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El gobierno federal busca crecimiento pero limita la inversión privada

El gobierno federal busca crecimiento pero limita la inversión privada

El gobierno federal, ante su incapacidad para impulsar el crecimiento económico por sí mismo, ha decidido que la inversión privada sea la clave para el desarrollo del próximo año. Sin embargo, esta estrategia se ve empañada por la imposición de medidas fiscales que, en lugar de fomentar la inversión, la restringen. Esta contradicción requiere no solo una explicación, sino también una rectificación urgente.

Las medidas fiscales propuestas tienen un impacto negativo en la rentabilidad de las empresas, su capacidad de financiamiento y sus decisiones de expansión. La Secretaría de Hacienda estima un crecimiento económico de al menos 2% para el próximo año, apoyándose en la recuperación de la inversión pública y privada. Sin embargo, el mismo Paquete Económico establece restricciones a deducciones que incrementan la carga fiscal de ciertos contribuyentes, sin modificar las tasas generales del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Un ejemplo claro de esta contradicción es la limitación en la deducción de intereses netos, que actualmente está restringida al 30% de la utilidad fiscal ajustada bajo ciertas condiciones. Para 2027, se propone reducir este límite al 20%, lo que significa que algunas empresas que dependen del financiamiento para sus operaciones podrían deducir menos intereses y, por ende, pagar más impuestos. Esta medida no afectará a todas las empresas por igual; su impacto dependerá de la estructura financiera de cada una y de las reglas aplicables. Por ello, es crucial evaluar sus efectos antes de presentarla como un simple mecanismo de recaudación.

Además, se plantea limitar el aprovechamiento de pérdidas fiscales de ejercicios anteriores y establecer restricciones adicionales a deducciones para empresas con ingresos superiores a 50 millones de pesos. Este mensaje es contradictorio, ya que se busca incentivar a los empresarios a construir plantas, adquirir maquinaria y contratar trabajadores, mientras se imponen reglas que reducen el capital disponible para estas acciones.

Es fundamental distinguir entre combatir la evasión fiscal y aumentar la carga efectiva de empresas que cumplen con la ley. La persecución de facturas falsas y operaciones simuladas es una obligación del Estado, pero restringir deducciones legítimas puede afectar la rentabilidad de proyectos productivos que dependen del crédito. Aunque Hacienda propone estímulos a la inversión y beneficios para ciertos sectores industriales, estas medidas son insuficientes para alcanzar los objetivos deseados, resultando en paliativos que no tendrán un impacto significativo.

El costo de las restricciones fiscales no se elimina automáticamente para aquellas empresas que no reciben beneficios o que requieren mayores financiamientos. El problema radica en la congruencia económica, no solo en la recaudación. Cada peso adicional que el fisco obtiene de una empresa no necesariamente se traduce en un peso que se habría invertido. La inversión depende de expectativas de rentabilidad, acceso al financiamiento y reglas claras y predecibles.

Si el gobierno desea que el sector privado asuma más riesgos y aporte más capital, debe considerar cuidadosamente cómo sus políticas fiscales encarecen los proyectos. México necesita recursos públicos y combatir la evasión, ambas prioridades son válidas, pero también requiere más inversión para generar empleos, producción e ingresos fiscales sostenibles.

Por lo tanto, es necesario que el gobierno explique de manera convincente cómo pretende impulsar la inversión privada mientras limita la deducción de costos de financiamiento. La pregunta no es solo cuánto más espera recaudar Hacienda, sino cuánto crecimiento podría sacrificar en el proceso.

Dinero

Diputados aprueban reforma para controlar inversiones extranjeras

Diputados aprueban reforma para controlar inversiones extranjeras

La Cámara de Diputados aprobó en lo general la reforma a la Ley de Inversión Extranjera, que busca fortalecer el control sobre las inversiones extranjeras en México. Con 314 votos a favor, 117 en contra y cero abstenciones, el dictamen incorpora a los titulares de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Secretaría de Marina (Semar) y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) en la Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras, otorgándoles voz y voto en las decisiones relacionadas con la seguridad nacional.

La reforma establece mecanismos institucionales y procedimientos administrativos para identificar, evaluar y mitigar riesgos que ciertas operaciones de inversión extranjera puedan representar para la seguridad del país. En sesiones que aborden temas de seguridad nacional, se invitará de manera permanente a los titulares de la Fiscalía General de la República, del Centro Nacional de Inteligencia, del Servicio de Administración Tributaria y de la Unidad de Inteligencia Financiera, quienes tendrán voz, pero no voto.

La Comisión Nacional de Inversiones Extranjeras deberá resolver las solicitudes en un plazo máximo de 45 días hábiles a partir de su presentación. Además, se requiere que la comisión presente un informe semestral sobre su gestión en materia de seguridad nacional y comparezca ante las comisiones que la convoquen.

La reforma, que deriva de una iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum, introduce un nuevo Título Sexto Bis “De la Seguridad Nacional en las Inversiones Extranjeras”, que establece que cualquier inversión extranjera que busque participar con más del 49% del capital social de una sociedad mexicana, cuyo valor total de activos supere un umbral determinado por la comisión, deberá contar con una resolución favorable.

Las áreas críticas que se consideran bajo este nuevo marco incluyen infraestructuras estratégicas, tecnologías críticas, suministro de insumos fundamentales y acceso a información sensible. En caso de que el valor total de los activos no supere el umbral, pero la participación extranjera sea superior al 49%, la presentación de la solicitud será voluntaria.

La solicitud de autorización deberá ser presentada conjuntamente por la sociedad mexicana y el inversionista extranjero ante la Secretaría Técnica de la comisión. La comisión evaluará los riesgos a la seguridad nacional y podrá declarar viable la adquisición, solicitar modificaciones para mitigar riesgos o impedir la adquisición por razones de seguridad nacional.

El dictamen también establece sanciones para las sociedades mexicanas que transfieran acciones a inversionistas extranjeros sin la autorización correspondiente, con multas que oscilan entre 5,000 y 200,000 veces el valor diario de la Unidad de Medida y Actualización. Los asuntos en trámite antes de la entrada en vigor del decreto se atenderán conforme a las disposiciones vigentes en ese momento.

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