Opinión
COMENTARIOS DE PRENSA porLUIS OCHOA MINJAREZ
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hace 13 añoson
TRÁMITES A
DOMICILIO
Luis Ochoa Minjares
Por fin el viejo anhelo de imprimirle sencillez y facilidad a los engorrosos trámites administrativos ante el mundo oficial, empieza a dar los primeros frutos tangibles aquí en nuestro terruño chihuahuense y señaladamente en la fronteriza Ciudad Juárez.
En efecto, una original forma de acercarle al usuario y al contribuyente a las cercanías de su colonia los servicios públicos más ingentes y elementales, lo constituye el programa de traslado de los funcionarios y funciones públicas a numerosos puntos estratégicos de las poblaciones.
Así,Atención médica gratuita, expedición de actas de nacimiento, registro en el Seguro Popular, gestiones ante la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, exploración de mama, vacuna antirrábica, entre otros son los servicios que a través del programa estatal Chihuahua Vive se están ofreciendo a la comunidades de mayor densa población.
Este incipiente programa de facilitación de los servicios públicos al usuario, nos recuerda aquel fallido programa de “Simplificación Administrativa” que se intentó durante el gobierno de Miguel de la Madrid, y al que, desgraciadamente no se le dio continuidad en los siguientes sexenios.
Ayer sábado, por cierto, se llevó a cabo la feria de servicios públicos ¨Chihuahua Vive¨ en el Parque Hermanos Escobar de Ciudad Juárez.
¿PROTECTOR
DE MAPACHES?
El “poeta” y “activista” Javier Sicilia calificó al presidente Enrique Peña Nieto de defensor de mapaches por darle un espaldarazo a Rosario Robles, secretaria de Desarrollo Social acusada de usar programas sociales para beneficiar al PRI en Veracruz.
Si alguna vez el excéntrico poetastro mereció el respeto y la consideración por sus actividades en contra de la impunidad, su conducta actual y la extrema ligereza de sus juicios políticos, lo divorcian totalmente de pasados reconocimientos públicos.
Nadie dice que el presidente Peña Nieto no tenga flancos vulnerables y motivos de críticas, particularmente en un país como el nuestro donde las libertades de expresión lindan muchas veces con el libertinaje irrefrenable.
Pero a condición de que esas críticas, prestigien al que las emite por sus fundamentos, razones y argumentos, y al mismo tiempo sirvan a los gobernantes para ver con claridad cuales son los anhelos y los deseos de sus mandantes. Ojalá y don Javier no se deje obnubilar por la soberbia.
Al propósito, anteayer vimos una gráfica de Peña Nieto durante la inauguración de la 76 Convención Nacional Bancaria acompañado de
Luis Niño de Rivera, director de Banco Azteca; Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, y Jaime Ruiz Sacristán, presidente saliente de la ABM. Son inocultables los estragos que empiezan a asomarle debido al incansable desempeño de su alto cargo.
LA PASARELA DE
LA FODONGUEZ
Qué lástima. Que lamentable. La mundialmente famosa y transitada autopista que une la Ciudad de México con el paradisíaco Puerto de Acapulco, mejor conocida como “La Ruta del Sol”, ha sido convertida en una especie de pasarela de la ignominia y la fodonguez por “maistros” y no pocos seudo anarquistas infiltrados.
No se sabe qué subleva e indigna más, si las inconmensurables pérdidas económicas que sufre la industria turística, si el coraje y los berrinches que pasan los usuarios de tal autopista, si el escarnio y burla de que son objeto nuestras instituciones y autoridades, o la agresión a la estética, el mal gusto, la dejadez, el desaseo y el irresponsable fomento de la obesidad.
Cabe preguntarse, qué no sabrán los “maestros” ventrudos, panzas de burra, que también están contribuyendo al fomento de este mal endémico que tanto preocupa a nuestras autoridades de salud. Ver la descubierta de los marchistas integrada por encapuchados barrigones, causa además de indignación, desaliento por el bajo nivel cultural de nuestros maestros, si es que verdaderamente lo son.
Parece haber llegado demasiado lejos la protesta de los maestros del Estado de Guerrero y de otras partes. Es demasiado tarde para encauzar la búsqueda de soluciones por la vía de la razón, del diálogo.
Por ahora, el imperativo podría ser poner la Ruta del Sol al servicio del turismo nacional e internacional, y exhortar a los verdaderos y auténticos profesores a contribuir a combatir la obesidad que tanto daño nos hace.
EL PETATE
DEL MUERTO
Transformar viejas estructuras sociales y hacer cambios de hábitos colectivos, no es ciertamente cuestión de ordenar: “enchílame otra”, según reza el ingenio popular en sus incuestionables refranes.
Si ya hemos dado trámite a varias leyes que reforman y modernizan añejas instituciones, como las telecomunicaciones y la reforma educativa, todavía nos falta otras reformas bien peliagudas, pero de ineludible atención.
La oposición al cambio es consustancial al ser humano, aunque sea para su beneficio. Eso explica el griterío y las alharacas que se forman en torno a cada proyecto legislativo.
En trámite está, entre otros la iniciativa para la modernización del Instituto Mexicano del Seguro Social que sintéticamente se reduce a que la clase patronal no escabulla el pago de las cuotas patronales alterando el monto de los salarios de sus trabajadores.
Para oponerse a tal reforma y modernización del IMSS se está utilizando un viejo e inservible instrumento, el petate del muerto, con el que quiere asustar al sector público que numerosas empresas de maquila dejarán de venir a nuestro país por tal razón.
Pronto sabremos que es una simple soflama de mitoteros. El IMSS es una institución social que debe volver a ser tan eficaz y útil como en sus mejores tiempos.
EL HUEVO O
LA GALLINA
Nadie que se sepa, ha podido desentrañar el impenetrable misterio encerrado en la pegunta “qué fue primero, el huevo o la gallina”. Otro misterio no menos complicado se encierra en esta otra interrogante: ¿cuáles fueron primero, las cuotas escolares o las de los malandros extorsionadores?
No son pocos los sabihondos cafetómanos y aprendices de politólogos que afirman: los profesores corruptos además de la Regla de Tres Simple le enseñaron a sus alumnos a cobrar cuotas escolares. Estos crecieron y algunos se convirtieron en cobracuotas mayores.
Por fortuna, para evitar el condicionamiento de la educación pública en el país, el Senado de la República, a través de la comisión de Educación, aprobó el dictamen de la iniciativa que adiciona diversos artículos de la Ley General de Educación para prohibir el cobro de cualquier cuota escolar en la enseñanza que imparta el Estado.
Ya solamente falta que los padres y madres de familia se fajen los pantalones, se compenetren de estas nuevas disposiciones, y se conviertan en fieles vigilantes de la buena marcha de la educación de sus hijos, que es gratuita.
DESCANSE EN PAZ
LA ANTIGUA PAZ
Viajar a la capital del Estado y no visitar tres santuarios que resumen la más pura esencia de la chihuahuenidad, es como no ir a Chihuahua: La Casa del General Francisco Villa, la centenaria taberna La Antigua Paz y la Santa Iglesia catedral.
Lo novedoso es que la nostálgica Antigua Paz se ha transfigurado, para no decir que se adelantó a la transformación del país que pregona Peña Nieto. Nomás lea usted:
La Comisión Estatal de los Derechos Humanos, en coordinación con el grupo Por un Chihuahua Libre y sin Temor, lleva a cabo la exposición plástica “La Mujer”, de Ángel Lagunes Rodríguez, artista plástico originario de la ciudad de Jalapa Veracruz. Este evento se lleva a cabo dentro de la cantina histórica cultural “La Antigua Paz”.
Días pasados el reportero Horacio Carrasco nos informó a los lectores de El Diario que el patriarca del Departamento de Gobernación en ciudad Juárez detectó 30 negocios de bebidas alcohólicas cuyos titulares de los permisos ya fallecieron, algunos hace 20 y hasta 40 años.
No sería imprudente sugerir al titular de esa dependencia que esos 30 antros irregulares los convirtiera en “cantinas histórico culturales”. No desdeñar el ejemplo de La Antigua Paz, que después de cien años de fundada no descansa en paz.
HAGASE LO
QUE DEBA
Ciudad Juárez amaneció con otra cara. Con un Estadio beisbolero que, dicen, puede compararse con los mejores de América latina. Podría ser.
Lo importante y valioso sería tener la capacidad y la inteligencia para hacernos digno de tan colosal obra, dándole el uso y el mantenimiento que requiere esa maravilla.
Decía el gobernador Oscar Flores en su tiempo respecto a las obras públicas: “hágase lo que se deba, aunque se deba lo que se haga”. Lo importante es pensar en grande, darle majestad, y ya jamás pensar en pequeñas obras que nunca resuelven problemas.
No dejemos que este suntuoso Estadio de Béisbol se convierta en un elefante blanco o en un expendio masivo de bebidas embriagantes. LOM.
Opinión
Inzunza: la decadencia del favorito. Por Caleb Ordóñez T.
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hace 4 díason
May 29, 2026
Hay políticos que caen peleando. Hay políticos que caen defendiendo una causa. Y hay políticos cuya caída comienza mucho antes de que ellos mismos se den cuenta; cuando todavía sonríen en las fotografías oficiales y firman acuerdos con la soltura de quien cree que el futuro le pertenece.
La historia reciente de Enrique Inzunza Cázares parece pertenecer a esta última categoría.
Porque más allá de las acusaciones que enfrenta, más allá de los expedientes estadounidenses y más allá del ruido mediático que rodea a Sinaloa, hay algo que llama poderosamente la atención: Inzunza no se comporta como alguien que busca convencer al país de su inocencia. Se comporta como alguien atrapado en una partida de ajedrez donde cada movimiento tiene un único objetivo: sobrevivir un turno más. Viviendo en un eterno jaque.
Durante años fue presentado como uno de los hombres más inteligentes del círculo cercano de Rubén Rocha Moya. Jurista, magistrado, presidente del Supremo Tribunal de Justicia, secretario general de Gobierno y después senador de la República. Su ascenso fue tan rápido que muchos (casi todos) dentro de Morena en Sinaloa, lo veían como una especie de gobernador en espera.
No era un político de masas. No era un gran orador. No era un líder carismático.
Su poder provenía de otra parte: de la operación silenciosa, del control institucional, de la cercanía con el grupo gobernante y de una influencia que crecía discretamente, lejos de los reflectores, precisamente donde ese tipo de poder se cultiva mejor.
Por eso resulta tan revelador observar lo que ocurre hoy.Cuando un político es acusado injustamente, normalmente intenta salir a dar la cara. Busca entrevistas. Explica. Debate. Confronta. Construye una narrativa que lo sostenga mientras el temporal amaina.
Inzunza ha hecho exactamente lo contrario.
Los números lo dicen con una frialdad que ningún argumento político puede disfrazar.
Desde el 29 de abril de 2026, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo pública la acusación formal en su contra, Inzunza acumuló 21 días de ausencia en sesiones del Congreso. No pidió licencia. No renunció. Simplemente dejó de aparecer. Su única reaparición fue una fotografía en redes sociales junto a su madre, con ubicación en Batequitas, Badiraguato. Un político que dice no tener nada que esconder, escondido. Y cuando finalmente habló, lo hizo desde X, con una frase que revela más de lo que oculta:
«Soy abogado de mí mismo y me basta mi probidad.» Es la declaración de alguien que no quiere testigos en su defensa.
Y en política las formas importan tanto como los hechos, porque la percepción pública rara vez se construye únicamente con documentos judiciales. También se construye observando cómo reaccionan los protagonistas cuando el suelo comienza a moverse bajo sus pies.
Lo que proyecta Inzunza no es fortaleza. No transmite confianza. No parece un político concentrado en demostrar que las acusaciones son falsas.
Parece un político concentrado en administrar daños.
Esa imagen explica en buena medida por qué hoy se encuentra tan aislado. No porque Morena haya decidido abandonarlo de la noche a la mañana. No porque el Senado haya ejecutado una conspiración interna. Sino porque el propio Inzunza dejó de ser una apuesta rentable.
La política es brutalmente pragmática. Los partidos respaldan a quienes generan votos, estabilidad o futuro. Cuando un liderazgo comienza a representar riesgo, incertidumbre o desgaste, las distancias aparecen solas, sin reuniones, sin comunicados, sin rupturas formales. Simplemente aparecen.
Hace apenas unos meses su nombre figuraba entre los aspirantes más serios para suceder a Rocha en la gubernatura de Sinaloa. Hoy prácticamente nadie dentro del oficialismo habla de esa posibilidad. No porque exista una sentencia. No porque haya sido declarado culpable. Sino porque la candidatura dejó de ser viable.
Y en política la inviabilidad suele ser una condena mucho más rápida que cualquier resolución judicial.
Lo verdaderamente inquietante es que el caso de Inzunza trasciende a una sola persona.
Se convierte en un espejo incómodo para todo el sistema político mexicano.
Lo que hace singular el caso de Inzunza no es la acusación en sí. Es la arquitectura que describe. Según el expediente estadounidense, Inzunza habría acompañado al gobernador
Rocha Moya a una reunión con Los Chapitos tras las elecciones de junio de 2021, cuando todavía era secretario general del gobierno estatal y en ese encuentro habrían acordado que el cártel tendría control sobre la Policía Estatal de Sinaloa. Si eso es cierto, no estamos hablando de un funcionario que recibió un sobre. Estamos hablando de una negociación institucional: el Estado cediendo su monopolio de la fuerza a cambio de estabilidad política.
Eso es algo cualitativamente distinto, y más perturbador, que la corrupción individual de siempre. No es un hombre que se corrompió. Es una institución que se ofreció.
Por eso el caso Inzunza genera tanta atención. No solo por sus detalles particulares, sino porque representa el choque entre dos narrativas que México lleva años intentando reconciliar sin éxito: la del político exitoso que parecía destinado a gobernar uno de los
estados más importantes del país, y la del funcionario que termina convertido en símbolo de una crisis de confianza cada vez más profunda.
Su tragedia política no consiste únicamente en las acusaciones.
Consiste en haber perdido aquello que realmente construye el poder: la credibilidad.
Cuando la gente deja de creer en tu futuro, el poder comienza a evaporarse. Cuando tus aliados dejan de apostar por ti, el aislamiento se vuelve inevitable. Cuando tu nombre genera más preguntas que certezas, las puertas empiezan a cerrarse, no con portazos, sino con la silenciosa delicadeza con que se cierra una puerta frente a alguien a quien ya no se espera.
Por eso Enrique Inzunza muy probablemente ya no será gobernador de Sinaloa. No porque un
juez lo haya decretado. No porque un partido lo haya expulsado. Sino porque la política mexicana ya comenzó a actuar como si ese futuro hubiera desaparecido.
Y pocas cosas son más devastadoras para un político que seguir ocupando un cargo mientras todos a su alrededor se comportan como si su historia ya hubiera terminado.
Esa es la verdadera decadencia.
No perder el poder. Sino ver cómo el poder te abandona: despacio, en silencio, sin siquiera molestarse en despedirse.

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