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Vuelve a cobrar fuerza la teoría de que el coronavirus escapó de un laboratorio en Wuhan y no de un mercado de animales

Quince meses después del comienzo de la pandemia, sigue habiendo más preguntas que respuestas sobre el origen del coronavirus que mató a más de tres millones de personas en todo el mundo. ¿Se trata de un coronavirus zoonótico que saltó naturalmente de un animal al hombre a través de un huésped intermedio? ¿O se escapó de un laboratorio, más precisamente del Instituto de Virología de Wuhan, la ciudad china donde se detectaron los primeros casos en diciembre de 2019?

Nicholas Wade, uno de los más respetados periodistas científicos del mundo, intentó dar una respuesta a estas preguntas en la que es quizás la más completa investigación sobre el tema realizada hasta la fecha. Recorrer las más de 30 páginas del trabajo no deja dudas: la teoría de la fuga de laboratorio del SARS-CoV-2 no sólo es muy plausible sino, de hecho, es la más probable.

“Me parece que los defensores de la fuga de laboratorio pueden explicar todos los datos disponibles sobre el SARS 2 mucho más fácilmente que aquellos que favorecen la emergencia natural”, escribe Wade en su artículo, publicado en el Bulletin of Atomic Scientistsuna prestigiosa revista que trata temas relacionados con la seguridad mundial y las políticas públicas.

El artículo publicado en el Bulletin of Atomic ScientistsEl artículo publicado en el Bulletin of Atomic Scientists

Además de explicar por qué lo más probable es que el SARS-CoV-2 sea un virus creado en laboratorio, la investigación de Wade también da cuenta de la increíble serie de falta de controles, conflictos de interés y complicidad, tanto del régimen chino como del mundo científico, que siguen haciendo imposible determinar cómo surgió y comenzó a propagarse el virus entre humanos, algo vital para prevenir futuros brotes.

“Serie de inverosimilitudes”

El principal argumento a favor de la teoría de un virus creado en laboratorio es, según Wade, claro: el patógeno fue desde el primer momento particularmente adecuado para infectar a los humanos mientras, por el contrario, hay poca o nula evidencia que muestre una evolución natural de un virus de los murciélagos a un virus que ataca a las personas.

En su muy fundamentado artículo, Wade comparó el nuevo patógeno al virus SARS1, que que surgió en 2003 en los países del sudeste asiático, y MERS, que causa el síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio. En el caso de estos dos virus su origen animal fue identificado con relativa facilidad por los científicos, algo que no ocurrió en el caso del nuevo coronavirus.

La teoría de la emergencia natural lucha contra una serie erizada de inverosimilitudes

“Nadie ha encontrado la población de murciélagos que fue la fuente del SARS2, si es que alguna vez infectó a los murciélagos. No se ha presentado ningún huésped intermedio, a pesar de una búsqueda intensiva por parte de las autoridades chinas que incluyó la prueba de 80.000 animales”, escribió el experimentado periodista, que trabajó para The New York Times y revistas como Science Nature.

No hay evidencia de que el virus realice múltiples saltos independientes desde su huésped intermedio a las personas, como lo hicieron los virus SARS1 y MERS. No hay evidencia de los registros de vigilancia hospitalaria de que la epidemia estuviera cobrando fuerza en la población a medida que evolucionaba el virus. No hay explicación de por qué debería estallar una epidemia natural en Wuhan y en ningún otro lugar”.

Tampoco, continúa Wade, hay una buena explicación de cómo el virus adquirió su sitio de escisión de furina, una pequeña región de la proteína de espícula compuesta entidades conocidas como codones de arginina, que son comunes en humanos pero no en coronavirus como el SARS2.

Por estas razones, según Wade, “la teoría de la emergencia natural lucha contra una serie erizada de inverosimilitudes”.

El virus ya estaba bien adaptado a los humanos, como se esperaba de un virus cultivado en ratones humanizados

Por el contrario, dice Wade, “está documentado que los investigadores del Instituto de Virología de Wuhan estaban realizando experimentos (llamados “de ganancia de función” ndr) diseñados para hacer que los coronavirus infecten células humanas y ratones humanizados”. Y agrega: “Este es exactamente el tipo de experimento del que podría haber surgido un virus similar al SARS2. Los investigadores no estaban vacunados contra los virus en estudio y estaban trabajando en las condiciones mínimas de seguridad de un laboratorio. De modo que la fuga de un virus no sería nada sorprendenteEn toda China, la pandemia estalló en la puerta del instituto de Wuhan. El virus ya estaba bien adaptado a los humanos, como se esperaba de un virus cultivado en ratones humanizados. Poseía una mejora inusual, un sitio de escisión de furina, que no está poseído por ningún otro beta-coronavirus relacionado con el SARS conocido, y este sitio incluía un codón doble de arginina también desconocido entre los beta-coronavirus. ¿Qué más evidencia podría desear, además de los registros de laboratorio actualmente inalcanzables que documentan la creación del SARS2?”.

Esta foto aérea de archivo tomada el 17 de abril de 2020 muestra el laboratorio P4 en el Instituto de Virología de Wuhan en Wuhan en la provincia central de Hubei en China. (Foto de Hector RETAMAL / AFP)Esta foto aérea de archivo tomada el 17 de abril de 2020 muestra el laboratorio P4 en el Instituto de Virología de Wuhan en Wuhan en la provincia central de Hubei en China. (Foto de Hector RETAMAL / AFP)

Científicos influyentes, conflictos de interés y silencio

Entonces, ¿por qué la mayoría de los científicos impulsó desde el primer momento la teoría del origen natural?

Wade afirma que hubo dos grupos que tuvieron una “enorme influencia” en la formación de esta postura y llevó a descartar casi de inmediato la teoría de la fuga del laboratorio.

El primer grupo estuvo liderado por Peter Daszak, presidente de EcoHealth Alliance, una organización no gubernamental estadounidense que investiga las enfermedades infecciosas emergentes y recibe financiación de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH) y del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID) dirigido por el epidemiólogo de la Casa Blanca Anthony Fauci.

Daszak estuvo detrás de una carta publicada en la prestigiosa revista The Lancet en la que un grupo de 27 expertos condenaban “enérgicamente las teorías de conspiración que sugieren que COVID-19 no tiene un origen natural” y defendían a los científicos chinos. Wade observa que esa carta fue publicada el 19 de febrero de 2020, “cuando era demasiado pronto para que alguien pudiera estar seguro de lo que había sucedido”.

"Declaración en apoyo a los científicos, profesionales de salud y profesionales médicos de China que luchan contra el covid-19". La carta inspirada por Peter Daszak en The Lancet que condenaba las supuestas "teorías conspirativas" y defendía a los científicos chinos«Declaración en apoyo a los científicos, profesionales de salud y profesionales médicos de China que luchan contra el covid-19». La carta inspirada por Peter Daszak en The Lancet que condenaba las supuestas «teorías conspirativas» y defendía a los científicos chinos

El segundo es un grupo de virólogos dirigido por Kristian Andersen, del Centro de Investigación Scripps, un centro de investigación orientado a la investigación en ciencias biomédicas básicas.

Este grupo, integrado por cinco científicos, también aseguró en un artículo de opinión publicado en The Journal of Nature Medicine el 17 de marzo de 2020, que su análisis mostraba “claramente que el SARS-CoV-2 no es una construcción de laboratorio o un virus manipulado a propósito”.

Esas cartas, que según Wade fueron declaraciones políticas y no científicas, fueron “asombrosamente efectivas” para desestimar la teoría de las fugas de laboratorio.

Tras analizar los errores y las omisiones de esas declaraciones, Wade explica que nadie en la comunidad científica las verificó debido a la que llama “omertà” —la ley del silencio —que existe entre los virólogos, vinculada al temor de perder financiación para sus investigaciones.

“Las carreras pueden ser destruidas por salirse de la línea. Cualquier virólogo que desafíe la opinión declarada de la comunidad corre el riesgo de que su próxima solicitud de subvención sea rechazada por el panel de compañeros virólogos que asesora al gobierno sobre la agencia de distribución de subvenciones”, escribe Wade.

Otra razón, más inquietante, tiene que ver con los conflictos de interés de varios de los virólogos que impulsan la teoría del origen natural.

El caso más notorio es el del propio Daszak, quien a fines de 2019 contaba en una entrevista —aún visible en Youtube— lo fácil que era modificar genéticamente los coronavirus en un laboratorio y financió las investigaciones que se llevaban adelante en el Instituto de Virología de Wuhan con fondos destinados a tal fin por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Fauci.

Peter Daszak, miembro del equipo de investigación de la OMS que viajó a Wuhan. (EFE/EPA/ALEX PLAVEVSKI/Archivo)
Peter Daszak, miembro del equipo de investigación de la OMS que viajó a Wuhan. (EFE/EPA/ALEX PLAVEVSKI/Archivo)

“Si el virus SARS2 se hubiera escapado de la investigación que él financió, Daszak sería potencialmente culpable”, escribe el periodista. “Este agudo conflicto de intereses no fue declarado a los lectores de The Lancet. Por el contrario, la carta concluía: ‘No declaramos ningún conflicto de interés’”.

No es todo: Daszak también fue uno de los especialistas enviados por la OMS a China para investigar los orígenes del coronavirus, siendo uno de los expertos que recorrieron el Instituto de Virología de Wuhan. Llamativamente, el informe resultante analizó y descartó en apenas 440 palabras a la posibilidad de una fuga de laboratorio. Ese, además, fue el único sector para el que los expertos no pidieron ulteriores estudios.

Por otra parte, Wade agrega que todos los virólogos tienen un interés significativo en la cuestión del origen del coronavirus y que tiene que ver con la confianza del público en sus investigaciones.

La tormenta de indignación pública afectaría a los virólogos en todas partes, no solo en China

“Durante 20 años habían estado jugando un juego peligroso. En sus laboratorios, creaban de forma rutinaria virus más peligrosos que los que existen en la naturaleza. Argumentaron que podían hacerlo de manera segura, y que adelantándose a la naturaleza podrían predecir y prevenir los ‘derrames’ naturales, el cruce de virus de un huésped animal a las personas. Si el SARS2 hubiera escapado de un experimento de laboratorio de este tipo, se podría esperar un retroceso y la tormenta de indignación pública afectaría a los virólogos en todas partes, no solo en China”, escribe el prestigioso especialista en temas científicos.

Wade también criticó al papel de los grandes medios estadounidenses, considerando que su postura sobre el tema se vio sesgada por su oposición a Trump. “Debido a que el presidente Trump dijo que el virus se había escapado de un laboratorio de Wuhan, los editores le dieron poca credibilidad a la idea. Se unieron a los virólogos para considerar la fuga del laboratorio como una teoría de la conspiración descartable”.

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Donald Trump dijo que accedió a evidencia que relaciona al origen del coronavirus con el laboratorio en Wuhan

El papel de la “Mujer murciélago” de Wuhan

Wade también examina detenidamente el papel de Shi Zhengli, la directora del Instituto de Virología de Wuhan conocida como “Mujer murciélago” por sus investigaciones sobre los coronavirus de los murciélagos y cuyo trabajo recibió el apoyo de la organización de Daszak.

Shi, recuerda Wade, había recolectado muchos coronavirus del tipo al que pertenece el SARS2 de cuevas de murciélagos en Yunnan, en el sur de China. Su investigación se centró en las proteínas de espícula (spike) que cubren la superficie del coronavirus y le permiten ingresar a las células objetivo.

Ilustración, creada en los CDC, del nuevo coronavirus 2019, Atlanta, EEUU, 29 enero 2020.
Alissa Eckert, MS; Dan Higgins, MAM/CDC/Entregada vía REUTERS/Ilustración, creada en los CDC, del nuevo coronavirus 2019, Atlanta, EEUU, 29 enero 2020. Alissa Eckert, MS; Dan Higgins, MAM/CDC/Entregada vía REUTERS/

La científica china probó sus virus no en personas reales, sino en cultivos de células humanas y en ratones humanizados, es decir que fueron modificados genéticamente para transportar en las células de sus vías respiratorias la proteína humana que es el objetivo de los virus de tipo SARS.

“Shi Zengli se propuso crear nuevos coronavirus con la mayor infectividad posible para las células humanas. Y esta información ayudaría a predecir la probabilidad de ‘desbordamiento’, el salto de un coronavirus de murciélagos a personas“, escribe Wade. “Todavía no se puede afirmar que generó o no el SARS-2 en su laboratorio porque sus registros han sido sellados, pero parece que ciertamente estaba en el camino correcto para hacerlo”, añadió el experto.

La investigación cita a Richard H. Ebright, biólogo molecular de la Universidad de Rutgers y experto líder en bioseguridad, según el cual “está claro que el Instituto de Virología de Wuhan estaba construyendo sistemáticamente nuevos coronavirus quiméricos y estaba evaluando su capacidad para infectar células humanas y ratones que expresan ACE2 humano”.

Wade explica que los experimentos que se estaban llevando a cabo en Wuhan son de público conocimiento porque fueron financiados por fondos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, dirigido por Fauci, y de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos a través de la EcoHealth Alliance de Daszak. Esos fondos fueron aprobados a a pesar de una moratoria en vigor entre 2014 a 2017.

La doctora Shi Zhengli en una foto tomada el 23 de febrero de 2017 en el laboratorio P4 del Instituto de Virología de Wuhan (Johannes Eisele/ AFP)
La doctora Shi Zhengli en una foto tomada el 23 de febrero de 2017 en el laboratorio P4 del Instituto de Virología de Wuhan (Johannes Eisele/ AFP)

Wade agrega que los peligrosos experimentos realizados en Wuhan se estaban además realizando en condiciones posiblemente inseguras. La propia Shi dijo que todo su trabajo sobre el coronavirus se realizó con niveles de seguridad bajos, incluido uno conocido como BSL2, equivalente al nivel de bioseguridad de un consultorio de dentista estadounidense estándar y que requiere como únicas medidas de seguridad usar una bata de laboratorio, guantes y poner una advertencia de peligro biológico.

Por estos motivos, escribe Wade, el escenario de escape del laboratorio no es la conjetura de algunos teóricos de la conspiración. “No se basa en que alguien señale al Instituto de Virología de Wuhan. Es una propuesta detallada, basada en el proyecto específico que está financiando allí el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas” que se sabía que estaba llevando a cabo Shi, y en el hecho de que estaba trabajando en condiciones de seguridad “mínimas, probablemente inadecuadas”.

Comparación de dos escenarios

Aún así, por muy plausible que parezca, Wade advierte que hasta que no se publiquen los registros del laboratorio de Wuhan no hay pruebas de que el virus haya escapado de allí. En ausencia de evidencia directa, para el experto el mejor enfoque es preguntarse cuál escenario proporciona la mejor explicación, teniendo en cuenta el lugar de origen, la evolución natural y las características del virus.

Sobre el origen, Wade escribe que los murciélagos que albergan a los virus más cercanos al SARS-CoV-2 viven en cuevas en Yunnan, en el sur de China.

Un trabajador con traje protector en el mercado cerrado de Wuhan, provincia de Hubei, China, el 10 de enero de 2020 (REUTERS/Stringer/archivo)Un trabajador con traje protector en el mercado cerrado de Wuhan, provincia de Hubei, China, el 10 de enero de 2020 (REUTERS/Stringer/archivo)

“Si la pandemia hubiera comenzado infectando a las personas que viven alrededor de las cuevas, eso favorecería fuertemente la emergencia natural. Pero la pandemia estalló en Wuhan, a casi 1.500 kilómetros de distancia”, en una época del año en que los murciélagos entran en hibernación. En el escenario de emergencia natural, es difícil ver cómo el virus estalló naturalmente en algún lugar fuera de Wuhan y luego apareció en la ciudad sin dejar ningún rastro de su origen en otro lugar, según Wade.

Todo lo contrario en el caso de la fuga del laboratorio: los investigadores del Instituto de Virología de Wuhan estaban creando virus peligrosos en condiciones de seguridad inadecuadas. “Si se hubiera generado allí un virus con la infecciosidad inesperada del SARS2, su escape no sería ninguna sorpresa”.

Con respecto a la evolución natural, Wade explica que los virus que saltan a nuevos huéspedes generalmente necesitan muchas mutaciones para perfeccionar su adaptación a la nueva especie objetivo. Sin embargo, el SARS2 se adaptó enseguida casi perfectamente a las células humanas y apenas ha cambiado desde entonces. Esto es difícil de explicar en el escenario de emergencia natural. Pero desde el escenario del escape del laboratorio es más obvio: el virus se estaba cultivando en ratones humanizados, por lo que se adaptó bien a las personas desde el principio.

“Los defensores de la fuga de laboratorio bromean diciendo que, por supuesto, el virus SARS2 infectó una especie huésped intermedia antes de propagarse a las personas, y que lo han identificado: un ratón humanizado del Instituto de Virología de Wuhan”, escribe Wade.

Respecto a las características del virus, Wade dice que hay que enfocarse en una pequeña región de la proteína de espícula del SARS-CoV-2 llamada sitio de división de furina, compuesto por 12 unidades de su genoma de 30.000 unidades.

El SARS-CoV-2 aislado de un paciente en los EE. UU. Se muestran partículas de virus emergiendo de la superficie de células cultivadas en el laboratorio. Los picos en el borde exterior de las partículas del virus dan a los coronavirus su nombre, en forma de corona. (NIAID-RML a través de REUTERS)El SARS-CoV-2 aislado de un paciente en los EE. UU. Se muestran partículas de virus emergiendo de la superficie de células cultivadas en el laboratorio. Los picos en el borde exterior de las partículas del virus dan a los coronavirus su nombre, en forma de corona. (NIAID-RML a través de REUTERS)

El especialista explica que un virus generalmente adquiere insertos como este al intercambiar accidentalmente unidades genómicas con otro virus cuando ambos invaden la misma célula. Pero ningún otro virus conocido en el grupo de SARS2 tiene este inserto de 12 unidades.

Los defensores de la teoría de la emergencia natural argumentan que el virus podría haber adquirido el inserto de células humanas después de haber saltado a las personas. Sin embargo, nadie ha encontrado todavía la población humana en la que el virus podría haber evolucionado de esta manera. El inserto también contiene entidades conocidas como codones de arginina, que son comunes en humanos pero no en coronavirus como el SARS2.

Bajo el escenario de escape de laboratorio, el inserto es fácil de explicar. Wade citó a Steven Quay, un empresario de biotecnología que afirmó que “desde 1992, la comunidad de virología ha sabido que la única forma segura de hacer que un virus sea más letal es darle un sitio de división de furina”. Además, se han publicado al menos 11 experimentos de este tipo, incluido uno de la doctora Shi.

Wade también cita al eminente virólogo David Baltimore, ex presidente de CalTech y descubridor de una enzima utilizada en todas las pruebas COVID basadas en PCR, diciendo: “Cuando vi por primera vez el sitio de escisión de la furina en la secuencia viral, con sus codones de arginina, le dije a mi esposa que era la prueba irrefutable del origen del virus. Estas características suponen un poderoso desafío a la idea de un origen natural para SARS2 “.

¿Quién tuvo la responsabilidad última?

Finalmente Wade se pregunta quiénes son los principales responsables en caso de que se confirme que el virus realmente se haya originado en un laboratorio.

El especialista apunta en primer lugar a los virólogos chinos. Aunque Wade reconoce que algunos, como Shi, se capacitaron en Estados Unidos y Europa y seguían las mismas reglas internacionales, “si el virus se escapó de su laboratorio, se merecen la censura mundial por un accidente previsible que ya ha causado la muerte de tres millones de personas”.

Hicieron todo lo posible para manipular la investigación de la OMS sobre los orígenes del virus

En segundo lugar, los responsables son las autoridades chinas -con Xi Jinping a la cabeza-, que han hecho todo lo posible por ocultar la naturaleza de la tragedia y su responsabilidad en ella. “Suprimieron todos los registros del Instituto de Virología de Wuhan y cerraron sus bases de datos de virus. Publicaron un goteo de información, gran parte de la cual puede haber sido completamente falsa o diseñada para desviar y engañar. Hicieron todo lo posible para manipular la investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes del virus y llevaron a los miembros de la comisión a una infructuosa carrera. Hasta ahora han demostrado mucho más interés en desviar la culpa que en tomar las medidas necesarias para prevenir una segunda pandemia”, es la demoledora opinión de Wade.

El director de la OMS Tedros Adhanom y el presidente chino Xi jinping durante un encuentro en enero de 2020 (Naohiko Hatta via REUTERS/archivo)El director de la OMS Tedros Adhanom y el presidente chino Xi jinping durante un encuentro en enero de 2020 (Naohiko Hatta via REUTERS/archivo)

En tercer lugar, Wade apunta a los virólogos de todo el mundo que conocían mejor que nadie los peligros de potenciar los virus naturales, y aún así no pudieron resistir la tentación. Su seguridad de que los beneficios eran reales y los riesgos que se podían contener no eran correctos. “Hasta ahora, los beneficios de la investigación para prevenir futuras epidemias han sido nulos y los riesgos son enormes”, escribe Wade.

Nicholas Wade así concluye su investigación: “Las personas de todo el mundo que han estado prácticamente confinadas en sus hogares durante el último año podrían querer una respuesta mejor que la que les están dando los medios. Quizás, con el tiempo, aparezca una. Después de todo, cuantos más meses pasen sin que se consiga una evidencia favorable, menos plausible resultará la teoría de la emergencia natural. Puede que la comunidad internacional de virólogos llegue a ser considerada un referente falso, movido por sus propios intereses. La idea, llena de sentido común, de que la aparición de una pandemia en Wuhan quizá haya tenido que ver con el hecho de que en Wuhan se preparaban virus de nuevo cuño y máximo riesgo en condiciones inseguras podría finalmente desplazar la insistencia ideológica de que nada de lo que diga Trump puede ser cierto. Y luego que comience el ajuste de cuentas”.

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Australia quiere ‘destronar’ a México con bebida de agave propia

Si estás buscando un símbolo del ascenso meteórico del tequila en los últimos años, una granja de agave a gran escala en el interior de la Gran Barrera de Coral de Australia, a casi 13 mil kilómetros de México, podría ser un buen lugar para comenzar.

La plantación pertenece a Top Shelf International Holdings, una empresa de bebidas alcohólicas con sede en Melbourne que cotiza en la bolsa de valores australiana en diciembre y ya comercializa vodka y whisky en el mercado nacional. Y ahora planea internacionalizarse con las bebidas de agave, uno de los licores fuertes de más rápido crecimiento en el mundo.

Pero no llames tequila al producto. Así como el champán solo se puede hacer en una parte de Francia, el “tequila” es exclusivo de áreas específicas de México. Las palabras “mezcal” y “raicilla” también están prohibidas.

La granja Top Shelf es una apuesta a largo plazo por la planta cerosa teñida de azul, que crece a la luz de la luna y tarda unos seis años en madurar. Los granos para destilar como el trigo, la cebada y el centeno tienen un ciclo de 12 meses.

La oficina del director ejecutivo, Drew Fairchild, apunta a una facturación anual de 100 millones de dólares australianos (77.7 millones de dólares estadounidense) de la bebida de agave aún sin nombre de Top Shelf cuando llegue a las tiendas en el extranjero. Podría llegar a puntos de venta selectos en Los Ángeles tan pronto como a fin de año, dijo.

“En el lado del agave, nos gustaría lanzarlo no solo en Australia, sino también en los Estados Unidos desde el principio”, dijo Fairchild. “Será un mercado de nueve mil millones para cuando llevemos nuestro licor solo al mercado de Estados Unidos”.

Top Shelf espera crear bebidas con un sabor exclusivamente australiano, influenciado por las características del suelo del país. Los bebedores pueden esperar notas de miel, cáscara de lima y hierba cortada, dice la compañía.

China es otro mercado potencial en el futuro. Australia se convirtió en el principal exportador de vino a la segunda economía más grande del mundo en 2019, vendiendo 1.2 millones de productos allí ese año. Los aranceles prohibitivos cerraron efectivamente el comercio en noviembre pasado.

La industria del vino “convirtió el mercado nacional en un mercado de exportación internacional”, dice Fairchild. “No hay ninguna razón por la que no podamos hacer lo mismo”.

Comenta que Top Shelf está comenzando a recibir consultas sobre sus whiskies de distribuidores chinos que están buscando nuevos productos ahora que el vino está fuera de la mesa.

“Tenemos suerte de tener escala”, dijo, “para empezar a poder acceder a ese mercado. Será interesante ver cómo se desarrolla“.

Si bien Australia tiene otras plantaciones de agave en Queensland y Australia Occidental, la granja de Top Shelf es, con mucho, la más grande, y su enfoque en la producción de bebidas alcohólica en lugar de biocombustible es inusual.

Pero aunque el agave australiano es una rareza, el valor de la novedad puede no ser suficiente para ganarse a los bebedores estadounidenses, los mayores consumidores de tequila. Con el mercado de microdestiladores bastante saturado (Kendall Jenner lanzó su propio tequila en febrero e incluso George Clooney era dueño de una marca), tomar participación de mercado de gigantes como Bacardi y Don Julio será un desafío.

El tequila mexicano será difícil de desplazar a los ojos de los consumidores, según Alex Gilmour, gerente del bar de tequila Cantina OK! en Sydney, que visita regularmente el país para comprar licores a productores locales.

“Creo que será difícil” competir, dijo. “Estos productores lo han estado haciendo con su método durante generaciones”.

Aún así, el auge del agave no muestra signos de desaceleración todavía. Eso es especialmente cierto en el extremo superior del mercado, según el investigador IWSR. Se prevé que las ventas de licor de agave crezcan un 4.2 por ciento anual en los cinco años hasta 2024 en 19 mercados clave, y se espera que las ventas premium aumenten un 8.8 por ciento, alcanzando un valor de casi nueve mil millones de dólares.

El potencial en la región de Asia Pacífico también parece prometedor, con un crecimiento anual en China, India, Japón, Tailandia y Australia proyectado colectivamente en un ocho por ciento. Coa de Hong Kong, ungido el jueves como el mejor bar de Asia, ofrece un menú de 41 páginas de bebidas de agave.

Fuente: El Financiero

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Volvieron las fiestas callejeras a España: terminó el estado de alarma por el coronavirus y hoy comienza un nueva normalidad(FOTOS)

Miles de jóvenes salieron esta madrugada a las calles y plazas de las grandes ciudades españolas para celebrar el fin del estado de alarma, sin medidas de seguridad contra la pandemia, lo que obligó a actuar a la policía en muchas ocasiones.

Tras seis meses de limitaciones a la movilidad, con cierres perimetrales en las regiones y toque de queda nocturno, España estrena hoy un nuevo periodo, con restricciones más laxas y avisos de precaución, para que no repunte la pandemia de coronavirus.

NOCHE DE FIESTAS

En Madrid, la primera noche sin estado de alarma ni toque de queda fue una multitudinaria celebración de miles de jóvenes bebiendo, y bailando en las calles y plazas más céntricas de la capital, que parecían festejar la Nochevieja.

De hecho, en la Puerta del Sol, donde cada 31 de diciembre se celebra el fin de año, la Policía Local tuvo que desalojar la zona ante la concentración de gente que esperaba a que el icónico reloj de la plaza marcara las doce de la noche y decayese el estado de alarma.

(EFE)(EFE)

Lo mismo ocurrió en Barcelona, donde la medianoche se recibió con petardos y gritos de alegría, y a partir de entonces por las calles de la ciudad empezaron a circular barceloneses y turistas dispuestos a reencontrarse con la noche, después de meses de toque de queda, que dejaba las calles vacías antes de medianoche.

Otros muchos barceloneses optaron por fiestas en pisos particulares, pues por primera vez en meses no había que mirar el reloj para volver a casa cumpliendo con la normativa.

"Macrobotellón" en Barcelona (REUTERS/Nacho Doce)«Macrobotellón» en Barcelona (REUTERS/Nacho Doce)

La situación se repitió en otras ciudades españolas como Sevilla, Salamanca, Bilbao o San Sebastián.

Pero si la noche fue de fiesta para los jóvenes, para la policía fue un tiempo de trabajo, ya que tuvieron que actuar para disolver muchas de esas concentraciones.

(EFE)(EFE)

En Madrid, esta madrugada hubo más de 450 intervenciones de la Policía Municipal, informó hoy el alcalde de la ciudad, José Luis Martínez-Almeida, quien tildó de “lamentables” las escenas vividas.

Algo similar ocurrió en Barcelona, donde los agentes desalojaron a unas 6.500 personas en 31 puntos de la ciudad por formar aglomeraciones y no cumplir con las medidas para evitar contagios por la covid-19, una actitud que la Policía regional de Cataluña calificó hoy como “insolidaria”.

En algunas zonas, la cantidad de gente agolpada hizo que la policía tuviera que intervenir (REUTERS/Nacho Doce)En algunas zonas, la cantidad de gente agolpada hizo que la policía tuviera que intervenir (REUTERS/Nacho Doce)
La fiesta en Barcelona (REUTERS/Nacho Doce)La fiesta en Barcelona (REUTERS/Nacho Doce)

PREOCUPACION ANTE LAS REUNIONES MASIVAS

Las imágenes vividas esta madrugada de aglomeraciones de personas, sin ninguna prevención, causaron preocupación entre las autoridades.

(EFE)(EFE)

Uno de los primeros en reaccionar fue el exministro de Sanidad, Salvador Illa, actualmente líder de los socialistas catalanes, quien este domingo pidió “responsabilidad” y que se respeten las recomendaciones sanitarias porque, aunque se haya acabado el estado de alarma, “la pandemia continúa”.

”Hay que ser constantes en el seguimiento de las recomendaciones sanitarias y en el ejercicio de la responsabilidad”, indicó Illa en un mensaje a través de las redes sociales.

(EFE)(EFE)

También el alcalde de Madrid insistió este domingo en que la libertad, de la que ha hecho bandera su partido, el conservador PP, “no consiste en hacer botellones”, que es como se llama en España a las reuniones de jóvenes al aire libre para beber y escuchar música.

UNA NUEVA NORMALIDAD

España deja desde hoy de estar en estado de alarma, lo que significa que se podrá viajar entre regiones, salvo en áreas concretas de alta incidencia que sean susceptibles de poder cerrarse, y el toque de queda se levantará de forma generalizada en los territorios.

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España vive su primer día laborable sin estado de alarma

Esta medida excepcional, que supuso una limitación de derechos, con limitaciones en la movilidad, se aprobó en marzo del año pasado para contener y poner freno a la COVID-19 y, tras levantarse en junio, se volvió a establecer en octubre, en plena segunda ola de la pandemia.

El Gobierno obtuvo entonces la autorización del Congreso para que fuera por un periodo de seis meses, que finalizó a las 24.00 horas de ayer.

(EFE)(EFE)

Hoy, con la pandemia en retroceso, España vuelve a lo que se ha dado en llamar “nueva normalidad”, ya que, aunque se recupera la movilidad, habrá que seguir cumpliendo ciertas medidas de seguridad como el uso de la mascarilla, una cierta limitación de aforos y distancia interpersonal.

Porque el virus todavía está activo y no cesan los nuevos casos detectados y los fallecimientos, aunque está el respiro del avance en la vacunación, con más de 19 millones de dosis administradas sobre una población de 47,3 millones de habitantes.

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