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Salud y Bienestar

¿Cuánto ejercicio es necesario para vivir más?

Un estudio publicado en la revista médica BMJ, que ha seguido de cerca a casi 6.000 personas en Noruega durante 12 años, determinó que el ejercicio puede reducir en un 40% el riesgo de mortalidad y puede aumentar la esperanza de vida en cinco años. Todos sabemos que el ejercicio es bueno para la salud, pero ¿cuánto es necesario y qué tipo es el apropiado?

El trabajo le hizo un seguimiento a casi 26.000 hombres nacidos entre 1923 y 1932 de los que quedaron 6.000. Esos participantes se sometieron a pruebas físicas a principios de los años setenta y en el 2000. Además, respondieron una encuesta que les preguntaba cuánto ejercicio hacían durante su tiempo libre: leve, moderado, intenso o no ejecutaban ninguna actividad física.

La investigación dio cuenta de que media hora de ejercicio, seis días a la semana, sin importar el tipo y la intensidad, reducía el riesgo de muerte por cualquier causa en un 40%. Los hombres que hacían ejercicio moderado o intenso de forma regular vivieron cinco años más del promedio que los sedentarios.

En el estudio de Oslo, gracias al gran periodo de tiempo de seguimiento, los científicos se percataron que los beneficios del ejercicio se pierden si se deja de hacerlo. Por ejemplo, los hombres que eran activos en los 70 y dejaron de serlo en el 2000 tenían el mismo riesgo de muerte que los que nunca hicieron actividad física. Y aquellos que eran sedentarios en los 70 y comenzaron a hacer ejercicio en el 2000, tuvieron un riesgo de muerte un 44% más bajo que los sedentarios.

Sumado a esto, cada minuto de actividad puede aportar hasta siete minutos más de vida. Así lo confirmó Min Lee, médico del Hospital Brigham de Mujeres, en Boston. Así que ser activo y mantener un peso adecuado aporta siete años más de vida que los sedentarios y obsesos.

“Lo más novedoso es que incluso personas que tenían entre 68 y 78 años hace 12 años obtienen un gran beneficio siendo moderadamente activos”, aseguró Ingar Holme, experto en medicina deportiva del Hospital Universitario de Oslo y coautor del estudio. Según el experto, los beneficios “comienzan con una o dos horas de ejercicio ligero a la semana o una de actividad intensa, por ejemplo, correr”. Vieron también que el ejercicio se puede compensar con menos tiempo, pero mayor intensidad “aunque esto habría que probarlo de forma apropiada con otro estudio”, remató.

(Lea el artículo completo en El País de España) 

Revista

Zonas rurales cercanas a ciudades presentan alta mortalidad por diabetes

Zonas rurales cercanas a ciudades presentan alta mortalidad por diabetes

Un estudio reciente publicado en la revista científica Health & Place revela que los municipios periurbanos de México, aquellos que se encuentran más cercanos a las ciudades y con una mayor integración comercial, presentan las tasas más altas de mortalidad por diabetes tipo 2. Esta investigación se centra en las características alimentarias y territoriales de los municipios no urbanos del país, destacando la relación entre el entorno alimentario y los patrones de salud de la población.

Los investigadores identificaron nueve tipos de entornos alimentarios rurales, que varían desde municipios remotos, orientados al autoconsumo, hasta territorios periurbanos con una conexión más estrecha con los mercados urbanos. Los resultados indican que los municipios periurbanos tienen la mayor mortalidad mediana por diabetes mellitus tipo 2, mientras que los entornos más aislados muestran mayores niveles de mortalidad por enfermedades isquémicas del corazón.

Según los datos reportados, las categorías rurales cercanas a centros urbanos y con alta integración comercial alcanzaron medianas de 0.79 y 0.75 muertes por cada mil habitantes debido a diabetes tipo 2. En contraste, las categorías más alejadas registraron medianas de mortalidad que oscilan entre 0.45 y 0.51.

Es importante señalar que el estudio no establece una causalidad directa entre la proximidad a las ciudades y la diabetes. En cambio, se trata de un análisis ecológico a nivel municipal que identifica una asociación entre las características de los entornos alimentarios y los patrones de mortalidad observados.

Para llevar a cabo este análisis, los especialistas consideraron diversas variables, incluyendo la diversidad de cultivos, el destino de la producción agrícola, la distancia a los centros urbanos y la presencia de establecimientos comerciales como supermercados y minimercados. Con esta información, los investigadores construyeron una tipología de nueve entornos alimentarios rurales, evidenciando diferencias significativas en la manera en que las poblaciones producen, obtienen y consumen sus alimentos.

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