La presidenta Claudia Sheinbaum expresó su confianza en que llegará a un buen acuerdocon su homólogo estadounidense, Donald Trump, por lo que, prevé, la imposición de aranceles de 25% a productos mexicanos quedará pausada de manera definitiva. No obstante, la mandataria hizo un llamado a no generar especulaciones sobre el tema y manifestó que su administración seguirá trabajando en mesas de diálogo que resulten benéficas para México.
“Están pausados (los aranceles). Sobre lo que va a pasar dentro de un mes: confiamos en que vamos a tener un buen acuerdo con el gobierno de Estados Unidos y que el tema de los aranceles ahí va a quedar (suspendido). Ahora sí que, como dice el presidente Trump, pausado permanentemente”, manifestó en ‘La Mañanera’ de este miércoles, desde Querétaro.
Estas declaraciones se dan en un contexto en el que la presidenta consiguió un plazo de un mes para llegar a un acuerdo con el gobierno estadounidense respecto a la amenaza arancelaria que Trump había lanzado sobre México, prevista para entrar en vigor este martes 4 de febrero.
Durante este tiempo, el gobierno de México y Donald Trump, junto con su secretario del Tesoro, Scott Bessent, y del Comercio, Howard Lutnik, sostendrán mesas de diálogo y tratarán de llegar a acuerdos que beneficien a ambos países.
¿Por qué Trump preveía aranceles contra productos mexicanos?
Cuando aún era presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump encendió las alarmas mundiales al anunciar que en su primer día de mandato impondría aranceles a México, Canadá y China, medida que se llevaría a cabo para frenar la migración ilegal y el tráfico de drogas. Con este discurso, el magnate ganó las elecciones del pasado 5 de noviembre en ese país.
Así, Trump llegó a la Casa Blanca el lunes 20 de enero y juró como presidente número 47 de Estados Unidos, en una vuelta al poder que puso en alerta a las personas en situación de movilidad, a quienes anteriormente había amenazado con deportaciones masivas.
En su primer día de mandato, Trump firmó una avalancha de órdenes ejecutivas, entre ellas, declarar emergencia nacional en la frontera con México para que sea el gobierno de Claudia Sheinbaum quien tome el control de la “invasión de inmigrantes indocumentados”. También se firmó un decreto para imponer aranceles generalizados a sus tres mayores socios comerciales, lo que podría desencadenar unaguerra comercial en la región norteamérica.
Cuenta regresiva
El jueves 30 de enero, el mandatario estadounidense firmó la orden ejecutiva sobre los aranceles del 25% que su gobierno impondría a México a partir del sábado 1 de febrero, debido al tráfico de fentanilo y a la migración irregular. Cuando llegó ese primer día de febrero, Trump acusó al gobierno mexicano de tener una “alianza con los cárteles del narcotráfico” y mantuvo firme su compromiso de exigir los gravámenes hasta que el país cooperara en la lucha contra las drogas.
Su homóloga mexicana, Claudia Sheinbaum, rechazó estas declaraciones a través de una publicación en X, en la que se lee: “Rechazamos categóricamente la calumnia que hace la Casa Blanca al Gobierno de México de tener alianzas con organizaciones criminales, así como cualquier intención injerencista en nuestro territorio”.
Suspensión temporal: un mes para negociar
A pesar de las crecientes tensiones, Sheinbaum siempre llamó a la calma y señaló que México no busca confrontación, sino un trabajo conjunto de manera integral “bajo los principios de responsabilidad compartida, confianza mutua, colaboración y sobre todo, respeto a la soberanía, que no es negociable. Coordinación sí; subordinación, no”.
Una fuerte controversia se desató a nivel nacional luego de que Adriana Marín, titular del área de Comunicación del Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso de la Ciudad de México, afirmara que el narcotráfico es uno de los principales generadores de empleo en el país, declaración que provocó una oleada de críticas en redes sociales.
Las palabras de Marín fueron emitidas durante una mesa de debate juvenil realizada en noviembre de 2025, pero retomaron relevancia en días recientes tras viralizarse fragmentos del encuentro. En dicho espacio, la funcionaria abordó la complejidad de combatir al crimen organizado y sostuvo que en diversas regiones del país el narco representa la única alternativa laboral para miles de personas.
Durante el debate, en el que participó Edson Andrade, convocante de la marcha de la Generación Z contra la violencia del crimen organizado, Marín cuestionó la legitimidad de dicha movilización y criticó la narrativa de la oposición. Al ser interrogada sobre los resultados de la estrategia de seguridad federal, argumentó que la erradicación del narcotráfico enfrenta obstáculos estructurales.
“El narcotráfico es uno de los mayores empleadores a nivel nacional. Recluta alrededor de 160 mil a 185 mil personas y cada semana se requieren cerca de 350 más para sustituir a quienes son detenidos o asesinados”, afirmó. Añadió que la problemática se agrava porque el Estado y la iniciativa privada no han generado suficientes oportunidades laborales en ciertas zonas del país.
Las declaraciones generaron una inmediata reacción negativa, al ser interpretadas como una justificación del crimen organizado y una minimización del daño social provocado por la violencia. Ante el escándalo, el Grupo Parlamentario de Morena en el Congreso capitalino emitió un comunicado para deslindarse de los dichos de su colaboradora.
En el pronunciamiento, Morena aclaró que las expresiones fueron realizadas a título personal durante el programa de debate juvenil Razonados, organizado por La Razón de México, y que no representan la postura oficial del grupo parlamentario ni de sus integrantes.
Al mismo tiempo, el partido denunció que Adriana Marín ha sido víctima de acoso digital tras la difusión de sus comentarios, por lo que llamó a frenar los ataques en su contra. Morena calificó dichas agresiones como inaceptables y aseguró que buscan intimidar a quienes participan en espacios de discusión pública.
El episodio reavivó el debate sobre la estrategia de seguridad, la falta de oportunidades económicas en diversas regiones del país y el papel del discurso político frente a la violencia del narcotráfico, en un contexto marcado por una alta sensibilidad social ante este fenómeno.