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Chihuahua

Tres chihuahuenses en la lista de los 50 líderes del sector agua en México

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La revista Líderes Mexicanos incluye a Óscar Ibáñez Hernández, director ejecutivo de JCAS, a Carmen Julia Navarro, de la JMAS Chihuahua y Kamel Athié Flores, por su labor en el fomento al uso adecuado del agua.

Oscar Ibáñez, nuevo presidente de la Junta Central de Agua y Saneamiento -  Estatal

En las condiciones desérticas de nuestra entidad, un recurso tan escaso, valioso y estratégico como el agua, está en manos de profesionales reconocidos por su experiencia y capacidades.

Muestra de ello, es que tres chihuahuenses fueron incluidos en la lista los 50 líderes del sector agua en México, de la revista Líderes Mexicanos, por su labor interdisciplinaria en la atención frontal de los problemas hídricos y en la responsabilidad de transmitir el conocimiento a nuevas generaciones.

Ellos son Oscar Ibáñez Hernández, Carmen Julia Navarro y Kamel Athié Flores, destacados por la Revista como personas sobresalientes e influyentes en campos gubernamental, organismos operadores de agua potable y saneamiento, entre otros.

Óscar Ibáñez Hernández, es director ejecutivo de la Junta Central de Aguas y Saneamiento (JCAS); Carmen Julia Navarro de la Junta Municipal de Aguas y Saneamiento de la ciudad de Chihuahua (JMAS) y Kamel Athié Flores, consultor independiente, ha sido director de la Comisión Nacional de Agua (Conagua) en el estado de Chihuahua, además es una persona muy conocedora del tema.

Carmen Julia Navarro representa también a la Asociación de Mujeres Ingenieras en el Sector del Agua y es catedrática de la UACh.

El director ejecutivo de la JCAS, Óscar Ibáñez, considera que ese reconocimiento no solo es para él, sino para el trabajo de los directores de las 49 juntas en estado, “sí hay un reconocimiento al líder, en realidad es extensivo a todo el equipo de trabajo”.

Consideró que el hecho de que tres chihuahuenses hayan sido colocados en la lista de los 50 a nivel nacional, es muy significativo, además de que las tres personalidades son miembros de la Asociación Mexicana Hidráulica.

La gobernanza y el mejor uso del recurso acuífero, fueron parte de las materias que se pusieron sobre la mesa para determinar la inclusión de los tres chihuahuenses.

En entrevista, Ibáñez expresó que la administración del agua y su racionamiento, en el caso de Chihuahua, se da en un contexto de cambio climático y con la complejidad institucional por la existencia de un Tratado Internacional de Aguas con Estados Unidos.

“Chihuahua es un estado semidesértico y semiárido en dos terceras partes de su territorio. En la parte de estado que si llueve, es en la sierra, pero la mitad de la precipitación drena hacia los estados de Sonora y Sinaloa, solo una parte de ese caudal viene a dar a la Cuenca del Conchos”, explicó.

“En Chihuahua nos interesamos cada vez más por el agua porque vemos todas las implicaciones que tiene”, expresó Ibáñez.

Al referirse al tema de cómo garantizar el derecho del acceso al agua en un ambiente en donde es un recurso muy limitado y se vuelve estratégico, Ibáñez comentó que en 2015 se estimaba que había 19 acuíferos sobreexplotados, de los 61 que existen en el estado.

Para 2018, la Conagua identificó 30 acuíferos sobreexplotados, pero en 2020 la cifra subió a 44. “Esto demuestra el nivel de sobreexplotación de mantos acuíferos en el estado”, señaló Oscar Ibáñez.

Agregó que la mayor parte de la población, prácticamente el 100%, toma agua no de los ríos o de las presas, sino que todo el consumo público proviene de pozos sobreexplotados, lo que implica que se extrae más de la que se recarga y se va recuperando.

“Vivimos en una zona donde hay poca agua y la tendencia es a que cada vez haya menos, eso implica lógicamente que se debe cuidar más, usarla más racionalmente y reutilizarla, porque las condiciones de variación climática muestran que los fenómenos atmosféricos que dominan el ciclo meteorológico están cambiando”, añadió.

Como parte de las acciones de garantía al agua, recordó que desde hace más de 40 años surgió el tandeo en la dotación del líquido. En la capital no todo mundo tiene el servicio las 24 horas e incluso, una pequeña parte de los habitantes no tiene todavía servicio de agua potable entubada.

En la sierra surgieron los sistemas de recolección de agua pluvial y otros mecanismos que permiten que sus habitantes tengan acceso a este recurso y además se hacen sistemas más eficientes de riego, para garantizar por un lado el derecho al agua y por otro, evitar que emigren por condiciones de sequía.

Para Óscar Ibáñez, la expectativa para la viabilidad del agua en Chihuahua requiere de la concientización, la unión social y el respeto en el uso del agua.

“Que la población tenga este elemento en sus hogares depende de que se haga una verdadera valoración del elemento. En la medida que reflexionemos, que pensemos un poquito por el valor del agua, vamos a poder cuidarla mejor y utilizar la ciencia para cuidarla”, dijo Ibáñez.

Otra estrategia, es reutilizar el agua que se desecha para no regar con agua potable, sino con aguas tratadas, que se rebombé, reutilice y poder regar los cultivos, eso reduciría el consumo de agua potable.

Por ello, hizo un llamado a los científicos, ingenieros y tecnólogos, para buscar alternativas que ayuden a reducir el consumo de agua, por ejemplo, en los aparatos de aire acondicionado.

“Pensar en soluciones tecnológicas, como el aislamiento térmico de viviendas para reducir las necesidades de energía, tanto en invierno como de agua en el verano”, señaló.

 

Chihuahua

Daniel Chávez Morán, el chihuahuense que construyó un imperio hotelero

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Pocos empresarios mexicanos han transformado la industria turística nacional como Daniel Chávez Morán. Ingeniero civil de formación y fundador de Grupo Vidanta, nació en Delicias, Chihuahua, en el seno de una familia de escasos recursos y terminó convirtiéndose en uno de los principales desarrolladores de complejos turísticos de lujo en América Latina.

 De Chihuahua a la ingeniería civil

Chávez Morán nació el 16 de noviembre de 1951, pero tendría que dejar Chihuahua: una enfermedad de su padre obligó a la familia a mudarse a la Ciudad de México. Años más tarde estudió Ingeniería Civil en la Universidad de Guadalajara, donde se tituló a una edad inusualmente temprana. Esa formación técnica sería la base de una carrera empresarial que, décadas después, cambiaría el rostro del turismo mexicano.

De la construcción al turismo

Sus primeros pasos profesionales estuvieron ligados a la construcción. Con apenas 21 años comenzó edificando viviendas y luego participó en proyectos de infraestructura pública. Pronto identificó el enorme potencial del turismo nacional y decidió apostar por el desarrollo hotelero: en 1974 inauguró el hotel Paraíso Mazatlán, el proyecto fundacional de lo que con los años evolucionaría hasta convertirse en Grupo Vidanta, uno de los conglomerados turísticos privados más importantes del país.

 Un imperio turístico diversificado

Hoy, Grupo Vidanta opera decenas de desarrollos de lujo en destinos como Nuevo Vallarta, Riviera Maya, Los Cabos, Puerto Vallarta, Mazatlán, Acapulco y Puerto Peñasco. Más allá de los hoteles, el grupo diversificó sus inversiones hacia campos de golf, parques temáticos, desarrollos inmobiliarios, infraestructura aeroportuaria y proyectos de entretenimiento de gran escala.

Uno de sus apuestas más ambiciosas es VidantaWorld, un complejo que integra hospedaje, entretenimiento y parques temáticos bajo un mismo concepto, y que consolida a la empresa como uno de los actores clave del turismo de lujo en México.

Filantropía y reconocimiento

En paralelo a su carrera empresarial, Chávez Morán ha impulsado una intensa actividad filantrópica a través de la Fundación Delia Morán y otras iniciativas centradas en educación y apoyo a comunidades vulnerables, en particular mediante la construcción de escuelas y programas sociales. Ese trabajo, sumado al crecimiento sostenido de Grupo Vidanta, lo ha llevado a figurar de forma reiterada entre los empresarios más influyentes de México según diversas publicaciones especializadas.

Cercanía con el gobierno y controversia

En años recientes, su nombre ganó relevancia pública por su cercanía con el gobierno federal. El entonces presidente Andrés Manuel López Obrador lo nombró supervisor honorario del proyecto del Tren Maya, cargo que —según el propio empresario— ejerció sin remuneración y limitado a verificar el avance físico de la obra. Esa participación derivó en cuestionamientos políticos, tanto por su rol en el proyecto como por actividades empresariales de integrantes de su familia. Chávez Morán ha negado haber mantenido relaciones comerciales con el gobierno y ha insistido en que su papel fue exclusivamente honorífico.

Un legado que trasciende la polémica

Pese a la exposición mediática de esos episodios, Daniel Chávez Morán sigue siendo reconocido, sobre todo, por haber construido uno de los grupos hoteleros más importantes de México: un corporativo que ha generado miles de empleos y posicionado al país como destino de turismo de lujo a nivel internacional.

Para Chihuahua, y en particular para Delicias, su historia es uno de los casos de éxito empresarial más destacados surgidos en el estado: la de un ingeniero civil que transformó una visión sobre el potencial turístico de México en un corporativo con presencia internacional, dejando una huella permanente en la industria turística nacional.

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