La química verde se ha consolidado como una de las áreas más dinámicas de la química moderna al responder de manera directa a los retos ambientales, industriales y sociales del siglo XXI, señaló el investigador de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, David Chávez Flores.
El académico explicó que el objetivo central de este enfoque es el diseño de productos y procesos químicos que reduzcan o eliminen el uso y la generación de sustancias peligrosas, desde la etapa de planeación hasta su aplicación a escala industrial. Indicó que la química verde busca transformar la forma en que se desarrollan las reacciones químicas sin frenar la actividad industrial ni el desarrollo tecnológico.
Este modelo se basa en los 12 principios de la Química Verde, formulados por Paul Anastas y John Warner, los cuales funcionan como una guía para replantear los procesos químicos. Entre los principios se encuentran la prevención de residuos, el uso de materias primas renovables, la eficiencia energética, el empleo de catalizadores en lugar de reactivos estequiométricos y el diseño de productos menos tóxicos y biodegradables. En conjunto, estos lineamientos permiten avanzar hacia procesos más seguros, limpios y económicamente viables.
Chávez Flores consideró que alcanzar una química completamente verde en todos los procesos industriales es, por el momento, un objetivo ideal. No obstante, afirmó que es posible avanzar de manera progresiva mediante la optimización de cada etapa del ciclo de vida de los productos químicos, buscando reducir el impacto ambiental sin sacrificar eficiencia, calidad o rentabilidad.
En la práctica, diversas industrias ya aplican de forma parcial estos principios, lo que ha permitido disminuir el consumo de energía, reducir el uso de solventes tóxicos y limitar la generación de residuos peligrosos. Cada mejora, señaló, representa un avance tangible hacia una química más sostenible.
Como ejemplo, mencionó la producción de fármacos y principios activos, procesos que anteriormente requerían grandes volúmenes de solventes orgánicos tóxicos y generaban altos niveles de desechos. Actualmente, la aplicación de estrategias de química verde ha permitido rediseñar estos procedimientos mediante catálisis selectiva, reacciones en medio acuoso o síntesis más cortas y eficientes.
También destacó la sustitución de solventes derivados del petróleo por alternativas consideradas verdes, como el etanol de origen renovable o el dióxido de carbono supercrítico, que ofrecen propiedades similares con menor riesgo para la salud y el medio ambiente.
El investigador señaló que, aunque la adopción de la química verde puede parecer compleja o costosa al inicio, la reducción de residuos y del consumo energético genera ahorros económicos a mediano y largo plazo, además de representar una ventaja ante regulaciones ambientales cada vez más estrictas y un mercado que demanda productos más seguros y sostenibles.