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¿Es usted un Hipster?

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Nadie se reconoce hipster. Obvio: lo que los define es que son diferentes y no siguen tendencias. Es la moda de no estar a la moda. El hipster es un consumidor de cultura alternativa, sofisticado y culto, altamente tecnologizado, que usa poleras con mensajes irónicos, pantalones pitillo, pañuelo palestino y anteojos de marco grueso de carey.  

Buscan ser alternativos; escapan de la moda, reniegan de su tribu, pero se reproducen por doquier. Si bien tratan de estar fuera de lo in, es esa misma obsesión por escapar de lo establecido lo que los hace caer en esta subcultura. El último Lollapalooza fue una verdadera pasarela de este grupo, aun cuando entre ellos mismos no se reconocen como «hipsters».

En Chile, según el sociólogo Raúl Zarzuri, investigador del Centro de Estudios Socioculturales, Cesc, «este tipo de estilo se introduce en los jóvenes de sectores más acomodados de nuestro país o que gozan de un cierto bienestar, pero que al mismo tiempo combinan con un tipo de pensamiento más de avanzada culturalmente, o sea, abierto al mundo y por lo tanto no tan conservadores».

El hipster es un consumidor de cultura alternativa, sofisticado y culto, conocedor de las últimas tendencias independientes y de vanguardia. Este personaje es una suerte de yuppie intelectual que, a diferencia de otros bohemios, no reniega de la cultura popular y sus expresiones mundanas. Al contrario, el hipster es hijo de la tolerancia y la convivencia de gustos diversos presentes en el mundo de hoy.

La subcultura hipster es ante todo una tendencia intelectual y artística. Es un movimiento postmodernista, que tiende a rescatar ideas y modas pasadas para descontextualizarlas, reinterpretarlas y aplicarlas a las tendencias actuales. Los hipsters se precian de tener gustos, actitudes y opiniones que se califican como sofisticadas y vanguardistas. Ellos disfrutan de las exploraciones urbanas que combinan sus gustos pop con sus inquietudes alternativas.

Para Gabriela Bravo, publicista y redactora creativa, «son personas con intereses «alternativos» en cuanto a moda, música, cine, y estilo de vida a nivel general. (…) A diferencia de otras tribus urbanas, ellos no se clasifican como hipsters porque encasillarse dentro de un grupo con gustos afines sería reconocer ser igual a otro, y eso es absolutamente lo opuesto a lo que buscan». Porque, según ella explica, el origen de los hipsters está en la necesidad de diferenciación.

Zarzuri señala que «dado el carácter de moda, es difícil que (los hipsters) puedan asumirse como lo hacían otras expresiones identitarias juveniles, donde el ‘orgullo de pertenencia’, que originaba la adscripción identitaria, les permitía a los jóvenes decir orgullosamente: ‘soy punk’, ‘soy hiphopero’ o graffitero’, o ‘emo’ u ‘otaku'».

Siguiendo el rastro

Los hipsters originales surgieron en la década de los ’40. El estilo de vestir, el humor negro, la jerga, la actitud relajada, la pobreza autoimpuesta y la libertad sexual los identificaba.

Cuando esta tribu urbana envejeció, inventaron el entonces peyorativo término «hippie» para referirse a los jóvenes que los siguieron. De los hippies se pasó a los yuppies (jóvenes profesionales, de posición social y económica elevada) para volver nuevamente a los hipsters.

Blogs, FB, Twister, iPod…

Los hipsters de hoy siguen siendo alternativos, pero alternativos tecnologizados. Hoy tienen blogs, bajan música por internet, participan de YouTube, se suman a Facebook, Twitter, Tumblr o My Space, están conectados a su iPod y con un celular último modelo.

Zarzuri sostiene que «la cultura moderna es altamente tecnologizada y visual. La visualidad juega un papel importante hoy en día en las construcciones de la identidad en los jóvenes. Lo significativo es que me puedan ver, o sea, existo mientras me ven. Esto es precisamente lo que ocurre en internet. Mientras más aparezco, mientras más me ven, más ‘soy’ como sujeto».

Y en este punto es donde está la paradoja de los hipsters, porque quieren ser vistos, pero de manera alternativa. Dicha necesidad obviamente se traslada a la moda.

Quiénes son

Muchos de ellos pertenecen al ámbito de las artes, la tecnología y las letras. De acuerdo con estas preferencias, buscan profesiones que les permitan canalizar creativamente sus inquietudes intelectuales: artes visuales, fotografía, música, comunicaciones y carreras humanistas de diversos tipos. Generalmente tienen un blog, aunque ello no significa que todos tengan una ideología con un marco teórico o postura social crítica, como ocurre con otras tribus urbanas. Y precisamente esa falta de consistencia es la que les ha valido un sinfín de críticas.

Por lo mismo, no es posible catalogarlos como neo hippies, como se les han llamado en diversos artículos, ya que los hipsters carecen de la ideología que poseía el sesentero movimiento. «En términos más académicos, los hippies han sido vistos por las estudiosos de los jóvenes y sus culturas como un ‘contracultura’, o sea, constructores de un ‘proyecto de vida societal’ con una estructura de normas y valores y también de cultura que entraba en conflicto con la cultura parental y hegemónica», dice Zarzuri, de la misma manera que el movimiento tenía una consistencia entre su ideología y su propuesta, a diferencia del grupo actual.

Ropa vintage, pantalones pitillos, cotelé café

La moda hipster es un elemento ecléctico. Su fetiche es la ropa usada o reciclada vintage, pantalones pitillos, camisas leñadoras a cuadros, zapatillas de colores como Nike, Reebok , Vans o Converse de caña alta en todas sus presentaciones, poleras con mensajes irónicos o totalmente lisas y con apariencia deslavada. Les encanta el cotelé café; utilizan en el cuello la kufiyya o pañuelo palestino; las mujeres usan abrigos de piel y leggings.

Casi elemental de su sello son los lentes con marco grueso de carey aunque no los necesiten. Circulan a pie, con su infaltable bolso cruzado de tela o de cuero viejo. Utilizan anteojos Wayfarer, los necesiten o no.

Pero por sobre todo, «lo fundamental en la vestimenta son los accesorios, porque unos jeans son unos jeans en cualquier parte del mundo, entonces los accesorios permiten personalizar el look. Sombreros, anteojos grandes o con diseños, bufandas, prendedores, etc.» opina Gabriela Bravo.

El corte de cabello es también básico. El estilo debe ser limpio pero casual, con cortes convencionales casi sin peinar para indicar el rechazo a los convencionalismos del resto de la sociedad.

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Miles esperan lugar en la UACH: ya están listos los resultados del examen de admisión

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La Universidad Autónoma de Chihuahua recibió de manera oficial los resultados del examen de admisión aplicado a aspirantes de nuevo ingreso, evaluación que estuvo a cargo del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL).

La entrega formal de los resultados se realizó ante la notaria pública número 13, Rosalinda Ramos Ríos, con el propósito de garantizar certeza jurídica, transparencia y legalidad en todo el proceso, conforme a los lineamientos establecidos para este tipo de evaluaciones.

En esta etapa participaron más de cuatro mil aspirantes, quienes presentaron el examen el pasado 5 de diciembre, tanto en modalidad presencial como virtual, como parte del mecanismo de ingreso a los distintos programas académicos que ofrece la máxima casa de estudios del estado.

La UACH informó que la publicación de los resultados se lleva a cabo en estricto apego a la Ley de Protección de Datos Personales del Estado de Chihuahua, por lo que la consulta se realiza únicamente mediante el número de folio asignado a cada sustentante, sin mostrar nombres ni información sensible.

Las y los aspirantes pueden verificar su estatus dentro del proceso de ingreso a través del sistema oficial habilitado por la universidad, donde se reflejan los resultados correspondientes a esta evaluación.

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