Conecta con nosotros

Dinero

Tasa de desocupación, en 4.3% en abril: INEGI

Published

on

En abril, la tasa de desocupación en el país fue de 4.3 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), menor al 4.9% del mismo mes de 2014, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y geografía (INEGI).

De la información del instituto se desprende que la tasa de desocupación del cuarto mes del año está en el mismo nivel que la del mes previo.

Por entidad federativa, precisa el documento, Tabasco con 6.5 por ciento, Coahuila y Durango con 5.5 por ciento, y Baja California Sur, Distrito Federal y Estado de México con 5.4 por ciento, tuvieron las tasas de desocupación más altas.

En contraste, las menores tasas de desocupación en el cuarto mes del año las tuvieron Guerrero con 1.9 por ciento, Yucatán con 2.2 por ciento, Oaxaca con 2.4 por ciento, Campeche con 2.6 por ciento y San Luis Potosí con 2.7 por ciento.

Con cifras desestacionalizadas, la tasa de desocupación se mantuvo estable en 4.3 por ciento respecto al mes previo, tras una tendencia descendente desde el nivel de 5.0 por ciento que registró en agosto de 2014.

El organismo reportó que la Tasa de Informalidad Laboral 1 (TIL1), que incluye todas las modalidades de empleo informal, se ubicó en 57.9 por ciento de la población ocupada en abril pasado, en tanto que en igual mes de 2014 su tasa fue de 58.2 por ciento.

Con datos desestacionalizados, la TIL1 para abril de 2015 mostró una caída de 0.5 puntos porcentuales frente a la del mes que le precede.

Con base en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) que considera a la población en edad de trabajar como aquella de 15 años en adelante, datos preliminares indican que en abril de este año 59.2 por ciento de la población de 15 años y más económicamente activa (está ocupada o busca estarlo).

En tanto, 40.8 por ciento se dedica al hogar, estudia, está jubilado o pensionado, tiene impedimentos personales o realiza otras actividades (población no económicamente activa), agregó el organismo en un comunicado.

Bajo este marco, los datos preliminares indican que 59.2 por ciento de la población de 15 años y más que es económicamente activa (está ocupada o busca estarlo), mientras que 40.8 por ciento se dedica al hogar, estudia, está jubilado o pensionado, tiene impedimentos personales o lleva a cabo otras actividades (población no económicamente activa).

El INEGI apuntó que la población ocupada alcanzó 95.7 por ciento de la PEA en el cuarto mes de este año.

Del total de ocupados, añadió, 68.1 por ciento opera como trabajador subordinado y remunerado ocupando una plaza o puesto de trabajo y 21.9 por ciento trabaja de manera independiente o por su cuenta sin contratar empleados.

Mientras que 5.7 por ciento se desempeña en los negocios o en las parcelas familiares, contribuyendo de manera directa a los procesos productivos pero sin un acuerdo de remuneración monetaria, y finalmente un 4.3 por ciento son patrones o empleadores.

El INEGI mencionó que la población ocupada por sector de actividad se distribuyó de la siguiente manera: en los servicios se concentró 42.2 por ciento del total, en el comercio 18.4 por ciento y en la industria manufacturera 16.7 por ciento.

En tanto, en las actividades agropecuarias se agrupó 13.5 por ciento, en la construcción 7.9 por ciento, en otras actividades económicas (que incluyen la minería, electricidad, agua y suministro de gas) 0.8 por ciento y el restante 0.5 por ciento no especificó su actividad.

Por otra parte, resaltó que durante abril de 2015, la población subocupada, medida como aquella que declaró tener necesidad y disponibilidad para trabajar más horas representó 8.9 por ciento de la población ocupada, proporción superior a la de 8.6 por ciento registrada en igual mes de un año antes.

En su comparación mensual, con cifras desestacionalizadas este indicador aumentó 0.5 puntos porcentuales durante abril del presente año respecto al mes inmediato anterior, abundó el Instituto.

Fuente: Noticieros Televisa

Dinero

Recomendaciones para optimizar recursos en viajes de negocios

Published

on

By

Los viajes de negocios pueden abrir oportunidades importantes: cerrar acuerdos, visitar clientes, asistir a ferias, capacitar equipos o supervisar operaciones en otra ciudad.

Sin embargo, también pueden convertirse en un gasto elevado si no se planifican con cuidado. Vuelos, hospedaje, traslados, alimentos y cambios de último momento suelen afectar el presupuesto más de lo esperado.

Una forma de controlar mejor los costos es revisar con anticipación las Promociones en alquiler de auto disponibles para la fecha y ciudad del viaje. Contar con un vehículo puede ser práctico cuando la agenda incluye varias reuniones, traslados entre zonas distintas o visitas a clientes en horarios ajustados.

La clave no está solo en gastar menos, sino en usar mejor los recursos. Un viaje corporativo bien organizado reduce tiempos muertos, evita pagos innecesarios y permite que la persona se concentre en el objetivo principal: trabajar, negociar o representar a la empresa de la mejor manera.

Planificar con tiempo evita gastos innecesarios

Uno de los errores más comunes en viajes de negocios es dejar todo para el último momento. Cuando las reservaciones se hacen con poca anticipación, suele haber menos opciones y precios más altos.

Lo ideal es definir desde el inicio las fechas, horarios de reuniones, ubicación del hospedaje y medios de transporte. Con esa información es más fácil decidir si conviene rentar un auto, usar transporte privado por trayecto o combinar distintas alternativas.

También es importante revisar si el viaje realmente requiere más de una noche. A veces, ajustar horarios de vuelo o concentrar reuniones en una misma zona puede reducir gastos de hotel, alimentos y traslados.

Elegir hospedaje según la agenda, no solo por precio

Un hotel más barato no siempre representa ahorro. Si está lejos de las reuniones, puede generar más gasto en transporte y pérdida de tiempo. En viajes de negocios, la ubicación tiene un valor importante.

Conviene elegir hospedaje cerca de la zona donde se realizarán la mayoría de las actividades. Si habrá visitas a distintos puntos de la ciudad, entonces es mejor buscar una ubicación intermedia y revisar rutas antes de llegar.

También vale la pena considerar si el hotel incluye desayuno, estacionamiento, internet o espacios de trabajo. Estos servicios pueden parecer pequeños, pero ayudan a reducir gastos adicionales durante la estancia.

Organizar traslados con una estrategia clara

Los traslados suelen ser una de las partidas más variables en un viaje corporativo. Si la persona depende de taxis o aplicaciones para cada movimiento, el costo puede subir rápido, especialmente en horarios de alta demanda.

Rentar un auto puede ser conveniente cuando hay varias reuniones en el día, visitas a parques industriales, traslados fuera del centro urbano o necesidad de flexibilidad. También puede ayudar cuando el viaje incluye equipo, muestras, documentos o materiales que sería incómodo mover en transporte público.

Antes de decidir, conviene calcular cuántos traslados se harán, cuánto tiempo tomará cada uno y si habrá estacionamiento disponible. La opción más eficiente no siempre es la más barata en apariencia, sino la que permite cumplir la agenda sin retrasos ni gastos dispersos.

Crear una política de gastos clara

Cuando una empresa realiza viajes con frecuencia, necesita reglas básicas. Una política de gastos ayuda a evitar confusiones sobre qué se puede pagar, qué comprobantes se requieren y cuáles son los límites permitidos.

Esta política puede incluir montos máximos para alimentos, tipo de hospedaje, transporte autorizado, uso de autos rentados, viáticos y procedimientos de reembolso. Mientras más clara sea, menos tiempo se pierde después revisando cargos o corrigiendo comprobantes.

Para pequeñas empresas o emprendedores, no hace falta un documento complejo. Basta con una guía sencilla que indique qué gastos son necesarios y cuáles deben autorizarse antes.

Aprovechar herramientas digitales

Las aplicaciones de mapas, calendarios, facturación, control de gastos y reservaciones pueden facilitar mucho la administración del viaje. Tener todo organizado en el celular reduce errores y ayuda a tomar decisiones rápidas.

Por ejemplo, revisar rutas antes de salir evita trayectos innecesarios. Guardar comprobantes digitales permite rendir cuentas con mayor orden. Usar calendarios compartidos ayuda a que el equipo sepa dónde estará cada persona y en qué horarios.

También es útil llevar un registro diario de gastos. Esperar hasta el final del viaje puede provocar olvidos o pérdida de comprobantes.

Evitar cambios de último momento

Los cambios repentinos suelen ser costosos. Modificar vuelos, ampliar noches de hotel o cancelar reservaciones puede generar cargos adicionales. Aunque algunos imprevistos son inevitables, muchos pueden prevenirse con una agenda realista.

Antes de confirmar el viaje, conviene validar horarios con clientes, proveedores o equipos internos. También es recomendable dejar márgenes entre reuniones. Una agenda demasiado ajustada puede parecer eficiente, pero cualquier retraso puede afectar todo el día.

Si el viaje incluye traslados entre ciudades o zonas alejadas, esos márgenes son todavía más importantes.

Medir si el viaje valió la pena

Optimizar recursos no termina cuando la persona vuelve. Después del viaje, conviene revisar qué gastos fueron necesarios, cuáles pudieron evitarse y qué aprendizajes servirán para la próxima salida.

También es útil comparar el costo total con el objetivo del viaje. ¿Se cerró una venta? ¿Se avanzó en una negociación? ¿Se capacitó al equipo? ¿Se resolvió un problema operativo? Esta revisión ayuda a decidir cuándo un viaje presencial tiene sentido y cuándo puede sustituirse por una reunión virtual.

Viajar mejor también es administrar mejor

Un viaje de negocios bien planeado no tiene por qué salirse del presupuesto. La diferencia está en anticiparse, comparar opciones y tomar decisiones alineadas con la agenda real.

Revisar transporte, hospedaje, comidas, tiempos y posibles promociones permite usar mejor cada recurso. Cuando la movilidad está bien resuelta y los gastos están bajo control, el viaje deja de ser una carga operativa y se convierte en una inversión más ordenada para la empresa.

Continuar Leyendo
Publicidad
Publicidad
Publicidad

Más visto