Opinión
¿Qué p*do con Qatar? Por José Luis Font

José Luis Font
No, no es Dubái; no hay terroristas; no intercambian mujeres por camellos en el súper; y tampoco hay calles hechas de oro o la gente se baña en petróleo. Es un país bastante normal qué, como todos, tiene sus cosas chingonas y otras no tanto.
Tampoco me voy a hacer el interesante y mentirles en decir que soy un experto y que yo ya me sabía la historia y particularidades de Qatar antes de mudarme para acá y qué todo me resultó tan normal como una ida al Oxxo en San Martin de las Pepitas; la realidad es que, aunque sé de la existencia de Qatar desde el 2010 que fue votado para ser sede del Mundial, vivir y entender a un país va más allá de lo que uno pueda consultar en Wikipedia o Google.
Siempre llegar a un lugar nuevo conllevará un shock cultural en mayor o menor grado y llegar a uno tan lejos, con una religión distinta a la(s) conocida(s) y costumbres tan alejadas a la de uno, si te saca de pedo de repente.
Los temas recurrentes en pláticas con mis amigos son siempre sobre sise puede chupar o no, qué rollo con las mujeres “tapadas”, los jeques y el dinero que fluye por aquí. Y trataré de estarles disecando un poco estos temas sin aburrirlos demasiado.
Como mexicano, desafortunadamente, llegar a un lugar con un poquito más de orden, civismo y estado de derecho es motivo de asombro y Qatar impacta más por la increíble seguridad que se vive y se siente. Uno se acostumbra a vivir con tal tranquilidad demasiado rápido; no he hecho el experimento aún, pero apostaría mi brazo izquierdo que, si dejo mi cartera en la calle, al día siguiente no solamente seguiría allí pero sin duda me verían medio jodidón y también le meterían algunos Riyals (la moneda local) para pagar mis tarjetas de crédito. Poder caminar en la calle a cualquier hora sin el temor de que te salga un cabrón de la coladera para tumbarte tus pertenencias es un placer que me recuerda con tristeza a lo normalizado que está ennuestro país el vivir con miedo o cuidándonos el culo 24/7; esa mamada de abrazos y no balazos meparece infame, debería de haber consecuencias efectivas para todos esos hijos de la chingada haciendo dagas.
Los atuendos de las mujeres islámicas es un tema tan amplio que podría tener su propio blog para tratar de explicar, pero la realidad esque el cubrirse con un Hijab, Niqab, Al-Amira, Shayla, Khimar, Chador o una Abaya es, mayoritariamente, una decisión personal de las mujeres para cumplir con la modestia que vigilan en su religión ycultura. Naturalmente hay ciertos países, regiones o familias que podrán ser más estrictos en aplicar sus tradiciones y existe la tan controversial Burka, pero aquí en Qatar, es decisión personal.
No lo entendemos porque es simplemente algo que no estamos acostumbrados y es desconocido, pero existen en casi todas las religiones prácticas similares donde mujeres deciden guardar cierta prudencia que se les sugiere.
La manera en que trato de aterrizar este tema cuando sale a colación es recordar cómo nosotros, en México, muchas de las mujeres, por decisión propia, viven en casa de sus padres hasta que se casan; esta costumbre le puede parecer lo más raro, retrógrada y machista a alguien en Finlandia, Alemania o Nebraska porque no lo relacionan con sus tradiciones y su sentido propio de “normalidad”. Y, sin duda, habrá papás mas tradicionales, conservadores o machistas que no lepermitan a sus hijas irse a dar una escapadita con el galán en turno hasta que no se cumplan los pasos según las escrituras, pero al final las que deciden guardar esa costumbre,lo hacen por convicción propia.
Contrario a lo que muchos puedan pensar, aquí la mujer tiene un gran valor a la sociedad y el respeto que se merecen. Existe un hospital de primerísimo nivel mejor de lo que yo he visto en Europa o Estados Unidos dedicado a la mujer, la maternidad y los niños; hay mujeres que ocupan puestos de gran responsabilidad en empresas privadas o de gobierno y tan solo la Sheikah Moza bint Nasser, esposa del padre Emir y madre del actual Emir, es un símbolo de cultura, arte,moda, progreso y es, hoy por hoy, una de las más grandes lideresas en diferentes causas sociales de alrededor del mundo. Así que no, las mujeres no están encerradas, tapadas a la fuerza o tratadas de segunda, tienen el mismo derecho de hacérsela de pedo a uno como en cualquier otra parte del mundo.
Ahora bien, según la ley islámica, loshombres pueden tener hasta 4 esposas, pero todas tienen que ser tratadas por igual y, más importanteaún, la mujer o mujeres tienen que estar de acuerdo con las esposas quese vayan agregando y aún así la gran mayoría decide tener solo una; y coincido, aguantar a una está cabrón ¿como pa’qué más?
Como todo país “nuevo”, Qatar aún tiene muchos retos y temas por resolver, no existe lugar perfecto; por ejemplo, ha habido mucho ruidoacerca de los derechos laborales en torno a la construcción de los estadios para el Mundial de este año y aunque no soy experto en la materia he podido atestiguar de primera mano decenas de países mucho más jodidos y menos dispuestos a arreglar sus fallas en torno a este tema (o varios otros para ese caso) como aquí. En Qatar, no se pagan impuestos sobre el ingreso y la base obrera gana bastante mejor en comparación con muchos países lo que les permite estar enviando remesas de regreso asus casas y darles a sus familias una vida un poco mejor; la medicina pública es buena y gratuita para todos pero aún hay una tremenda disparidad entre los que más y menos tienen y, efectivamente hay “patrones” que tratan de la chingadaa la ayuda doméstica que hay en casa… pero, repito, lo he visto aquí ylo he visto con la Señora Copetona de Polanco un martes cualquier; gente culera hay en todos lados y aquí la verdad es que le están echando ganas en mejorar en varios frentes.
Lo que quiero transmitir es que, aúncon sus temas, es un país que le invierte amplia y activamente a la educación, seguridad social, arte, cultura, innovación, tecnología y tantas otras cosas que países como nuestro México, lindo y querido debieran emular.
Y hablando de México…. aquí se puede chupar y chupar bien.
Y aunque no es Las Vegas con una ofertainterminable de antros, bares, tuguriosdiversos, cantinas y demás centros deentretenimiento etílico, hay bastante yvariada oferta para todos los gustos, colores y sabores.
La siguiente entrada estará dedicada a estetema que ha sido mi tesis durante la mayorparte de mi vida adulta y que me hagenerado una gran cantidad de historiaspara el libro que algún día escribiré. Todo sea por la anécdota.
¡Salaam Alaikum!
Opinión
Andy: un apellido no basta. Por Caleb Ordóñez T.
Andrés Manuel López Beltrán heredó uno de los apellidos más poderosos de México. También heredó algo mucho más difícil de cargar: la costumbre nacional de nunca verlo a él, sino siempre a través de su padre.
Ser hijo de un expresidente ya es complicado. Serlo de Andrés Manuel López Obrador es otra categoría: crecer bajo la sombra de un hombre al que millones consideran el político más transformador de su generación y otros millones culpan de buena parte de los problemas del país. AMLO no admite tibieza. Y ahora Andy descubre que la polarización también se hereda, con intereses acumulados.

Caleb Ordoñez Talavera
Durante años estuvo cerca del poder institucional sin asumir formalmente sus costos. Participó en la construcción del movimiento de su padre, tuvo influencia real dentro del obradorismo, pero respetó, al menos públicamente, el acuerdo familiar de no buscar cargos de elección mientras López Obrador gobernara. El sexenio terminó. El acuerdo, también.
El aparato
En 2024, Andy asumió la Secretaría de Organización de Morena, el puesto que en cualquier partido mexicano equivale a controlar buena parte del músculo: padrón, estructura territorial y movilización. Bajo su gestión, Morena presumió haber superado los 12 millones de militantes, una cifra extraordinaria que también despertó cuestionamientos sobre el proceso de afiliación. El partido la presenta como prueba de que el movimiento puede seguir creciendo aun sin su fundador al frente.
Después, de pronto, prácticamente desde la nada, dejó el cargo para buscar una diputación federal por Tabasco en 2027. Quizá sea un movimiento inteligente (o un salvavidas político) pues cambia el control del aparato por legitimidad de urna, algo que ningún acuerdo familiar ni ninguna cercanía con Palacio Nacional pueden regalarle. Es también, para sus adversarios, la prueba de que el heredero necesita ahora un mandato propio porque el apellido, por sí solo, empieza a no bastarle, sino a molestarle.
El símbolo que no calculó
El viaje a Japón fue el primer costo político serio de esa transición. Las imágenes y los señalamientos sobre hospedajes costosos chocaron frontalmente con la palabra que su padre convirtió en columna vertebral del obradorismo: austeridad. López Beltrán respondió que pagó el viaje con recursos propios y habló de un linchamiento. Puede tener razón en lo legal. El problema nunca fue si tenía derecho a gastar su dinero; fue no anticipar que, siendo quien es, ese gasto se leería como traición simbólica antes que como libertad personal.
Ningún asesor de López Obrador habría permitido esa fotografía. Y esa distancia entre el instinto político del padre y el del hijo dice más sobre Andy que cualquier discurso.
La carta que no le correspondía escribir
La revocación de su visa estadounidense abrió un capítulo distinto y aquí conviene la precisión: una decisión migratoria no es una sentencia. Hasta ahora no existe una acusación penal pública en Estados Unidos contra López Beltrán, y tratarlo como culpable a partir de una visa revocada sería tan irresponsable como el linchamiento que él mismo denuncia.
Lo que sí es criticable es la respuesta. Escribirle directamente a Donald Trump para reclamar una persecución política no es un exceso de carácter: es una confusión de investidura. México tiene Presidenta, canciller y embajada para gestionar la relación bilateral. Andy no conduce esa política exterior ni representa al Estado mexicano. Al actuar como si lo hiciera, no demuestra fuerza: demuestra que todavía no distingue entre tener influencia dentro de un movimiento y tener autoridad de Estado. Es exactamente el tipo de error que un político con oficio, empezando por su padre, difícilmente habría cometido en público.
El heredero imposible
Ahí está la verdadera paradoja de Andy: el apellido le abre prácticamente cualquier puerta política y, al mismo tiempo, le impide construir algo que sea solamente suyo. Quienes aman a López Obrador buscarán al padre dentro del hijo y se decepcionarán cuando no lo encuentren. Quienes lo detestan le cobrarán al hijo cuentas que nunca fueron suyas. Ambas cosas son injustas. Ninguna es evitable.
Andy puede heredar el obradorismo, pero no puede heredar a AMLO.
López Obrador dejó una consigna que sus seguidores repiten como mandamiento: no mentir, no robar, no traicionar al pueblo. Si Andy quiere una herencia real (no una curul, no una secretaría, no una multitud prestada) probablemente esa frase sea lo único que valga la pena reclamar como suyo.
Porque Andrés Manuel López Obrador tardó casi cuatro décadas en convertirse en AMLO. Su hijo nació siendo “Andy”. Si quiere hacer historia propia, tendrá que conseguir algo mucho más difícil que heredar el poder: lograr que México deje de preguntarse de quién es hijo.
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