Ciencia y Tecnología
Con metodología rigurosa se investigará accidente del Satélite Centenario
El vicepresidente de la empresa International Launch Services (ILS), James Kramer, expresó sus condolencias al secretario, Gerardo Ruíz Esparza, al equipo de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y al pueblo mexicano luego de que se estrellará el Satélite centenario tras su lanzamiento esta madrugada.
En conferencia de prensa junto al secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza, la subsecretaria de Comunicaciones, Mónica Aspe, y los directores de ILS, James Kramer, y Boeing, Mark Spiwak, empresas encargadas del lanzamiento y construcción del cohete, reiteró que la falla se presentó en la tercera etapa, y que al encontrarse en vuelo suborbital llevó a que el equipo cayera a tierra por la gravedad.
Dealló que la atmósfera hizo que gran parte del cuerpo del satélite se desintegrara pero partes del software son recuperables y se están localizando.
Señaló que el siguiente paso es la investigación de los hechos, una comisión trabajará con una metodología rigurosa para determinar con exactitud las causas del accidente.
Indicó que se han detenido todos los lanzamientos futuros de cohetes Proton para garantizar que no ocurran situaciones similares.
En tanto, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruíz Esparza indicó que el satélite Centenario cuenta con los seguros comerciales de cobertura amplia que amparan 100% la inversión realizada por el Estado mexicano en la fabricación y el lanzamiento, medida preventiva contenida en el programa satelital MexSat.
Ruiz Esparza, señaló que a pesar de la falla ocurrida en el lanzamiento del satélite Centenario, el servicio está garantizado.
Para ello, dijo, está listo el satélite Morelos III, para ser lanzado en los próximos meses, el cual estará instalado para dar servicio “que nos permita comunicarnos”.
Fuente: Vanguardia
Ciencia y Tecnología
Inteligencia artificial: acceso democratizado, poder concentrado
El acceso a la inteligencia artificial (IA) se ha democratizado en los últimos años, permitiendo que personas de diversas partes del país, como un estudiante en Oaxaca, puedan utilizar herramientas que anteriormente estaban reservadas para laboratorios especializados. Sin embargo, esta democratización contrasta con la concentración del poder en manos de unas pocas corporaciones tecnológicas que dominan el desarrollo y la implementación de estos sistemas avanzados.
Según el AI Index de Stanford, entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, el costo de acceder a modelos de IA con un rendimiento similar al de GPT-3.5 se redujo en más de 280 veces. Esta disminución en los costos ha permitido que un mayor número de usuarios acceda a capacidades cognitivas complejas, lo que representa un avance significativo en la disponibilidad de la tecnología.
A pesar de esta accesibilidad, el desarrollo de sistemas de IA de vanguardia requiere inversiones significativas. Las grandes empresas tecnológicas de Estados Unidos invierten cientos de miles de millones de dólares anualmente en infraestructura de cómputo y energía, impulsadas por la creciente demanda de IA. Este escenario ha llevado a que un pequeño grupo de corporaciones controle los aspectos más críticos del ecosistema de IA, desde el diseño de chips hasta la nube y los modelos fundamentales que permiten su funcionamiento.
En el libro “Tres Crisis”, se describen dos tendencias que coexisten en este contexto. Por un lado, hay una descentralización que, a través de la energía distribuida, el conocimiento abierto y las redes colaborativas, busca democratizar la creación y producción de tecnología. Por otro lado, se observa una consolidación de un complejo tecnológico-industrial que ejerce un poder económico y político sin precedentes. La IA, en este sentido, acelera ambas fuerzas, pero de manera desigual: mientras que se amplía el acceso a la tecnología, se concentra el control sobre su desarrollo y los beneficios que de ella se derivan.
Esta paradoja se explica por razones económicas. Desarrollar un modelo de IA avanzado implica realizar inversiones fijas que se amortizan entre un gran número de usuarios. Sin embargo, satisfacer esta demanda requiere un consumo constante de recursos de cómputo y electricidad. Las empresas más grandes pueden negociar contratos de suministro energético más favorables, optimizar su infraestructura y ofrecer servicios a clientes que ya están integrados en sus ecosistemas, lo que les otorga una ventaja competitiva significativa.
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