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Tipo de cambio, riesgo para el crecimiento económico: Banxico

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Analistas financieros consultados por el Banco de México (Banxico) revivieron la preocupación por la incertidumbre cambiaria como un obstáculo para la economía entre los factores que limitarán su crecimiento.

Este factor no aparecía desde marzo pasado, por lo cual elevaron sus estimaciones para el tipo de cambio de 15.26 a 15.64 pesos por dólar para el cierre de año.

De igual manera, prevén una mayor depreciación para el próximo año al incrementar las expectativas del tipo de cambio de 2016 que pasaron de 15.01 pesos por dólar que se esperaban en la encuesta pasada a 15.37 para el cierre de año.

En primer lugar permanece como limitante para la economía los problemas de inseguridad pública, con 23%; seguido por la debilidad del mercado externo y economía mundial, que repuntó de 16% a 17%; y la plataforma petrolera de exportación con 14%.

La incertidumbre en el ámbito externo está relacionada con la normalización de la política monetaria en Estados Unidos, a la que el banco central a cargo del gobernador Agustín Carstens ha dicho que seguirá en caso de que suba sus tipos de interés e incluso que pudiera ser antes si se pone en riesgo la convergencia hacia la meta de inflación, por lo cual los analistas económicos prevén que en promedio el objetivo del Banco de México para la tasa de fondeo interbancario permanezca en niveles cercanos al objetivo actual de 3% hasta el tercer trimestre de 2015. Del cuarto trimestre de 2015 en adelante, los especialistas anticipan en promedio una tasa objetivo mayor a la actual.

De ahí que ajustaron a la baja sus pronósticos para el Producto Interno Bruto (PIB) nacional de 2015 de 2.60% a 2.55% para este año, al igual que para 2016 de 3.06% a 3.05%.

Lo anterior, a pesar de que mejoraron el PIB para la economía de Estados Unidos de 2.31% a 2.36% en el presente año.

Por lo tanto, la percepción del entorno económico se debilitó un poco, ya que el porcentaje de los analistas que asegura que mejorará el clima de negocios en los próximos seis meses se redujo 65% de la encuesta de junio a 58%; los que esperan que siga igual subió de 30% a 39%.

En la encuesta de junio, 72% de los especialistas afirmaba que la economía estaba mejor que hace un año y en la consulta de julio disminuyó a 70%. En tanto, los que dicen que no, pasó de 28% a 30%.

Así que los indecisos crecieron de 50% a 56% al manifestar que no están seguros de si es buen momento para hacer negocios.

En ese contexto, se esperan menos flujos por inversión extranjera directa. Para 2015 se tenían proyectados recursos foráneos por 24 mil 706 millones de dólares y ahora sólo de 24 mil 591 millones de dólares.

Sin embargo, para el próximo año se prevé un ligero incremento de la inversión de largo plazo, pues se tenían estimados 29 mil 32 millones de dólares y subió a 29 mil 132 millones de dólares. En materia de inflación, los analistas no ven presiones. Por el contrario, las expectativas mejoraron pese a la preocupación por la incertidumbre cambiaria.

Para este año estiman que el índice general de los precios al consumidor se coloque en 2.82% menor al nivel de 2.91% anticipado antes.

Para 2016, la tasa de inflación general la sitúan en 3.33% frente al 3.36% del sondeo anterior.

Así, los Certificados de la Tesorería de la Federación (Cetes) a 28 días terminarían el año en 3.33% y no en el 3.35% previsto un mes antes; para 2016 el nivel de los Cetes de corto plazo pasó de 4.12% a 4.11%.

Sin embargo, el Indicador que elabora el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) hizo ver que si bien hasta ahora no se ha observado un traslado de la depreciación del peso a la inflación, se advierten riesgos.

En julio se reportaron claroscuros en el indicador IMEF de la actividad manufacturera y no manufacturera. El indicador manufacturero se ubicó en 52.7 puntos reflejando un retroceso de 0.4 puntos. El no manufacturero se redujo 0.1 puntos con 51.3 puntos, con tendencia lateral que sugiere una recuperación del mercado interno en general no tan vigorosa con estancamiento en julio.

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Tasas de interés: claves para entender créditos e inversiones

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Las tasas de interés son uno de los principales factores para determinar el costo de un crédito y el rendimiento de una inversión, aunque su funcionamiento continúa siendo desconocido para muchas personas.

De acuerdo con especialistas financieros, las tasas de interés representan el costo de usar dinero prestado o la recompensa por ahorrar e invertir recursos en lugar de gastarlos de inmediato. Su análisis permite identificar si un financiamiento resulta más caro o accesible y también calcular el rendimiento esperado de una inversión.

Entre los principales tipos de tasas de interés se encuentra la tasa fija, que permanece sin cambios durante toda la vigencia de un crédito o inversión. Por ejemplo, si una persona contrata un crédito hipotecario con una tasa fija anual de 12 por ciento, ese porcentaje no se modificará durante el plazo acordado.

También existe la tasa variable, cuyo comportamiento depende de factores externos, como los movimientos en las tasas de referencia del Banco de México. Este tipo de tasa puede aumentar o disminuir con el tiempo, lo que impacta directamente en el monto a pagar.

Otra clasificación corresponde a la tasa nominal, que es la que comúnmente aparece en anuncios financieros y no contempla el efecto de la inflación. En contraste, la tasa real refleja el rendimiento efectivo una vez descontada la inflación.

En el caso de los créditos con tasa fija, los pagos se mantienen estables, lo que brinda mayor certidumbre a quienes buscan evitar variaciones derivadas de la economía. Sin embargo, los especialistas recuerdan que además de la tasa deben considerarse otros costos como comisiones, plazos, amortizaciones y penalizaciones.

Por otro lado, las tasas variables implican un mayor nivel de riesgo, ya que pueden beneficiar o afectar al usuario dependiendo de las condiciones del mercado.

En materia de inversiones, los rendimientos pueden calcularse mediante interés simple o compuesto. El interés simple se genera únicamente sobre el monto inicial invertido, mientras que el compuesto considera tanto el capital original como los intereses acumulados.

Especialistas explican que el interés compuesto permite un crecimiento acelerado del dinero a largo plazo, especialmente cuando la capitalización ocurre de manera frecuente. Como ejemplo, una inversión de 100 pesos con rendimiento anual de seis por ciento durante 20 años alcanzaría 320 pesos con interés compuesto, mientras que con interés simple llegaría a 220 pesos.

Hasta el momento, especialistas recomiendan analizar el tipo de tasa y las condiciones financieras antes de contratar un crédito o realizar una inversión.

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