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Salud y Bienestar

¿Cómo afectan los gritos a nuestro cerebro?

Un grupo de científicos, estudiaron que un grito humano repercute en las profundidades del cerebro afectando a laamígdala la cual juega un papel muy importante en el procesamiento y el aprendizaje del peligro.

El autor del estudio, el neurocientífico Luc Arnal, explicó que lo que distingue a los gritos de otros sonidos es una cualidad acústica llamada aspereza que es el cambio rápido en el volumen del sonido por lo que a diferencia de los patrones normales del habla que son entre 4 y 5 Hercios (ciclos de ondas de sonido por segundo), la modulación de un grito varía entre 30 y 150 Hercios.
El procedimiento del estudio consistió en reproducir grabaciones y videos de gritos de películas de terror a voluntarios en un laboratorio para que posteriormente juzgaran que aterradores eran, encontrando que los que tenían mayor aspereza, provocaban más miedo.
Para comprender como el cerebro procesaba los sonidos, los investigadores realizaron una resonancia magnética a los participantes mientras oían los gritos, teniendo como resultado que la respuesta al miedo en la amígdala aumentaba considerablemente.
Arnal declaró que está planeando hacer este tipo de investigaciones en niños para analizar si éstos tienen alguna aspereza adicional debido a su edad.
(Con información de El Universal)

Revista

Autodiagnósticos de salud mental en redes sociales generan preocupación

Autodiagnósticos de salud mental en redes sociales generan preocupación

10 de octubre de 2026 – 03:47 Hrs. Las redes sociales han transformado la percepción de la salud mental, promoviendo un enfoque rápido y emocional que a menudo resulta distorsionado. En plataformas como TikTok e Instagram, se ha vuelto común que miles de usuarios se autodiagnostiquen con condiciones como ansiedad, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), depresión y trastornos de personalidad, basándose en videos breves que simplifican condiciones clínicas complejas a solo tres síntomas aislados.

Este fenómeno ha comenzado a reflejarse en consultas psicológicas y en interacciones cotidianas, donde tanto jóvenes como adultos llegan convencidos de padecer un trastorno tras identificarse con un clip de 30 segundos. Especialistas en salud mental advierten que el consumo compulsivo de estos videos cortos puede alterar la atención, la memoria y el estado emocional de las personas. Este agotamiento emocional puede llevar a muchos a interpretar síntomas comunes como indicativos de padecimientos severos.

Además, los expertos señalan que esta tendencia no solo trivializa la salud mental, sino que también genera confusión, estigmas y retrasos en la búsqueda de atención profesional. La romantización de los diagnósticos, que se convierten en etiquetas identitarias y contenido aspiracional, agrava el problema al normalizar señales de alarma que requieren una evaluación clínica adecuada. El algoritmo de las plataformas sociales, al repetir y amplificar estas experiencias, refuerza la sospecha inicial del usuario dentro de burbujas digitales donde todo parece encajar.

Un ejemplo de esta situación es la historia de Mariana, quien comenzó a explorar TikTok una madrugada para distraerse del insomnio. En su búsqueda, se encontró con una serie de contenidos sobre TDAH, donde usuarios enumeraban tres señales: dificultad para concentrarse, procrastinación y sensibilidad al rechazo, afirmando que si alguien se identificaba con estas características, probablemente padecía el trastorno. Mariana se vio reflejada en estas descripciones y, en menos de una hora, construyó una narrativa sobre sí misma influenciada por el algoritmo, que le ofreció más testimonios y listas de síntomas, llevando a una conclusión precipitada sobre su salud mental.

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