Grande, en una región afectada por la caída histórica de los niveles del río, la sobreexplotación y la contaminación del afluente.

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