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La inflación en octubre desacelera a 3.57%, recuperando niveles de agosto

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El índice de precios al consumidor muestra una notable disminución, en medio de expectativas moderadas del mercado, fortaleciendo la estabilidad económica

En el mes de octubre, la inflación anual en México registró una moderada disminución, situándose en un 3.57 por ciento, tras haber alcanzado un 3.76 por ciento en septiembre. Este descenso refleja una desaceleración en el incremento de los precios, que en octubre fue de 0.36 por ciento respecto al mes anterior. La disminución evidencia una tendencia de estabilización en los niveles de inflación, que ha sido motivo de atención para bancos centrales y analistas económicos.

Los datos recientes también destacan un comportamiento distinto en los componentes del índice de precios. El segmento subyacente, que incluye bienes menos volátiles como alimentos, servicios y vivienda, aumentó un 0.29 por ciento mensual y un 4.28 por ciento anual. Por otra parte, el índice no subyacente, compuesto por productos con precios más sujetos a cambios bruscos como frutas, energéticos y tarifas gubernamentales, presentó un alza mensual de 0.63 por ciento y un incremento anual de 1.18 por ciento. Estas cifras reflejan la estabilidad relativa en los precios de los productos básicos, aunque todavía existen variaciones en ciertos rubros.

Este comportamiento de la inflación en octubre se enmarca en un escenario donde expertos del mercado habían proyectado una tasa cercana al 3.56 por ciento, observándose una tendencia a la desaceleración tras un ciclo de aumentos recientes. La recuperación de niveles de inflación similares a los de agosto sugiere una posible llegada a un equilibrio en los precios, lo cual puede favorecer las políticas económicas y las decisiones de inversión en el país.

Este ajuste en la inflación, si bien es positivo, también requiere monitoreo constante para comprender su impacto en la economía local y en las estrategias de consumo de las familias mexicanas.

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Tasas de interés: claves para entender créditos e inversiones

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Las tasas de interés son uno de los principales factores para determinar el costo de un crédito y el rendimiento de una inversión, aunque su funcionamiento continúa siendo desconocido para muchas personas.

De acuerdo con especialistas financieros, las tasas de interés representan el costo de usar dinero prestado o la recompensa por ahorrar e invertir recursos en lugar de gastarlos de inmediato. Su análisis permite identificar si un financiamiento resulta más caro o accesible y también calcular el rendimiento esperado de una inversión.

Entre los principales tipos de tasas de interés se encuentra la tasa fija, que permanece sin cambios durante toda la vigencia de un crédito o inversión. Por ejemplo, si una persona contrata un crédito hipotecario con una tasa fija anual de 12 por ciento, ese porcentaje no se modificará durante el plazo acordado.

También existe la tasa variable, cuyo comportamiento depende de factores externos, como los movimientos en las tasas de referencia del Banco de México. Este tipo de tasa puede aumentar o disminuir con el tiempo, lo que impacta directamente en el monto a pagar.

Otra clasificación corresponde a la tasa nominal, que es la que comúnmente aparece en anuncios financieros y no contempla el efecto de la inflación. En contraste, la tasa real refleja el rendimiento efectivo una vez descontada la inflación.

En el caso de los créditos con tasa fija, los pagos se mantienen estables, lo que brinda mayor certidumbre a quienes buscan evitar variaciones derivadas de la economía. Sin embargo, los especialistas recuerdan que además de la tasa deben considerarse otros costos como comisiones, plazos, amortizaciones y penalizaciones.

Por otro lado, las tasas variables implican un mayor nivel de riesgo, ya que pueden beneficiar o afectar al usuario dependiendo de las condiciones del mercado.

En materia de inversiones, los rendimientos pueden calcularse mediante interés simple o compuesto. El interés simple se genera únicamente sobre el monto inicial invertido, mientras que el compuesto considera tanto el capital original como los intereses acumulados.

Especialistas explican que el interés compuesto permite un crecimiento acelerado del dinero a largo plazo, especialmente cuando la capitalización ocurre de manera frecuente. Como ejemplo, una inversión de 100 pesos con rendimiento anual de seis por ciento durante 20 años alcanzaría 320 pesos con interés compuesto, mientras que con interés simple llegaría a 220 pesos.

Hasta el momento, especialistas recomiendan analizar el tipo de tasa y las condiciones financieras antes de contratar un crédito o realizar una inversión.

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